“Cada uno dará a YHWH el rescate por su persona… Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo… Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren ofrenda a YHWH para hacer expiación por vuestras personas” (Éxodo 30:12-15)
La Escritura claramente dice que el rico no puede dar más, ni el pobre menos cuando dan la ofrenda a YHVH por el rescate de sus vidas. YHVH está diciendo que todos somos iguales, no hay un sacrificio para el rico y otro para el pobre, solo hay un sacrificio y la misma fe se requiere de todos. Todos somos contados pecadores. En Yeshua no hay clase social, no hay género. Todos: ricos, pobres, judíos, gentiles, hombres, mujeres, niños, ancianos, tenemos que llegar al Mesías el único Mediador entre YHVH y el hombre. “Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh YHVH, para hacer tu voluntad” – Hebreos 10:5-7. En Él se cumplen todas las Escrituras. Con su muerte somos unidos a Él y unidos a Él, somos unimos al Padre, a través de El somos declarados justos. Debemos meditar y comprender la obra hecha por Yahushua. Apocalipsis 5:6 dice: “Miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado”. Ahí está nuestro Mesías mostrando sus heridas, para que nadie ni en el cielo ni en la tierra dude jamás que la obra fue hecha, que la deuda fue cancelada. Por eso sin Yahushua estamos perdidos, sin fuerza ni esperanza.
“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Génesis 12:1-2)
La orden de YHVH a Abraham era prácticamente de dejar toda la influencia negativa de su pasado y empezar una nueva vida con El. Este importante paso fue el comienzo de la prueba de Abraham cuando YHVH empezó a hacer la transformación de Abram a Abraham. Es igual a cuando nosotros aceptamos a Yeshua como Adonai de nuestra vida, y a la Torah como guía de nuestra transformación. Tan pronto entramos en pacto con YHVH, debemos dejar atrás nuestro pasado y todas sus negativas influencias. Es difícil, y muchas veces tenemos que dejar amigos y hasta miembros de familia debido a su influencia. Y con relación al Shabbat, tal vez tenemos que dejar nuestro pasatiempo favorito. Debemos estar dispuestos a dejar muchas cosas para empezar la transformación y poder descubrir lo que Adonai tiene para nosotros. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de YHWH, agradable y perfecta” – Romanos 12:2.
“Porque todo lo que es nacido de YHWH vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1Juan 5:4)
La noche antes de su ejecución Yahushua anuncio: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” – Juan 16:33. Al día siguiente estando frente a Pilatos, Yahushua declaró: “Mi reino no es de este mundo” – Juan 18:36. ¿Qué quería decir Yahushua con el “mundo”, el cual los creyentes no deben amar? “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” -- ¿Cuáles cosas? – “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” – 1Juan 2:15-16. Cuando la Biblia usa la palabra mundo en el sentido de que es algo que debemos vencer, no se está refiriendo al planeta tierra, sino al “mundo” como sistema social, a la civilización. El mundo como resultado colectivo de las actividades de la humanidad desde el momento en que el hombre se rebeló contra YHWH. Muchos versículos en la Biblia nos muestran claramente que “todo el mundo” está bajo la influencia del enemigo – 1Juan 5:19 “Sabemos que somos de YHWH, y el mundo entero está bajo el maligno”. Él es el autor del sistema que nos rodea. Solo mire el mundo actual: guerras, violencia, sufrimiento, avaricia, corrupción, deshonestidad, enfermedad y depresión. Es un sistema malvado y opresivo. No es el mundo de YHWH, no es la sociedad de YHWH, la comunidad de los santos. Cualquiera que busque una relación con el mundo, dice la Escritura que: “se constituye enemigo de YHWH” – Santiago 4:4. Por eso Yahushua dijo cuando estaba orando por sus discípulos: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. Yahushua estaba en el mundo, pero no era del mundo. El no participo de sus malvados caminos. Se mantuvo limpio y así debemos ser nosotros.
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