“La misma Torah será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros” (Éxodo 12:49)
Tristemente, muchos creyentes hoy en día creen, enseñan y aseguran que la Torah fue abolida. Irónicamente, demandan el compromiso de cuidados por parte de YHVH, pero hacen a un lado el compromiso de parte de ellos de vivir una vida recta obedeciendo la Torah, so pretexto de que ésta fue cumplida por Yahushua en el madero, por consiguiente, ellos no deben cumplirla. Sus argumentos los basan en Romanos 10:4 – “Porque el fin de la ley (Torah) es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree”. Pero la palabra “fin” usada por Pablo en este versículo es del G5056 – Telos = objetivo / propósito. Así que están interpretando la Escritura a su antojo. Veamos la traducción Kaddosh – “Porque la meta a la que el Tanaj (AT) apunta es el Mesías, quien ofrece justificación a todos los que confían”. En otras palabras: el propósito u objetivo de la Torah, es el Mesías – “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” – Lucas 24:27. Este es Yahushua hablando con los discípulos que iban camino de Emaús. “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido” – Mateo 5:18. El cielo y la tierra aún están, por consiguiente, la Torah sigue vigente.
“Entonces YHVH dijo a Moisés: Sube a mí al monte y espera allá, y te daré tablas de piedra con la Torah y los mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12)
Siete veces subió Moisés al Monte, y siete veces regresó con instrucciones para el pueblo. En la vida de todo creyente en Yahushua, hay un viaje al Sinaí. Allí debemos aprender las lecciones que Elohim le enseño a Israel hace siglos. Esta es la ruta a Canaán. Es a través de estas vitales instrucciones, de este profundo encuentro con YHVH que aprendemos a ser templos del Ruaj Hakoddesh. En el Sinaí es donde comprendemos completamente la fealdad y depravación del pecado – “por medio de la Torah es el conocimiento del pecado” – Romanos 3:20, y sabemos que pecado es: “infracción de la Torah” – 1Juan 3:4. Todas estas lecciones le enseño YHVH al pueblo al pie del Monte Sinaí. Ese fue su salón de clase. Allí pasaron cerca de un año recibiendo instrucciones. Nuestro salón de clase es el lugar donde YHVH nos ha puesto, con la familia que nos ha dado, en el entorno laboral que ha escogido para cada uno de nosotros, y allí, bajo esas circunstancias, aprendemos y aplicamos manifestándole al mundo Su gloria a través de nuestro testimonio.
“Esta, pues, es la Torah que Moisés puso delante de los hijos de Israel. Estos son los mandamientos, los estatutos y los decretos que hablo Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto” (Deuteronomio 4:44-45)
La Torah contiene 613 mandamientos. De esos 613, 248 son mandamientos “positivos”, y 365 son mandamientos “negativos”. Estos preceptos son el código de conducta del pueblo de Elohim para que viva una vida honesta, limpia y saludable en cuerpo y en espíritu. Están divididos en dos grupos: deberes hacia el prójimo y deberes hacia Elohim el Creador. Aquellos deberes hacia el prójimo incluyen preceptos de honestidad, rectitud, amabilidad, veracidad, caridad, etc. que debemos observar en todas nuestras relaciones. Nos guían a comportarnos rectamente con la familia, las amistades, la autoridad, los vecinos, etc. Los deberes hacia Elohim, incluyen los preceptos de adoración, las Fiestas, el Shabbat, los alimentos y muchos otros que nos capacitan para obtener una excelente forma de vida espiritual y nos enseñan a tener una relación personal con Elohim, donde Él es nuestro Adonai y nosotros Su pueblo. Donde Él es quien guía y nosotros quienes seguimos y obedecemos.
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