“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10)
Creo que no debemos permitir que la frase “si Dios quiere” que decimos con tanta frecuencia, se convierta en una frase de cajón. Debe ser una actitud en nuestro corazón. La actitud de someternos a la guía de YHVH y de incluirlo en todos nuestros planes, lo cual nos hará humildes, impedirá que la arrogancia se anide en el corazón a la cual todos somos propensos… pero sobre todo, nos ahorrará dolores de cabeza producidos por las consecuencias de decisiones tomadas basados en nuestra propia prudencia, a sabiendas que “YHVH no quiere”. Hemos sido comprados a un precio muy alto, la sangre del Mesías. Entonces, vivamos como lo que somos, hijos de YHVH para quienes Su Voluntad debe ser lo primero en nuestras vidas.
“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios” (Juan 7:17)
La regla de oro para el entendimiento espiritual no es la inteligencia sino la obediencia. Si el hombre quiere conocimiento científico, su guía es la curiosidad intelectual; pero si quiere comprender las enseñanzas de Yahushua, sólo puedo lograrlo por medio de la obediencia. Si las cosas son oscuras para mí, seguro hay algo malo en mí. La oscuridad intelectual es producto de la ignorancia, la oscuridad espiritual es producto de la desobediencia. Ningún hombre recibe una palabra de YHVH sin que se le ponga a prueba inmediatamente. Desobedecemos y luego nos preguntamos porque no crecemos espiritualmente. Las enseñanzas de Yahushua confrontan nuestra vida. No podemos engañar a YHVH. El Ruaj Hakoddesh nos hace sensibles a cosas que nunca imaginamos.
“Porque todos los que son guiados por el Ruaj de YHVH, estos son hijos de YHVH” (Romanos 8:14)
YHVH va a millas adelante de nosotros, Él sabe lo que quiere hacer y lo que va a pasar. Somos Su pueblo y Su mundo, planes y maravillas, nos arrebatan majestuosamente en Su corriente para cumplir Su voluntad y propósito. Él nos pide buscarlo en todo y depender de El no de nuestro propio entendimiento. El rey Saúl trató de hacer las cosas a su manera, en sus fuerzas, y perdió el reino; David aprendió a depender de YHVH para todo y a esperar en Él. Lo más grande que podemos enseñarle a nuestros hijos y discípulos, es a seguir a YHVH, a escucharlo día a día. El Señor apresura Su palabra para ponerla por obra. ¡Escúchalo!
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