“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11)
Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él. Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Hakodesh, conoce el corazón y los deseos del Padre. Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde. El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones. Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH. Es intercesor, proclama la Torah y la enseña. Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco- romántica, sino íntima y poderosa. El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim. Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con Él es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahushua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta. Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor. No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó. ¡Shabbat Shalom!
“Y YHVH iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles” (Éxodo 13:21)
El versículo siguiente dice que nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube ni la columna de fuego. Jamás Elohim abandonó a Su pueblo. Aún en medio de todas sus rebeldías, les castigo, les mostro las consecuencias de su desobediencia y de su obstinado y rebelde corazón, pero el ángel de YHVH nunca los abandonó. Recordemos que el pueblo venía de pasar cuatrocientos treinta años de vivir bajo la influencia de una sociedad politeísta. Aunque vivían separados en Goshen, tenían algún contacto con ellos, veían la prosperidad de Egipto y fueron tentados a dorar sus dioses también. Pero en cada etapa del camino por el desierto, Elohim les mostro una y otra vez que su presencia estaba en medio de ellos, que no caminaban solos, que los llevaría a la tierra prometida y los establecería allí como Su pueblo, a la vista de todas las naciones. Salir de Egipto fue para Israel un asunto de vida o muerte, como lo es para nosotros hoy. Dejar el sistema es la única forma de ser verdaderamente libres. Debemos separarnos para El y caminar sin temor por el desierto seguros de que Su ángel estará con nosotros a lo largo de todo el camino. “Porque no abandonará YHVH a su pueblo, ni desamparará su heredad” – Salmo 94:14.
“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14)
Contrario a las Escrituras, la historia muestra que el gobierno (ya sea político o religioso) nunca revelará la verdad completa al pueblo. Según ellos, necesitan proteger al pueblo de la verdad porque la sociedad sería lastimada o confundida si saben la verdad. Lo que no saben es que el gobierno es quien confunde al pueblo. El pueblo por instinto, muchas veces descubren la verdad. La enseñanza correcta se reconoce con facilidad. Cuando se está en búsqueda de la verdad, algo en nuestro interior despierta y sentimos que lo que estamos escuchando es lo correcto. Cuando a la gente se le da la verdad, toma decisiones correctas. Otro método para descubrir la verdad: pregúntese usted mismo ¿qué enseñanzas a través de la historia han tenido más derramamiento de sangre en el intento por destruirlas o anularlas? No han sido las enseñanzas de Plato, Francis Beacon, Darwin o Karl Marx. Ha sido la enseñanza de la Torah, que desató cruzadas por toda Europa. La enseñanza de los primeros seguidores del Mesías Yahushua. Todos los apóstoles a excepción de Juan tuvieron muertes horrorosas. Ha sido el trabajo de hombres valientes y perseguidos, que tradujeron las Escrituras a varios idiomas. Los falsos maestros siempre serán los primeros en quejarse sobre la intolerancia. Las enseñanzas falsas solo pueden sobrevivir escondidas en las sombras donde no sean escrudiñadas. La inseguridad y paranoia de aquellos que quieren aniquilar la verdad, siempre se manifestará cuando gritan contra cualquier escrutinio. Siempre tratan de salir del apuro con expresiones como: “Debemos estar unidos” “hagamos las diferencias a un lado”. Pero ellos mismos son los que luego nos llamarán: Fanáticos, extremistas, radicales. La verdad solo la encuentras en YHWH y en Su Torah. Allí encontrarás pautas para llevar una vida sana y recta, sin temores, seguros. Nunca olvidemos que: “El que habla verdad declara justicia” – Proverbios 12:17.
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