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Gota Diaria - Enero 21/2019

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Porque YHVH es bueno; para siempre es Su misericordia” (Salmo 100:4-5)

Hoy quiero decir: Gracias Padre. Gracias por el día de hoy. Gracias por hacernos libres. Gracias por mostrarnos Tu gloria a través de todos los detalles diarios de nuestra vida. Gracias por Yahushua. Gracias por darnos Tu Torah y separarnos para ti. Gracias por abrir nuestro corazón a la belleza de tus mandamientos y por grabarlos dentro de él. Gracias por el Ruaj Hakoddesh que nos sostiene y guía a través del camino. Gracias por hacer las cosas tan perfectas. Gracias por darnos un Cordero Pascual que diera Su vida por nosotros. Gracias por esa Pascua hace miles de años y por permitir que fuera hecha realidad en nuestro Mesías para mostrarle al mundo quien era El. Gracias por mostrarnos a través de Tus Fiestas que hay mucho más, que todavía falta mucho para ver de Tu gloria y de tus promesas. Gracias por nuestras familias. Gracias por los amigos y aún por aquellos que no nos aman. Gracias por estos últimos días y por todo lo que nos has permitido pasar. Gracias por mostrarnos que todo tiene un propósito aunque inicialmente no lo entendamos. Gracias por continuar obrando en nuestras vidas, por cambiar nuestro corazón, por darnos esperanza, por fortalecernos en medio de la prueba, por manifestar tu amor y cuidado por nosotros de formas tan maravillosas. Gracias por un día más que nos permites vivir para ver Tu obra – Tu extraña y maravillosa obra. Gracias por la salud y por los milagros que haces para mantenernos en pie. GRACIAS YHVH – GRACIAS TE DAMOS.

Gota Diaria - Enero 20/2019

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:3)

Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo.  Fueron hechas para el hombre pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar.  Dentro de él estaba YHVH y era quien gobernaba su vida.  Pero el pecado complicó las cosas e hizo que aquellos regalos y bendiciones, se convirtieran en su ruina.  Nuestro dolor empezó cuando Elohim fue echado fuera de Su santuario (corazón) y se le permitió a todas esas cosas que habían sido creadas para uso del hombre, entrar en el corazón y tomar el lugar de Elohim.  El hombre por naturaleza ya no tiene paz en su corazón porque YHVH ya no es el centro de él.  Ahora son las cosas y la ambición por acumularlas lo que gobierna al hombre.  Esta no es una simple metamorfosis, es un minucioso análisis de nuestra realidad espiritual.  Muy dentro del corazón hay raíces de una vida caída cuya naturaleza es poseer y poseer.  Desea cosas con pasión y los pronombres “mi” y “mío” suenan inofensivos, pero su uso constante y universal es muy significativo.  Expresan la verdadera naturaleza adámica del hombre.  Son el síntoma mas visible de nuestra enfermedad.  Las cosas se han vuelto tan necesarias, que lo que una vez fueron regalos de Elohim, se han convertido en nuestro elohim.  Han tomado Su lugar.  Mientras más posee el hombre, mas teme perder y recordemos que aquello que tememos perder, ese es nuestro dios.

Gota Diaria - Enero 19/2019

“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Yahushua, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2)

La vida del creyente es como una carrera.  En una carrera no cuenta como se inicia sino como termina.  Nuestra carrera no es una de gran velocidad, sino una de larga distancia que requiere compromiso y perseverancia y para correr como se debe, debemos: 1. despojarnos de todo peso que nos impide caminar bien. Puede ser cosas insignificantes o buenas en si pero que Elohim no nos mando a hacer y en vez de ayudarnos en el camino, obstaculizan nuestro paso.  2. Debemos correr con paciencia, es decir; que nada ni nadie nos haga mirar atrás, que jamás perdamos de vista la meta final, puede haber oposición y aun sufrimiento, pero el Amor de Elohim nos mantendrá en la carrera.  3. Con nuestros ojos fijos en Yahushua.  En una carrera los ojos del atleta siempre están fijos en esa línea final, en el premio, en la gloria, en la aclamación, jamás se desvían del objetivo. deben estar fijos en Yahushua durante toda la carrera, de principio a fin si queremos ganar.  Hebreos dice que hay una gran nube de testigos que corrieron antes de nosotros y terminaron, no por lo que ellos eran, sino porque perseveraron como viendo al Invisible.  No desmayemos.  

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