“Es más difícil ganar a un hermano ofendido que una ciudad fortificada, sus peleas son como barrotes de fortaleza” (Proverbios 18:19)
Estar ofendido significa; estar herido, resentido, disgustado, sentirse rechazado. Una persona ofendida generalmente cree que le han tratado mal, aunque no sea así. Ofenderse es una de las causas más comunes de la ruptura de relaciones y es totalmente opuesto a la actitud que tomaría alguien que tenga una relación íntima y de compañerismo. Mucha gente justifica el sentirse ofendido y no lo toma como el pecado que verdaderamente es. Ofenderse es un acto voluntario y manifiesta muchas veces el orgullo que rige la vida del ofendido. La acción de ofenderse es como una trampa, una vez que abres la puerta y entras quedas atrapado en el pasado y en la ofensa y no puedes vivir en libertad. Las ciudades fortificadas tenían murallas que las protegían. La persona ofendida levanta murallas invisibles con la intensión de protegerse y mantener a la gente lejos de el/ella para no ser ofendido, pero consecuentemente se alejan de Elohim. Si estás ofendido por algo o con alguien, debes moverte de la posición de ofensa a la posición de bendición a través del perdón. Perdón de Elohim por haberte ofendido y perdonar a aquellos que creemos nos han ofendido. Esto trae bendición y paz.
“Y llamarás Su nombre Emanuel, que traducido es: Elohim con nosotros” (Mateo 1:23)
Cuando Daniel estaba en el foso de los leones… Elohim estaba con él. Cuando Sadrac, Mesac y Abed-nego, estaban en el horno de fuego… Elohim estaba con ellos. Hubiera sido muy fácil para YHVH sacar a sus siervos de estas dificultades, pero no, EL escogio estar con ellos en medio de sus tribulaciones. YHVH escogió revelar Su poder a través de las tribulaciones y no quitándolas. Los problemas y tribulaciones son simplemente parte de la vida, y para ser honesta, a medida que avanzamos en nuestro caminar con YHVH, se ponen más difíciles y duras. ¿Cómo debemos reaccionar ante la adversidad? Santiago 1:2 dice — “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”. ¿Gozo ante la tribulación? Es difícil, pero si, no gozo por el dolor y la prueba, sino por la certeza de que YHVH está con nosotros. EL ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos. Ante la prueba y tribulación, todos tenemos que decidir, quejarnos o en oración levantar nuestro corazón a YHVH y esperar en EL — “A ti, oh YHVH, levantaré mi alma, Elohim mío, en ti confío” — Salmo 25:1
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne” (2 Corintios 10:3-6)
Tan pronto somos trasladados del reino de las tinieblas al Reino de la luz, entramos en guerra, una guerra que debemos pelear diariamente. Guerreamos en nuestra mente, batallamos con nuestros pensamientos y emociones que no paran. El enemigo con frecuencia nos ataca trayendo a la memoria cosas de nuestro pasado, fallas, heridas, traumas que tienen el poder si se lo permitimos, de arrastrarnos en desánimo, duda, oscuridad y angustia. Nuestro reto, es no responder a estos recuerdos o eventos del pasado con nuestro viejo patrono de mente caída, sino aperarnos del Espíritu de poder, amor y dominio propio que nos ha dado YHVH, y no olvidar que el Ruaj está constantemente desarrollando en nosotros, a la través de la Torah, la mente del Mesías. Obviamente que no olvidamos de donde nos ha sacado el Padre, solo que no permitimos que esos pensamientos nos controlen, sino que los llevamos cautivos y proseguimos a la meta para la cual fuimos llamados.
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