“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Yahushua” (Hebreos 12:1-2)
En los antiguos juegos olímpicos griegos, solo se corría una carrera. El ganador no era el primero que llegara a la meta – era aquel corredor que terminara la carrera con su antorcha encendida. A veces, cuando pasamos por situaciones difíciles, tribulaciones, problemas, sentimos que no podemos continuar la carrera, el camino se hace intolerable y claudicar se hace más atractivo que continuar. Son esos momentos los que el enemigo aprovecha para crear desanimo, y hacernos creer que la victoria en imposible, sin embargo, es en esos momentos cuando más debemos aferrarnos a YHVH y a Sus promesas – “Decid a los de corazón apocado: esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Elohim viene con retribución, con pago; Elohim mismo vendrá y os salvará” – Isaías 35:4.
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