“Toma ahora tu hijo” (Génesis 22:2)
La orden de YHVH es – Toma ahora, no más tarde. Es extraordinaria la forma como debatimos. Sabemos que algo es correcto, pero buscamos excusas para no hacerlo inmediatamente. Nunca podemos subir a las alturas que YHVH nos muestra, más tarde, debemos hacerlo ahora. “Y Abraham se levantó muy de mañana... y se levanto, y fue al lugar que Dios le dijo” (v. 3). ¡Maravillosa la simplicidad de Abraham! Cuando YHVH habló, no consultó con carne y sangre. Ten cuidado cuando sientas consultar con carne y sangre, por ejemplo: tus propios sentimientos, tu propia perspicacia, cualquier cosa que no sea basada en la Torah y en tu relación personal con YHVH. Estas son las cosas que compiten y estorban tu obediencia a Elohim. Si YHVH hace tu copa dulce, bébela con gracia; si la hacer amarga, bébela en comunión con El.
“A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28)
Las circunstancias de la vida de los siervos son ordenadas por YHVH. En la vida de un hijo de YHVH, no existe la casualidad. YHVH en su misericordia, permite en tu vida ciertas circunstancias que tu no entiendes, pero que el Ruaj si. YHVH te lleva a lugares, con cierta gente y condiciones para que la intercesión del Ruaj en ti, pueda tomar una línea en particular. Nunca pongas tus manos en las circunstancias, ni digas – yo voy a arreglar este problema, debo cuidar esto y aquello. Todas tus circunstancias están en las manos de YHVH, por consiguiente, nunca pienses que las circunstancias en las que te encuentras son extrañas. Tu parte en la oración es traer esas circunstancias a la presencia de YHVH y darle al Ruaj en ti, la oportunidad de interceder por ellas.
“Acercaos a Dios y el se acercará a vosotros” (Santiago 4:8)
Es esencial darle a la gente la oportunidad de actuar de acuerdo a la verdad de Elohim. La responsabilidad es de cada uno, usted no puede actuar por nadie, debe ser un acto de su propia voluntad, pero el mensaje del Basora debe guiar a la gente a actuar. Los momentos cuando realmente vivimos, son aquellos cuando verdaderamente actuamos con nuestra voluntad. Nunca permitas que cuando la verdad de YHVH llegue a tu vida, pase de largo sin actuar al respecto, no físicamente, pero de voluntad. Grábala con tinta o con sangre. “Ven a Mí”. Lo último que hacemos es ir; pero todos aquellos que van, saben que en ese mismo instante, la vida de YHVH los invade. El dominante poder del mundo, de la carne y del demonio, es paralizado, no por nosotros, sino porque estamos unidos a Él y a su poder Redentor.
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