“Y decían el uno al otro: Designemonos un capitán, y volvámonos a Egipto”
Nunca tratemos de cruzar el desierto sin el liderazgo de Moisés, ya que eso sería como rechazar la Torah. Y no importa que tan atractivo se vea Egipto (sistema), ni cuantas gratificaciones temporales ofrezca, YHVH llevará a cabo su plan para el hombre y mas vale estar a Su lado que comiendo carne y cebollas como esclavos en Egipto — “… ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido” — Mateo 5:18. Vamos en un viaje hacia Canaan, la Tierra Prometida, y nosotros al igual que el antiguo Israel, necesitamos una guía, un líder. Moisés lo fue para el antiguo Israel y lo es para nosotros hoy en día, la guía (Torah) sigue siendo la misma. Los parámetros siguen siendo los mismos, los mandamientos y estatutos establecidos por YHVH no ha cambiado, lo que cambio fue el corazón del hombre que gracias a la obra Redentora de nuestro Mesías, YHVH pudo llevar a cabo la transformación de cambiar el corazón de piedra por uno de carne, con el propósito de que obedeciéramos sus mandamientos no que los evadiéramos. YAHUSHUA ES NUESTRO EJEMPLO PARA OBEDECER LA TORAH, NO LA EXCUSA PARA EVADIRLA.
“Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu Torah. A media noche me levanto para alabarte por tus justo juicios” (Salmo 119:61-62)
Cuando la persecución y la aflicción se levanten, la Palabra debe estar en nuestros labios. Hechos 16:25 dice que cuando Pablo y Silas fueron encarcelados, a media noche oraban y cantaban himnos a YHVH. Ellos conocían el secreto de la libertad, la Palabra estaba en sus labios, no olvidaron la Torah, sino que dieron gracias y cantaron en su hora más oscura, en su media noche. ¿Qué podían estos judíos mesiánicos estar cantando? Las oraciones y salmos de la Torah, que más podían cantar. No existían himnarios como hoy en día, ellos proclamaban la Palabra en oraciones y cánticos. El pondrá canción en nuestros labios en la hora más oscura, Él es nuestra fortaleza y nos llena de valor a través de Su Palabra. La Torah es luz en nuestra oscuridad – “Lámpara es a mis pies tu Torah, y lumbrera en mi camino” – Salmo 119:105. Es ahí cuando viene el sacrificio de alabanza, cuando estamos angustiados y sin deseo de alabar, es ahí cuando debemos alabarlo y adorarlo con todo nuestro corazón. La maldad que hay en el mundo hoy en día es suficiente para deprimirnos, a veces parece que el malvado ganara terreno, pero en esos momentos es cuando debemos recordar Su Palabra, porque es en Ella donde encontramos esperanza y fortaleza para romper ataduras y seguir adelante en medio de la oscuridad que atraviesa el mundo. El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos.
“Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4)
No hay victoria sin batalla. No hay testimonio sin prueba, y algunas batallas pueden contender hasta que nos graduemos. Aprender a "Morir Diariamente" como el apóstol Pablo dice, va a ser probablemente, el factor más importante a mediad que empecemos a madurar en el Señor. Ser humilde y sumiso no se aprende de la noche a la mañana. Diariamente aparecen nuevos retos y YHVH tiene que mantenernos humildes y nosotros tenemos que seguir logrando la victoria. Algunas cosas se logran más fácilmente que otras, y a veces endurecemos nuestro corazón para soportarlas y no nos permitirnos ser débiles. Tiene que doler un poco o no es ningún sacrificio. Las cosas que valen, cuestan algo. Es emocionante ver, las maravillas que obtendremos si perseveramos y no descansamos hasta que lleguemos a la cima.
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