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Gota Diaria - Enero 13/2019

“Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Yahushua le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Elohim” (Lucas 9:61-62)

El llamado a ser discípulo de un sabio o profeta en el Israel del  primer siglo, significaba dejar familia, amigos, viajar bajo condiciones muy austeras y un total compromiso.  El discípulo potencial debía primero estar seguro de que sus prioridades estuvieran en orden.  Yahushua no quería que sus posibles discípulos tuvieran falsas expectativas y continuamente enfatizaba la necesidad de contar el costo antes de tomar una decisión, de hacer un compromiso con Él.  “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? – Lucas 14:28.  Seguir a Yahushua, aceptar entrar en los vínculos del Pacto, separarse para Elohim y Su reino, no es algo liviano, es asunto de vida o muerte.  Yahushua enfatiza el grado del compromiso de muchas maneras, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” – Lucas 14:26.  La palabra aborrecer en hebreo = amar menos, o poner en segundo lugar.      Yahushua enfatiza que si Elohim no es número uno en nuestra vida, no somos aptos, y no está diciendo que odiemos a los nuestros, sino que los amemos menos que a Él.  YHWH debe ser la prioridad número uno de nuestra vida, de lo contrario vamos a encontrar tropiezo en Él y en Su Torah.  

Gota Diaria - Enero 12/2019

“Cuando Yahushua se había acercado más, y podía ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: ¡Si supieras, tan siquiera hoy lo que se necesita para tu paz!” (Lucas 19:41-42)

Desde que Israel entró y tomó posesión parcial de la Tierra Prometida, ha buscado la paz con sus vecinos, mas no la paz ordenada por YHVH, sino la paz comprometiendo su fe y obediencia a Elohim.  La paz que el hombre construye no es la paz que YHVH instruye.  Para el hombre, la paz es invariablemente el resultado de dos cosas: guerra o tratado.  En la guerra al menos sabemos que uno gana y el otro pierde.  Pero ahora, más que nunca, el hombre busca la paz comprometiendo sus valores, cediendo sus derechos, desobedeciendo a Elohim.  Esa no es la paz de la que YHVH habla en Su Torah.  Su paz es absoluta, no involucra concesiones ni transige, Su paz proviene de la elección libre del hombre de elegir servir a Elohim como Él lo exige, y nada más.  Israel no vio nada malo en acercarse y mezclarse con los pueblos que habitaban Canaan.  No vio nada malo en buscar la paz con sus vecinos a su manera, participando de sus festivales  y costumbres, dando respeto a sus creencias y falsos dioses y como resultado, disfrutar de una aparente paz, que tarde o temprano terminaría en guerra, ya que era una paz creada por el hombre y no reflejaba para nada la paz y prosperidad que Elohim tenía para Su pueblo.  Los matrimonios entre hebreos y cananeos se convirtieron en pan de cada día, con poca resistencia, creyendo que era algo bueno.  Israel estaba ciego y no aceptaba que estaba quebrantando la Torah de YHVH.  Se sentían bien con su habilidad para lidiar con sus vecinos basados en su propia moral sin la dirección de Elohim.  Pero el problema de Israel no terminó ahí, ha continuado y está rampante en el pueblo de Elohim hoy tanto como entonces.  Su pueblo sigue transigiendo con el sistema, participando de tradiciones y costumbres, viendo sus dioses como algo normal y tolerable de lo que no tienen que separarse, sino tolerar.  El movimiento de la Interfe está de moda y hay que seguirlo.  El dicho es: “Todos los caminos van a Roma”, seguro que sí, pero “no todos los caminos van a Jerusalén”.  

Gota Diaria - Enero 11/2019

“Estas, pues, son las naciones que dejó YHVH para probar con ellas a Israel… para saber si obedecerían a los mandamientos de YHVH” (Jueces 3:1 y 4) 

Todo en la vida requiere determinación, disciplina, sacrificio.  Los deportistas saben que para obtener la victoria necesitan estar en forma y que esto se logra con ejercicios diarios, entrenamientos, y que antes de llegar a la final, tienen que haber luchado una serie de competencias preliminares.  Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, no estaba en forma para enfrentar ninguna batalla, siempre fue la mano de Elohim quien los sacó victoriosos.  Pero Elohim necesitaba saber hasta que punto sus hijos habían aprendido que su fortaleza estaba en Él, y que no debían temer a sus enemigos, sino obedecer la Torah y confiar en Él.  Dejo esos pueblos para entrenarnos para la guerra, para probar que sus corazones permanecerían obedientes aun cuando el calor de la guerra arreciara.   Este mismo entrenamiento usa Elohim con Su pueblo hoy en día, aunque no nos emociona mucho cuando la prueba llega, puede ser más aterrador si no conocemos los propósitos de Elohim para nosotros.  No es para aniquilarnos, ni para recordarnos que Él es todopoderoso; es para equiparnos con las herramientas que necesitamos para salir victoriosos.  El permite que pasemos por tribulaciones y tiempos difíciles, para producir en nosotros Su fortaleza.

 

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