“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo YHVH” (Isaías 55:8)
Si hay algo que debe estar bien claro en nosotros, es que no podemos esperar entender a YHVH, El mismo lo dicen en este versículo, sus caminos y los nuestros son bien diferentes. No solo significa que vemos las cosas diferente sino mas bien que ni siquiera podemos imaginarnos lo que El hace y por qué. El gran problema es que vivimos en un sistema de lógica donde antes de tomar una decisión evaluamos todas las opciones, pero YHVH no trabajo así, El no nos pide que evaluemos las opciones y sigamos la lógica. El simplemente nos pide que lo sigamos a El. Esto es un reto para muchos que siempre quieren saber el como, cuando y donde antes de dar un paso. Pero muchas veces YHVH no responde esas preguntas porque no quiere que basemos nuestras decisiones en lógica, sino en la confianza que tenemos de que El sabe lo que es mejor para nosotros y lo que nos pide hacer siempre será la mejor opción. ¿Está YHVH retándote con algo en estos momentos? ¿Está la voz de la lógica sobreponiéndose a la guía del Espíritu? Pidámosle a YHVH que nos enseñe a confiar en El cada día más.
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:8)
YHVH dice que ha puesto una puerta abierta delante de nosotros, sin embargo muchos buscan otra, otro camino, tratan de seguir a Elohim a su manera, no ven el peligro de entrar por puertas desconocidas que solo traerán destrucción a sus vidas. Son como los niños, tratamos de protegerlos pero ellos siempre se las ingenian para escapar y saltar los cercos de protección que ponemos delante de ellos. Nosotros vemos el peligro, pero ellos no. Yahushua es la puerta que YHVH ha puesto delante de nosotros, no hay otra. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9). Es una puerta segura, una puerta ha todo lo que necesitamos en la vida, una puerta hacia la presencia de Elohim, una puerta hacia Su amor y misericordia, una puerta hacia un íntimo caminar con el Pastor de la ovejas, una puerta de consuelo, paz y esperanza. Y quienes hemos entrado por esta puerta, estamos llamados a mostrársela al mundo. Aquellos que aun no la han encontrado necesitan ver lo que Elohim en Su inmenso amor ha provisto para ellos. Una puerta para escapar a los estragos del pecado y del mal. Una puerta que los lleva a conocer al único y verdadero Elohim.
“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón” (Oseas 2:14)
El desierto no ofrece nada, y dependiendo de las razones que nos lleven al desierto, sería como dejarlo todo por nada – o, en el mejor de los casos, dejarlo todo por YHVH. Pérdidas, fracasos, engaños, decepciones, traiciones, etc., todo lo que al final se recibe en el sistema, consecuentemente, abre nuestro corazón al llamado al desierto, a dejarlo todo y en esa sequía, aridez y silencio, buscar a Elohim, escuchar Su voz. YHVH tenía que sacar al pueblo de Egipto, del ambiente pagano egipcio y llevarlo al desierto para moldearlo. El pueblo sufrió mientras YHVH los formaba y hacia de ellos Su pueblo – un pueblo con un estándar moral superior al de sus vecinos paganos. En el Sinaí, entre truenos y relámpagos YHVH les da la Torah – Su plan, el mapa detallado para que se encontraran con YHVH todos los días y en toda circunstancia. Ya vemos que los desiertos son necesarios, es allí donde YHVH habla a nuestro corazón, es desde allí que podemos contemplar el cielo y sus recursos, es allí donde podemos apreciar la grandeza del amor de YHVH y en esa aridez y soledad permitirle hacer Su voluntad en nosotros.
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