“Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo” (Nahúm 1:15)
Si hubiera que resumir todo el mensaje de las Escrituras en una palabra, ¿cuál sería? Probablemente palabras como: amor, esperanza, salvación, vida eterna, paz o cielo serían las que aparecerían en la mente de la gente. Pero, creo que no hay mejor palabra que: Reconciliación. El diccionario define la palabra “reconciliación” como: restaurar una relación / harmonía / resolver un pleito. Cuando el hombre eligió rebelarse contra YHVH y entregarse al pecado en el Árbol de la Ciencia del bien y del mal, desobedeciendo a YHVH, escogió el camino de la separación del Padre Celestial. El pecado hizo que el hombre quedara separado de su Creador. Desde entonces, YHVH ha estado haciendo todo lo necesario para reconciliar al hombre con EL. Ha presentado los requisitos que el hombre debe seguir, para que la reconciliación sea posible. Las Fiestas de YHVH son sombras proféticas o símbolos de los pasos que el hombre debe tomar para reconciliarse con su Padre Celestial. Ellos son el completo plan de salvación o reconciliación enrollado en siete pasos, que una vez desplegados, revelan ante nuestros ojos el mensaje de la Torah desde Génesis hasta Apocalipsis – un mensaje que para la comprensión humana, es asombroso y profundo. Estas Fiestas son literalmente el esqueleto o estructura sobre las cuales las verdades de la Torah están colgadas. El mensaje de redención, santificación, salvación, expiación, las bodas del cordero, la Novia del Mesías y Yahushua el Mesías, todo está anunciado anticipadamente dentro de esta gloriosa vasija espiritual de las Santas Fiestas de YHVH, en siete pasos. Sin embargo, no importa que tan preparados académicamente estemos, ni cuanto conocimiento de la Torah tengamos, es imposible entender las Fiestas a menos que caminemos en ellas y las interpretemos desde la perspectiva hebrea. ¡Preparemos para Shavuot!
“Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mateo 5:39)
Muchos al leer esta Escritura, creen que YHVH nos está pidiendo ser pasivos e ignorar lo que está pasando. Pero no es lo que Yahushua está diciendo. Volver la mejilla no es ser pasivo, es ser activo. Tan activo, que confunda a tu enemigo. Volver la mejilla es actuar de una forma tan revolucionaria, tan anormal, tan fuera de lo común que confunda a todos al rededor, que confunda al mundo – y lo cambie. Si queremos vencer el mal, debemos dejar de quejarnos de todo, y actuar. Debemos estar dispuesto a caminar la otra milla, a hacer lo inesperado, a responder ante la adversidad con coraje y confianza en Quien ha prometido no dejarnos ni abandonarnos. Si alguien nos ha herido, ofendido, ultrajado, porque estas cosas pasan y seguirán pasando debido a nuestra caída naturaleza, perdonemos, respondamos a todo esto con amor – ¿No fue eso lo que Yahushua hizo por nosotros y cambio nuestra vida?Hagamos del perdón un habito, estoy segura que cambiara vidas, no solo la de aquellos a quienes perdonamos, sino principalmente la nuestra.
“La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la Palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1Pedro 2:7-8)
Los edificadores mencionados aquí por Pedro son los fariseos, surgidos según se cree de Salomón, su templo y los principios masónicos observados por el rey. Por eso los llamaban edificadores, o masones. Ellos entendían lo que significaba la cabeza del ángulo = piedra principal de un edificio. En el método de construcción antigua, la piedra angular, era la piedra principal que soportaba el peso mayor del edificio. Esta piedra se ubicaba en las esquinas y se denominaba “cabeza del ángulo”, piedra fundamental de la construcción, la cual no podía tener fallas pues era el cimiento principal del edificio. Pablo ante el concilio declara: “Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo” – Hechos 23:6. Luego en 1Corintios 3:10 dice: “yo como perito arquitecto (fariseo) puse el fundamento y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento (cabeza de ángulo) que el que está puesto, el cual es el Mesías Yahushua”. Pablo conocía los principios farisaicos o masónicos y entendió después de su conversión que no podía haber otra Piedra Angular en la Casa de Elohim que el Mesías Yahushua. Pedro continua diciendo que esa cabeza de ángulo es piedra de “tropiezo”, la palabra original es: skandalon del Griego 4625 = ofensa – escándalo. Para los fariseos Yahushua fue la piedra de ofensa o escándalo… porque se ofenden o escandalizan en la Torah, porque eran desobedientes a ella. Hoy en día no es nada diferente, se han levantado otros peritos arquitectos y por siglos han estado edificando una casa diferente, supuestamente con Yahushua como piedra angular, pero desobedientes a la Torah igual como los fariseos. El Edificio de Elohim, Su pueblo tiene como cabeza de ángulo al Mesías y como método de construcción la Torah. ¡Shabbat Shalom!
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