“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Yahushua, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2)
La vida del creyente es como una carrera. En una carrera no cuenta como se inicia sino como termina. Nuestra carrera no es una de gran velocidad, sino una de larga distancia que requiere compromiso y perseverancia y para correr como se debe, debemos: 1. despojarnos de todo peso que nos impide caminar bien. Puede ser cosas insignificantes o buenas en si pero que Elohim no nos mandó a hacer y en vez de ayudarnos en el camino, obstaculizan nuestro paso. 2. Debemos correr con paciencia, es decir; que nada ni nadie nos haga mirar atrás, que jamás perdamos de vista la meta final, puede haber oposición y aun sufrimiento, pero el Amor de Elohim nos mantendrá en la carrera. 3. Con nuestros ojos fijos en Yahushua. En una carrera los ojos del atleta siempre están fijos en esa línea final, en el premio, en la gloria, en la aclamación, jamás se desvían del objetivo. Nuestra carrera demanda la misma dedicación y compromiso. Nuestros ojos deben estar fijos en Yahushua durante toda la carrera, de principio a fin si queremos ganar. Hebreos dice que hay una gran nube de testigos que corrieron antes de nosotros y terminaron, no por lo que ellos eran, sino porque perseveraron como viendo al Invisible. No desmayemos. ! Shabbat Shalom¡
“He aquí yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo tolerará más” (Amós 7:8)
Estas son palabras mayores. El pueblo de Israel iba camino a la destrucción por no seguir las instrucciones de YHVH para su seguridad y bienestar. Habían decidido que sabían más que Elohim. Cuando la plomada se deja caer a lo largo de una pared en construcción, ésta revela si la pared está siendo construida verticalmente o no. Las paredes que están fuera de línea pueden colapsar fácilmente. Cuando llevamos vidas fuera de la línea de Elohim, de Su plomada, fácilmente traemos destrucción a nuestra vida, tal vez no inmediatamente, pero a lo largo del camino, empezaremos a ver las consecuencias. Podemos elegir entre reconocer la línea de YHVH o ignorarla. Es sorprendente como el albañil se convence así mismo que la pared que está construyendo está quedando vertical, es solo cuando se aparta unos pasos de la línea de la plomada, que descubre la verdad. El mundo está viviendo días desesperantes, la necesidad de Elohim es evidente, más la mayoría no lo reconocen, las soluciones fuera de Su línea son más atractivas, los líderes venden ideas y subyugan a un pueblo desesperado. El decir de muchos es: siempre ha habido guerras, hambrunas, desastres naturales, y es cierto; pero jamás el calendario divino había estado tan cercano. Hoy al igual que en los tiempos de Amós, YHVH ha dejado caer Su plomada. Necesitamos buscar a Elohim con todo nuestro corazón.
“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5)
Mucha gente anda buscando la santidad, quieren sentirse especial, tienen su propia idea de lo que es ser santo y van tras ese objetivo. Pero ¿qué es la santidad de acuerdo a la Biblia? En Hebreo la palabra santo es “Kaddosh” = separado / apartado para algo especial. En otras palabras, algo que es santo, no es como todo lo demás, es diferente. YHVH dice que si obedecemos seremos Su especial tesoro. Un tesoro especial es algo que sobresale de todas las demás posesiones. Otras versiones dicen “Mi propia posesión”. O sea que ser santo – kaddosh – separado, significa que usted no es dueño de usted mismo, YHVH es su dueño. Usted es de Su posesión. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Ruaj HaKoddesh, el cual está en vosotros, el cual tenéis de YHVH, y que no sois vuestros?” – 1Corintios 6:19. Para hacerlo más claro, ser separado significa que usted no tiene derecho de hacer con usted lo que quiera, no tiene derecho de vivir la vida que quiera, bajo sus propios términos. Usted tiene dueño, le pertenece a YHVH, ha sido separado para Él. ¿Aún quiere ser separado – Kaddosh? Esta es una enseñanza fundamental que separa las ovejas de las cabras. Así, que, como YHVH es su dueño, el estándar de santidad proviene de El mismo – “Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo YHVH os santifico” – Levítico 20:8. Guardar Sus mandamientos y ponerlos por obra, es el método de YHVH para santificarnos. Por eso los hebreos siempre oran así: “Bendito eres tú, nuestro Adonai, Rey del Universo, quien nos santifica con Sus mandamientos”. Ahora, hay muchos beneficios en ser poseído por alguien tan fuerte y poderoso. Si le pertenecemos a Adonai y somos Su especial tesoro, podemos estar seguros que El cuidara de nosotros, nada podrá separarnos de Él.
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