“Yo me alegré con los que me decían: a la casa de YHVH iremos” (Salmo 122:1)
Si nos imagináramos el cielo en la tierra, ¿cómo sería? ¿Un paraíso tropical, o un lugar donde siempre fuera Shabbat? Para la mentalidad hebrea, la vida en el cielo es descrita como un tiempo donde la belleza y tranquilidad del Shabbat es experimentada constantemente. Observar el Shabbat nos permite vislumbrar el mundo venidero, la creación como era cuando Adán y Eva disfrutaban de una perfecta comunión con YHVH. Shabbat es un día para rejuvenecer nuestro espíritu, llenarnos de fortaleza, revitalizarnos para enfrentar otra semana, pero el significado más profundo es como; la epítome de una vida separada. Vivimos cada día en espera del Shabbat. Ansiamos esa cita semanal con nuestro Creador, cuando no solo dejamos de trabajar, sino toda actividad que nos conecta con el sistema es suspendida para reemplazarla con un tiempo de comunión con nuestro Amado Padre. ¡Shabbat Shalom!
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5)
En el mundo moderno, la ética del trabajo es: lograr y producir, mediante el trabajo constante y duro. El enfoque es, obtener resultados por medio del esfuerzo humano — nos hemos convertido en producto orientado. Pero el Camino de YHVH es diferente, Su Camino esta enfocado en el proceso y la relación y no en el desempeño y la producción. YHVH está interesado en resultados, lo cual llama “fruto” y no se obtienen empujando a trabajar más duro. El Camino de YHVH solo produce en nosotros los resultados deseados, mediante la “permanencia” — permaneciendo en El, porque separados de El nada podemos hacer. Es totalmente opuesto al sistema en el que vivimos, que nos bombardea todo el tiempo con literatura sobre el auto-control, auto-confianza, auto-estima, etc., el Camino de YHVH - La Torah - produce en nosotros los frutos por medio de la comunión íntima con el Padre, permaneciendo en la Vid, creciendo en nuestra relación con El, conociendo Su voluntad para nuestra vida.
“Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
En tiempos de prueba, la gente no necesita mas enseñanza, sino fortaleza, o lo que el Nuevo Testamento llama “hupomone” que significa: permanecer bajo la divina presencia mientras eres probado. Cuando sufrimos no necesitamos consejos morales de la gente, sino la voluntad para creer, la determinación para permanecer, y las fuerzas para abrir nuestros labios y clamar por fortaleza y misericordia. YHVH ten misericordia — Ayúdame Elohim — Te necesito Señor — Y cuando recibimos la fortaleza para permanecer, podemos escuchar al Ruaj diciéndonos: No temas — Vive en mi — Camina en la luz — Estoy contigo siempre. Las pruebas son necesarias — “Mas El conoce mi camino; me probará y saldré como el oro” — Job 23:10. Lo que hace fuerte al árbol son las tormentas, se dice que la corteza del tronco de un árbol dice cuantas tormentas ha soportado. Las pruebas nos proporcionan las mejores oportunidades para ver la gloria de YHVH, y nos instan a alabarlo por cualquier circunstancia en la que nos encontremos. Shalom.
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