“Un solo error acaba con muchos bienes” (Eclesiastés 9:18)
¿Cuánto nos ha costado una palabra dicha sin pensar, un acto irresponsable, una infidelidad, un momento de ira? Parecen cosas insignificantes, pero son esas pequeñas grandes cosas que pueden hacer de nuestra vida una completa pesadilla. Y el problema no es sólo lo que hayamos dicho o hecho, el problema en si, es que, si salió de nosotros es porque tiene raíces muy dentro de nuestro corazón. Por consiguiente la solución no es simplemente pedir perdón, sino tratar con la raíz del problema, pedir ayuda, ir a YHVH, aperarnos de los recursos del cielo y buscar liberación, buscar sanidad. Tal vez paguemos un precio alto, pero aprenderemos lecciones que nos ayudarán a crecer y a madurar.
“Yo vengo a habitar en medio de ti, afirma el Señor” (Zacarías 2:10)
Cuando llegamos a los pies del YHVH, es muy común que empecemos a experimentar cambios. Cambios no programados porque hay muchas cosas en nuestra vida rutinaria, que no queremos cambiar, estamos cómodos con ellas, pero YHVH opina que deben cambiarse para poder llevar a cabo nuestra transformación. Al comienzo duelen y uno piensa que tal vez esta sea la última. Pero no, los cambios siguen y es como cuando están demoliendo una casa para construir otra. Tumban puertas, derriban muros, barren con todo y duele, si que duele. Yo llegue a pensar que quería transformar en una mansión el rancho de mi corazón, pero no, su plan es hacer de él, el templo de Su habitación.
“Si alguno quiere ser el primero, que sea el último” (Marcos 9:35)
Frase que muy pocos quieren oír, especialmente en el día de hoy cuando la ambición, por el dinero y el poder ha reemplazado todos los demás valores. Pero YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos y sus parámetros no han cambiado ni se acomodan a la época. Yahushua sigue diciendo; si alguno quiere ser el primero, que sea el último. En otras palabras, primero es YHVH, después los demás y por último tu. Lo más maravilloso en el mundo espiritual, en el Reino de Elohim, es que todo es a la inversa del mundo secular. Aquí en el mundo del amor, a la vida se le llama muerte y a la muerte vida. La pobreza es riqueza y la riqueza pobreza y el que quiera gobernar, debe servir.
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