“Amo a YHVH, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días” (Salmo 116:1-2)
David es conocido como el hombre con un corazón según Elohim. Cometió muchos errores como todos nosotros, pero sabía ir a Elohim y llevarle los pedazos en que quedaba su corazón y no paraba ahí, luego después de ser ayudado y fortalecido prorrumpía en alabanzas reconociendo que solo por YHVH, el estaba en píe. Hagamos como David, llevémosle a YHVH los pedazos, acerquémonos a El confiados de que no solo nos oirá, sino que nos dará la sabiduría para actuar, las fuerzas para seguir, nos mostrará su misericordia y poder y luego alabémosle por todo lo que Él es. David también alentaba su corazón el mismo, “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque YHVH te ha hecho bien”. No esperemos que alguien venga y nos aliente, pidámosle al Ruaj Hakodesh que traiga a nuestra mente todas las Escrituras llenas de esperanza y alentemos nuestro corazón con ellas, recordándonos a nosotros mismos que quien ha prometido es FIEL a Sus promesas. Luego gritémoslo desde las montañas, no nos guardemos para nosotros, las grandezas que YHVH hace en nuestras vidas, proclámenos Su gloria y seamos testimonio a otros de Su amor.
“Salió Yahushua de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de Reposo (Shabbat), comenzó a enseñar en la sinagoga…” (Marcos 6:1-2)
Fuimos creados con un propósito, de adorar y tener comunión con YHVH nuestro Creador. La observancia del Shabbat pone esto en perspectiva, este es el tiempo para Adorarlo y separarnos para El. Si verdaderamente amamos a Elohim y guardamos su Torah, no quebrantamos sus mandamientos voluntariamente. Sin embargo, para muchos el cuarto mandamiento parece haber desaparecido de los “Diez Mandamientos”. No hay problema con los demás mandamientos, todos los creyentes los consideran válidos hoy en día: no robar, no matar, no adulterar, etc., pero por alguna razón desconocida el cuarto es ignorado, más aún atacado. Muchos que se denominan pueblo de YHVH hacen caso omiso de lo que dice Santiago 2:10: “porque cualquiera que guarde toda la Ley, y tropiece (viole) en un punto, llega a ser culpable de todos”. Es decir, el dejar de observar un mandamiento, es igual a no cumplir ninguno. Cuando la congregación dejo de observar el Shabbat, perdió su identidad como pueblo separado en el Mesías, lea la historia y vera el deterioro que ha sufrido desde entonces. Muchas comunidades cristianas más parecen hijas de Roma. El pueblo de YHVH debe andar en el poder del Ruaj Hakodesh, con la Torah escrita en su corazón, dispuesto a obedecer en todo si verdaderamente ama a YHVH – “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15 – ¡Shabbat Shalom!
“Oye, hija mía, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el Rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Adonai” – (Salmo 45:10-11)
El novio está a la puerta – “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” – Mateo 25:6. La medianoche del mundo cada día está más cerca, y con ello el regreso de nuestro Mesías. El mensaje para la novia es: ¿Estas contando el costo mientras te preparas para el regreso del Mesías? ¿Estás dispuesta a terminar la carrera? O ¿tu mente divaga pensando en lo que has dejado y anhelando regresar? Cuando Yahushua dijo: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Elohim” – Lucas 9:62 – se refería a aquellos que retroceden y se aferran de nuevo a sus ídolos. Y un ídolo es todo aquello que es objeto de tu devoción, cualquier cosa o persona que sea dueña de tu tiempo, atención, dinero, amor, interés. Podemos ser excelentes esposos (as), hijos, hijas, empleados, padres; dedicar tiempo a la familia, ser honestos, honrados buenos ciudadanos, pero… ¿Cuánto tiempo pasamos con YHVH? ¿Cuánto tiempo dedicamos a lo que yo llamo: “tiempo de abandono y olvido” ?, ese tiempo en el que me abandono en Él y olvido todo lo que me distrae. No es el trabajo, la familia, el estudio, etc., nuestro enemigo; es esa holgazanería, conversaciones vanas, horas frente a la televisión, lo que nos roba el tiempo que le pertenece solo a Él. Lo que Yahushua dijo sobre Jerusalén al no reconocer quien era El, es lo que nos puede estar diciendo a nosotros hoy – “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! … No conociste el tiempo de tu visitación”.
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