“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Yahushua, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2)
La vida del creyente es como una carrera. En una carrera no cuenta como se inicia sino como termina. Nuestra carrera no es una de gran velocidad, sino una de larga distancia que requiere compromiso y perseverancia y para correr como se debe, debemos: 1. despojarnos de todo peso que nos impide caminar bien. Puede ser cosas insignificantes o buenas en si pero que Elohim no nos mando a hacer y en vez de ayudarnos en el camino, obstaculizan nuestro paso. 2. Debemos correr con paciencia, es decir; que nada ni nadie nos haga mirar atrás, que jamás perdamos de vista la meta final, puede haber oposición y aun sufrimiento, pero el Amor de Elohim nos mantendrá en la carrera. 3. Con nuestros ojos fijos en Yahushua. En una carrera los ojos del atleta siempre están fijos en esa línea final, en el premio, en la gloria, en la aclamación, jamás se desvían del objetivo. deben estar fijos en Yahushua durante toda la carrera, de principio a fin si queremos ganar. Hebreos dice que hay una gran nube de testigos que corrieron antes de nosotros y terminaron, no por lo que ellos eran, sino porque perseveraron como viendo al Invisible. No desmayemos.
“De cierto de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24)
Cuando escucho a mis amigas hablar sobre los problemas que tienen con sus hijos adolescentes porque las reglas del hogar están interfiriendo con sus deseos de hacer lo que quieren y como los padres lindos que amaban cuando eran niños, de pronto se han convertido en viejos odiosos y que no los aman; no deja de sorprenderme la similitud de esta actitud con la relación amor-odio que tienen muchos creyentes con YHVH. Aman todas las Escrituras que tienen que ver con confort, prosperidad, protección, y tienen un dicho que ya es famoso entre ellos: “esta es la vida que nos merecemos”. Pero cuando YHVH habla de: perdonar, dar, renunciar, dedicar tiempo para YHVH, ya deja de ser atractivo y la vida del Reino se vuelve aburrida. Si les dices que vienen tiempos difíciles y debemos estar preparados, su respuesta es: “Elohim es amor y no va a permitir que sus hijos sufran”. Mi pregunta es: ¿No ama YHVH a todos esos creyentes que en estos momentos están sufriendo persecución, encarcelamiento y tortura por creer en el Mesías, en China, la India y los países árabes? ¿Qué tiene de especial esta iglesia facilista, cómoda y perezosa de occidente para creer que la tribulación de estos tiempos no la va a tocar? “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” Mas vale que empecemos a amar aquello que odiamos y a vivir como Elohim quiere que lo hagamos.
“Y cuando terminó Yahushua estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina…” (Mateo 7:28)
Desafortunadamente la teología cristiana ya no está basada en la “Enseñanza de Yahushua”. Está basada principalmente en las Cartas de Pablo, y en algunos otros escritos del Nuevo Testamento. Muchos hasta se atreven a decir de que hay contradicción entre Pablo y Yahushua, como si Pablo hubiera establecido su propia religión. Todo lo que Pablo hizo con sus cartas fue solucionar problemas en las congregaciones y no hay ni una sola solución o explicación dada por Pablo que no este basada en la Torah. Otros dicen que el Antiguo Testamento pertenece a la Ley, y el Nuevo Testamento a la gracia. Simplemente no han entendido el mensaje de donde Yahushua tomó sus parábolas. El cristianismo moderno no ve las parábolas que se hayan en los evangelios como la vasija que contiene la “Enseñanza de Yahushua” sobre el Reino, sino como unas simples comparaciones ideales para apoyar su punto de vista. Las parábolas de Yahushua son el corazón mismo de Su “Enseñanza”. Las parábolas son la forma como los profetas en el Tanaj entregaron el mensaje de YHVH, y como Yahushua, siguiendo la misma tradición de los profetas, enseño sobre el Reino de Su Padre. “Yahushua les dijo: ¿habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: si, Señor. El les dijo: Por eso todo escriba docto en el Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas” — Mateo 13:51-52.
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