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Gota Diaria Marzo 25/2020

“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5) 

Mucha gente anda buscando la santidad, quieren sentirse especial, tienen su propia idea de lo que es ser santo y van tras ese objetivo.  Pero ¿qué es la santidad de acuerdo a la Biblia?  En hebreo la palabra santo es “Kaddosh” = separado / apartado para algo especial.  En otras palabras, algo que es santo, no es como todo lo demás, es diferente.  YHWH dice que si obedecemos seremos Su especial tesoro.  Un tesoro especial es algo que sobresale de todas las demás posesiones.  Otras versiones dicen “Mi propia posesión”.  O sea que ser santo – kaddosh – separado, significa que usted no es dueño de usted mismo, YHWH es su dueño.  Usted es de Su posesión.  “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Ruaj Hakodesh, el cual está en vosotros, el cual tenéis de YHWH, y que no sois vuestros?” – 1Corintios 6:19.  Para hacerlo más claro, ser separado significa que usted no tiene derecho de hacer con usted lo que quiera, no tiene derecho de vivir la vida que quiera, bajo sus propios términos.  Usted tiene dueño, le pertenece a YHWH, ha sido separado para Él.  ¿Aún quiere ser separado – Kaddosh?  Esta es una enseñanza fundamental que separa las ovejas de las cabras.  Así, que, como YHWH es su dueño, el estándar de santidad proviene de El mismo – “Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra.  Yo YHWH os santifico” – Levítico 20:8. Guardar Sus mandamientos y ponerlos por obra, es el método de YHWH para santificarnos.  Por eso los hebreos siempre oran así: “Bendito eres tú, nuestro Adonai, Rey del Universo, quien nos santifica con Sus mandamientos”.  Ahora, hay muchos beneficios en ser poseído por alguien tan fuerte y poderoso.  Si le pertenecemos a Adonai y somos Su especial tesoro, podemos estar seguros que El cuidara de nosotros, nada podrá separarnos de Él. 

Gota Diaria Marzo 24/2020

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:16)

Había un acueducto que llevaba el agua a Laodicea.  El agua era fría y refrescante en el norte, pero para cuando llegaba a Laodicea ya estaba tibia.  Y ya sabemos a qué sabe el agua tibia.  Juan usa está bien conocida situación para caracterizar a los creyentes de Laodicea quienes no eran muy activos en la vida del Mesías, pero tampoco eran totalmente indiferentes.  El sabor de la tibieza de estos creyentes en la boca de YHVH era un asunto serio.  Dice claramente que los vomitaría de su boca.  La gente era rica y proclamaba no tener necesidad de nada, pero a la vista de YHVH eran pobres, miserables, desventurados, ciegos y desnudos y debían arrepentirse.  La vida de muchos creyentes hoy en día no es nada diferente.  Vivir una vida separada (kaddosh) no aplica para muchos, es ser fanático, legalista y no conocer la gracia de YHVH que según ellos nos ha hecho libres para vivir como queramos.  Debemos estar vigilantes y pedirle al Ruaj Hakodesh que nos guíe y nos fortalezca para no caer en la tentación de negarnos a dejar la zona de confort y convertirnos en agua tibia, vomitivo de YHVH.  Debemos estar siempre dispuestos a buscar el Reino de YHVH y Su justicia y no olvidar las palabras del Mesías cuando dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” – Mateo 6:21.

Gota Diaria Marzo 23/2020

“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor… todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  El amor nunca deja de ser” (1Corintios 13:4-8)

¡Que grandioso es el poder del amor!  Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios.  Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás.  Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera.  Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante.  Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella.  Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino.  Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahushua, propiciando un camino de regreso al seno de nuestro verdadero hogar con El.

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