“Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6)
Blaise Pascal dijo: “Hay dos tipos de personas, santos que saben que son pecadores, y pecadores que se creen santos”. Muchos consideran el orgullo como una virtud, pero es todo lo contrario, es una enfermedad letal que fundamentalmente distorsiona la realidad y se manifiesta de formas muy sutiles; puede inflar tu autoestima o ponerla por el piso. La única manera de despertar a la realidad y a la verdad es en la presencia de Elohim. Y la mayor realidad es que siempre, creamos o no, estamos en Su presencia, porque Su gloria llena toda la tierra. Así que, debemos ser conscientes de que todo lo pensamos, decimos o hacemos, es ante la divina audiencia de Elohim mismo. Si no sentimos Su presencia en nosotros, debemos probarnos a nosotros mismos si El es nuestro Elohim o no.
“Someteos, pues, a Elohim; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)
Someterse a Elohim no es fe ciega, no es irracional. Es el acto mas razonable y apropiado que debemos hacer. Es reconocer claramente el Señorío de Yahushua sobre nuestra vida, es poner todo bajo el control de nuestro Padre Celestial reconociendo Su poder y majestad. “YHVH hay tantas cosas en nuestra vida que quisiéramos cambiar si tuviéramos el poder, pero no somos los dueños de nuestra vida, eres Tu. Tu lo ves todo y sabes que es lo mejor para nosotros. Te entregamos todo, nos rendimos, no queremos pelear mas con el mundo ni con nosotros mismos. Las circunstancias de nuestra vida son tuyas, has lo que tengas que hacer para usarlas formándonos y haciendo de nosotros lo que tu quieres; mejor ahora a través de las circunstancias que mas tarde a través del fuego. Estamos en Tus amorosas manos, cambia lo que tengas que cambiar, y deja en nosotros lo que debes dejar para nuestro bien. Padre, instrúyenos, corrígenos, ayúdanos a entender Tu voluntad y a obedecer sin cuestionar” — “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Elohim; tu buen Ruaj me guíe a tierra de rectitud” — Salmo 143:10. ¡Shabbat Shalom!
“Venga tu Reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10)
Zacarías nos llama “prisioneros de esperanza”. Yo se que la palabra prisionero no es halagadora y con seguridad la mayoría rechazarán la comparación, pero queramos admitirlo o no, todos somos esclavos o prisioneros ya sea del sistema (otros dioses) o de Elohim. Escoged hoy a quien servir (Josue 24:15). Y según a quien sirvamos, en El o en ello está nuestra esperanza. Si tu esperanza está centrada en un mejor empleo, casa nueva, carro nuevo, y crees que el ejercicio de tu fe se basa en esos logros y que obtenerlos es muestra del amor de Elohim para ti, siento decirte que el sistema es tu dios. Todas estas cosas no son más que añadiduras dadas por Elohim a su pueblo cuando su fe y esperanza están centradas en El. En crecer espiritualmente, en hacer Su voluntad por encima de todo. En cumplir sus mandamientos y trabajar para que Su Reino sea pronto establecido en la tierra.
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