“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor… todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1Corintios 13:4-8)
¡Qué grandioso es el poder del amor! Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios. Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás. Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera. Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante. Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella. Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino. Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahushua, propiciando un camino de regreso al ceno de nuestro verdadero hogar con El.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre… y vestíos del nuevo hombre, creado según Elohim, en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24)
Vestirnos del nuevo hombre, es permitirle al Ruaj Hakoddesh implantar por medio del conocimiento de la Torah, la mente del Mesías en nosotros. El discípulo es aquel que está en ese proceso, su mente, pensamiento, camino, debe estar alineado con el mente, pensamiento del Mesías, andando en el Camino trazado por El para sus discípulos. Pero si estamos tan llenos de nosotros mismos y del sistema, el Ruaj no tiene espacio para ocupar dentro de nosotros, por eso Pablo nos exhorta a “hacer morir, pues, lo terrenal en nosotros” — Colosenses 3:5. Juan el Bautista lo expreso así: “Es necesario que El crezca, pero que yo mengue” — Juan 3:30. Es un proceso, es morir diariamente, es rendirnos sin reservas, sin obstáculos, sin cuestionamientos, sin dudas, seguros que quien demanda de nosotros nuestra vida, es poderoso para volvérnosla a dar, transformada por el poder de Su Ruaj para Su servicio y que al final podamos decir: “Ya no vivo yo, mas vive el Mesías en mí” — Gálatas 2:20. Shalom
“Porque Yo YHVH no cambio” “Yahushua es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Malaquías 3:6 y Hebreos 12:8)
Hay alrededor de 33.000 denominaciones cristianas en el mundo. Cada una con su propia confesión de fe y estatutos. ¿Es esta división de la que el Mesías habló cuando oró “para que todos sean uno”? NO. Los primeros creyentes eran reconocidos como una secta del judaísmo – “Porque queríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella” – Hechos 28:22 (Pablo interrogado por los judíos en Roma). Los primeros creyentes observaban la Torah de Moisés, se apartaron del fariseísmo pero continuaron guardando el Shabbat y las Fiestas. Pablo les advirtió que después de su partida, entrarían lobos rapaces y apartarían al rebaño de la verdad – “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces… y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras si a los discípulos” – Hechos 20:29-30. Rápido el hombre empezó a cambiar el Camino que el Mesías había confirmado. La historia de la iglesia es deprimente, la forma como se apartó del verdadero Camino está llena de abusos, mentiras, persecución y muerte. Los últimos 2.000 años han sido una lucha dentro del cristianismo. La fe original de un pequeño grupo de judíos creyentes, se ha convertido en la religión popular de las celebridades. Para ser aceptados y que el proselitismo sea más fácil, han adoptado toda clase de música contemporánea y enseñan y predican sermones que hagan sentir bien a la gente, que nadie salga del servicio ofendido. Las mega-iglesias están siempre proclamando asistencia de miles y ofrecen de todo como un club social. YHVH dice que El no cambia. Es decir, Su mensaje, Sus mandamientos, Su plan de salvación, nada cambia, es lo mismo desde la eternidad. Pero siempre ha habido un remanente que lucha por la verdad, que constantemente está buscando en la Torah la guía del Ruaj Hakoddesh que lo proteja y aparte de la apostasía de estos tiempos. Judas 1:3 dice: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
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