“Y creyó a YHVH, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6)
Ser aceptados delante de YHVH es uno de los asuntos más importantes de las Escrituras. Para algunos judíos y cristianos, estar bien delante de YHVH tiene que ver con; haber nacido judío o haber hecho una oración de fe y estar afiliado a la iglesia correcta y bautizado. Sin importar que tan populares sean dichos conceptos, ninguno de ellos tiene soporte bíblico. Ni nacer judío, ni hacer una oración de fe, establece o mantiene una correcta relación con YHVH. El modelo que tenemos en Abraham es totalmente diferente, fue su FE (en hebreo - Emunah = fidelidad y en griego - Pistis = fidelidad). Hebreos 11:6 — “Pero sin fe es imposible agradar; porque es necesario que el que se acerca a YHVH, crea que existe, y que es galardonador para los que le buscan”. Una correcta relación con YHVH exige por encima de todo la aceptación y comprensión de Su existencia. Los rituales religiosos son completamente inútiles y sin sentido a menos que primero creamos que YHVH, el Elohim verdadero, el Elohim de Israel, existe. Pero eso no es todo, la verdadera relación con YHVH depende de que seamos conscientes de que El responde a nuestras vidas. No es un concepto, sino un SER vivo, por consiguiente, creer no es estar de acuerdo con un concepto o dogma. Por eso es importante entender lo que es la Fe verdadera. La Fe especialmente en YHVH ha sido a menudo malinterpretada como un salto ciego hacía lo desconocido. Tener una relación vital con YHVH no consiste en desechar nuestras mentes e ir en contra de nuestra comprensión. Mas bien es obedecer la Torah y comprometerse a una visión de vida basada en la clara evidencia de la verdad y la realidad de YHVH, nuestro Padre.
“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29)
Nos dicen que hay muchas cosas malas para la salud, por ejemplo uno de los elementos más peligrosos son los asbestos y miles de personas mueren diariamente por asbestosis. La recomendación es, manejar materiales con asbestos apropiadamente. El riesgo continúa pero las autoridades lo consideran manejable. Muchos de nosotros contenemos materiales peligrosos en nuestra vida que ingenuamente creemos son manejables, pero su acción termina contaminando y amenazando de muerte nuestra alma y todo a su alrededor. El problema que no percibimos es que el pecado, o, aquellas pequeñas cosas que creemos manejables se enconan y supuran dentro de nosotros, impidiéndonos crecer y madurar espiritualmente y cuando nuestra contaminación entra en contacto con otros, termina dañándolos a ellos también. Solo limpiando todo el interior el creyente puede madurar y llegar a ser un discípulo efectivo para Yahushua. Si has caído en la trampa de creer que puedes manejar acciones no santas y no ser afectado, despierta y pídele a Yahushua que te ayude a limpiarte de todo material peligroso.
“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12)
El perdón es una de las experiencias humanas más profundas y dolorosas. Hay cientos de versiones baratas sobre el perdón, pero cuando la ofensa nos cuesta, es otro asunto. Tal vez nunca has pensado que las ofensas cuesten, pero cuestan, te pueden robar la salud física o emocional, afectar tu relación familiar, laboral o de amistad. Y algunas cosas se pueden pagar, pero solo el perdón cubre aquellas que no se pueden. Pedir perdón y perdonar es un acto de la voluntad, cada uno decide. Pero contrario a lo que la mayoría piensa, es la persona ofendida, la que no quiere perdonar, quien se haya en prisión. Prisionera de su propia amargura. Ahora, el perdón no significa que quien cometió la falta está exenta de las consecuencias, en absoluto. Cuando vamos a YHVH a pedirle perdón por todos nuestros pecados, eso no implica que no tenemos que hacerle frente a las consecuencias de una vida desordenada. El perdón cancela la deuda, y nos asegura que con YHVH podemos hacerle frente a las consecuencias y salir victoriosos aprendiendo las lecciones necesarias para seguir adelante sin resbalar en la misma piedra. La otra cara del perdón es el perdonar a aquellos que nos han ofendido. Al perdonar los hacemos y nos hacemos libres. Ellos libres de la culpa y nosotros libres de la amargura que no nos dejaba tener una relación pura y libre con YHVH y con los demás. ¡Shabbat Slalom!
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