“Hizo él lo recto ante los ojos de YHVH, aunque no de perfecto corazón” (2 Crónicas 25:2)
Siempre que leemos en las Escrituras sobre alguien que retó el camino de YHVH, siguiendo su propio camino, vemos que los resultados fueron desastrosos. El orgullo y la soberbia no son sustitutos de la humildad y la obediencia. La mezcla entre hacer la voluntad de YHVH en algunas cosas y la nuestra en otras, es la receta perfecta para el desastre. Hacer las cosas con un corazón no perfecto es negarse a estar bajo autoridad, a aceptar el Señorío del Mesías en nuestra vida y por consiguiente en nuestra toma de decisiones. Cuando hacemos las cosas con desgano, más rápido de lo que creemos, nuestro corazón se contamina y la obstinación será su primer síntoma, luego entrará en rebeldía y sin darnos cuenta estaremos trazando el camino a la destrucción y a la decadencia espiritual. No pensemos que una vida desastrosa es una vida carente de lo necesario o llena de problemas; no necesariamente, puedes tener abundancia y carecer de problemas, pero si tu relación y compromiso con YHVH es nulo, si tu diario vivir se centra en la búsqueda de satisfacciones personales, si el reconocer a Yahushua como Señor de tu vida no incluye sumisión a su autoridad y Señorío, tienes una vida desastrosa.
“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice nuestro Dios” (Isaías 40:1)
No hay ni un solo momento de tribulación en la vida de un creyente que pone toda su confianza en Elohim, en que no sea consolado y fortalecido por el Padre Celestial. La Biblia nos dice en 2 Crónicas 16:9, “los ojos de YHVH contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él”. El todo lo sabe, todo lo ve, conoce hasta el más mínimo detalle de la vida de sus hijos. A través del Ruaj (Espíritu Santo) nos trae palabras de consuelo y paz, llena nuestro corazón de confianza y quita todo temor. Otras veces nos consuela a través de personas que nos dan una palabra de aliento suficiente para llenarnos de valor y confianza, o un abrazo que lo llena todo y nos hace sentir seguros de que Él está en control. No importa como lo haga, lo importante es saber que el Príncipe de Paz obra a nuestro favor y está ahí en el momento que lo necesitamos. Obvio que no siempre es fácil, y Él dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero también prometió nunca abandonarnos ni desampararnos. Hagamos como dice 1Pedro 5:7, “echemos toda nuestra ansiedad sobre el porqué Él tiene cuidado de nosotros”.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto, o el Pacto Renovado (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” – 1 Juan 2:7 – loque hizo al Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de Elohim, sino el corazón del hombre. Elohim es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, Elohim en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que se lo permita, pone dentro de él Su Espíritu (Ruaj) y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de Elohim es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con Elohim, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de Elohim son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
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