“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, and alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8)
Esto es guerra. Y como dicen los que han estado fisicamente en una guerra; el ruido de las bombas cayendo, explosiones, heridos, muertos, todo alrededor es un verdadero infierno. Matas o te mata. Pero, y ¿cómo es una guerra espiritual? ¿Cómo suena? ¿Cómo saber cuando protegerse o atacar? Aceptémoslo, estamos en guerra. La pregunta es: ¿Dónde estás en esta guerra? ¿Al frente de batalla, en la retaguardia o en la enfermería? Cuando un soldado es llamado a prestar servicio, sabe que va dispuesto a morir por su país. ¿Estás tú dispuesto a morir por lo que crees? Como lo he dicho antes, si fueran a juzgarnos por lo que creemos, ¿Encontrarían en nosotros suficiente evidencia? No olvidemos que la fe sin obras es muerta. Cuando declaramos creer en algo o alguien debemos confirmarlo con nuestras acciones. “¿Por qué me llamáis, Adonai, Adonai, y no hacéis lo que yo digo?” - Lucas 6:46.
“Si oyeren y le sirvieren, acabarán sus días en bienestar y sus años en dicha” (Job 36:11)
No podemos oír la voz de nuestro Creador si no paramos el ruido que hay en nuestra mente. El ruido producido por nuestros propios deseos, por el sistema y sus engaños, por nuestro sistema religioso, etc,. es lo que nos impide escuchar a YHVH y por ende, tener una relación que nos lleve a vivir la vida de acuerdo a Su voluntad. Y YHVH no va a violentar nuestro corazón si persistimos en escuchar otras voces diferentes a la Suya. Ahora, recordemos que lo que permitamos en nuestra mente, como alimentemos nuestro corazón, va a moldear nuestra vida, ya sea el sistema, o la voz de YHVH. Tenemos que elegir que vamos a oír, que vamos a comer. Tenemos que tener determinación y escoger escuchar a YHVH, porque si no lo hacemos, el mundo no nos va a preguntar que queremos escuchar, el tomará la decisión por nosotros. No podemos servir a dos señores. No podemos vivir con todo el ruido del sistema en nuestra mente y pretender escuchar la voz de YHVH.
“No menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque El es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan” (Job 5:17-18)
Tenemos la tendencia a creer que la corrección es algo horrible, doloroso e intolerable, mas no es así, el proceso de corrección es un proceso de aprendizaje y crecimiento. No toda corrección es agradable, eso es cierto, pero huirle y evitarla solo nos lleva al estancamiento. Desde que nacemos entramos en un proceso de crecimiento y entender que la corrección es parte de ese proceso la convierte en nuestra amiga y no enemiga especialmente cuando le hemos entregado nuestra vida a YHVH y sabemos que es El quien nos proporciona la corrección y nos lleva a aprender lecciones necesarias para nuestra vida. Desconectarnos del pasado, dejar hábitos que considerábamos inofensivos no es fácil, pero cuando YHVH dice que tenemos que hacer correctivos en nuestra vida si queremos proseguir a la meta de Su supremo llamamiento, debemos hacerlo, negarnos o postergarlos, solo nos conducirá a asumir el dolor de ver como el horizonte se oscurece y el camino se torna pesado y difícil, entonces Elohim tiene que hacer las correcciones por nosotros y es ahí cuando duele. Afortunadamente, El hiere y sus manos curan.
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