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Gota Diaria - Mayo 31/2018

“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11) 

Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él.  Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre.  Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde.  El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones.  Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH.  Es intercesor, proclama la Torah y la enseña.  Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco romántica, sino íntima y poderosa.  El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim.  Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con El es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahushua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta.  Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor.  No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó. 

Gota Diaria - Mayo 30/2018

“El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor”  (Mateo 10:24-25) 

Discípulo en hebreo es “Talmid” que significa = Estudiante.  El plural es “Talmidim” = Estudiantes = Discípulos.  El trabajo del Talmid, es aprender todo lo que el maestro le enseña y ponerlo en práctica.  El Talmid come la comida espiritual que el Maestro le da, sigue al Maestro por el camino que el Maestro va, guarda el Shabbat y las Fiestas como el Maestro las guarda, aprende a guardar los mandamientos de YHVH como el Maestro le enseña a guardarlos, en pocas palabras; el aprende el Camino del Maestro.  “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro” – Lucas 6:40.  Nosotros tenemos un Maestro que es Yahushua, y tenemos el Ruaj en nuestro corazón que nos interpreta las Escrituras y nos revela esas joyas de sabiduría y conocimiento espiritual que necesitamos para nuestra vida.  Ser discípulo es imitar al Maestro en todo, así que, si decimos ser discípulos de Yahushua debemos: andar como Él anduvo, guardar la Torah como Él la guardó, obedecer al Padre como Él obedeció – “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” – Juan 8:31.  

 

Gota Diaria - Mayo 29/2018

“Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que YHVH el Elohim de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1)

Muchos creen que para seguir a YHVH tenemos que privarnos de tantas cosas buenas que el mundo ofrece y seguir un montón de reglas que oprimen y quitan la libertad.  Pero ya vimos que, para el pueblo recibir la Torah, primero tuvo que ser libre.  Libre de la esclavitud del hombre.  La verdadera libertad está basada en la observancia de la Torah.  Todas aquellas cosas de las que debemos privarnos y que aparentemente son tan buenas, son las que al final esclavizan.  El Sinaí fue el lugar donde recibimos, no donde se nos exigió dejar.  El Sinaí fue el lugar donde la presencia de YHVH se manifestó.  Fue el lugar de bendición donde el agua fluyó de la roca y donde el maná cayó del cielo.  Fue el lugar donde nadie tenía que preocuparse por el mañana.  Muchos niños nacieron al pie del monte, muchas bodas se celebraron y muchos fueron enterrados en los alrededores.  Sinaí fue el lugar de preparación, donde recibimos el Ketubah, el compromiso de matrimonio con YHVH, donde EL prometió ser un esposo fiel y cuidar de nosotros.  Fue el lugar donde se nos dijo para donde íbamos y donde se nos dieron las instrucciones para el camino.  Fue el lugar donde YHVH nos separó para El, donde nos hizo una nación.  A partir del Sinaí, a partir del momento en que recibimos la Torah, entendemos el plan de redención, entendemos la obra de nuestro Mesías Yahushua.  Debemos llegar a ese estado de separación exigido por YHVH, para poder ser vasijas que reflejen Su gloria.  Solo entonces, comprenderemos el propósito de nuestra vida.

 

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