“Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados…en la misma imagen” (2 Corintios 3:18)
La principal característica de un hijo de Elohim, es estar desnudo, descubierto delante de YHVH, de tal forma que su vida se convierta en un espejo para la vida de otros. Al ser llenados del Ruaj, somos transformados y al contemplar Su presencia nos convertimos en espejos. La regla de oro para tu vida y la mía, es el mantener nuestra vida abierta a YHVH. Dejemos que todo lo demás, trabajo, ropa, comida, todo en esta tierra se vaya por la borda, excepto Su Presencia. El ajetreo de tanta cosa tiende a oscurecer nuestra concentración en YHVH. Dejemos que lo demás vaya y venga, que la gente critique como quiera, pero nunca permitamos que nada oscurezca la vida que está escondida con el Mesías en YHVH. La disciplina más severa de la vida de un hijo de Elohim, es aprender a vivir contemplando como en un espejo, la gloria de YHVH.
“Sepultados juntamente con El... para que... así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4)
Nadie llega a la experiencia de una total separación para YHVH sin pasar primero por su propio funeral, el “funeral blanco” – el entierro de su viejo hombre. Si nunca has tenido en tu vida la crisis de la muerte, tu santificación no es más que una visión. ¿Crees que ya llegaste a tus últimos días? Tal vez has llegado a ellos muchas veces pero sólo emocionalmente, ¿o has llegado de verdad a ellos? ¿Ya tuviste tu funeral blanco? O estás haciéndote el tonto con tu alma? ¿Hay algún lugar en tu vida marcado como el último día, ese lugar o incidente que recuerdas con gratitud extraordinaria como el que te llevo a morir? Fue ahí cuando tuviste tu funeral y donde hiciste ese pacto con YHVH.
“A sus discípulos en particular les declaraba todo” (Marcos 4:34)
Yahushua no siempre nos aparta para explicarnos cosas; Él nos explica las cosas a medida que las podemos entender. Le toma a YHVH todo el tiempo y la eternidad hacer a un hombre y a una mujer de acuerdo a su propósito. De la única forma que le somos útiles a YHVH, es si le dejamos limpiar todos los rincones y escondrijos de nuestro propio carácter. Tenemos que deshacernos de la idea de que nos conocemos a nosotros mismos, esa presunción debe desaparecer. Donde halla cualquier elemento de orgullo o altivez, Yahushua no puede exponer nada. Él nos trata a través de la decepción de un orgullo y un intelecto herido, a través de la desilusión del corazón. Tendrá que dejarnos solos. Escuchamos muchas cosas en los salones de clase, pero no entendemos nada hasta que YHVH nos deje solos.
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