“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:22-23)
Somos el producto de nuestros pensamientos, así que, es supremamente importante escoger cuidadosamente donde vamos a enfocar nuestra energía mental. Podemos aferrarnos a nuestra vieja manera de pensar y consecuentemente nos vamos a hallar atrapados en viejos hábitos y actitudes como orgullo, amargura, infelicidad, resentimiento, etc., porque por lo regular nuestros pensamientos están programados por patrones figurativos, amigos, familia, iglesia y aun enemigos, y como seres inteligentes tenemos la capacidad de escoger que pensar y en que material habitar; por eso, la alternativa más sabia es reprogramar nuestro pensamiento para que nuestras actitudes sean de acuerdo a la nueva naturaleza creada según YHVH. Reprogramar nuestra mente, es asunto de escoger creer en la verdad de YHVH, la cual nos dice a través de las Escrituras que debemos “transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:2). Cuando permitimos que nuestros pensamientos sean guiados por los pensamientos de Elohim, pensaremos, hablaremos y actuaremos de acuerdo con Su voluntad. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)
“He aquí te he purificado, y no con a plata; te he escogido en horno de aflicción” (Isaías 48:10)
Charles Spurgeon escribió acerca de las tribulaciones que el pueblo de YHVH tenía que soportar, y dijo: “La elección de YHVH hace hombres escogidos, pero no en palacios sino en el horno. En el horno la belleza se arruina, la moda se destruye, la fortaleza se derrite, la gloria se consume; sin embargo, ahí Su eterno amor revela Sus secretos y declara Su elección”. En medio de la tribulación siempre aparece la pregunta: ¿Por qué la gente justa sufre? Unos contestan teológicamente, otros religiosamente, otros dan respuestas culpando a YHVH. C.S. Lewis nos da un retórico: ¿Por qué no? ¡Ellos son los únicos que pueden soportarlo! Siempre he dicho que las tribulaciones son regalos de YHVH mal envueltos, carrozas portadoras de bendiciones. Es en medio de la tribulación, donde no nos queda a donde ir, que buscamos Su mirada y nos rendimos indefensos, y es ahí cuando lo conocemos más íntimamente, donde podemos tocar Su gloria, y decir como Job — “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a YHVH” — “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” — Job 19:25-26 y 13:15. Y cuando pase la tormenta, tal vez salgamos heridos, enyesados, con vendas, pero mucho más cerca de nuestro Amado Padre.
“Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo del Mesías, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que YHVH quiere” (Colosenses 4:12)
Epafras no es un nombre que escuchamos mucho en las Escrituras. Era miembro de la congregación de Colosas y estuvo preso con Pablo. Es poco lo que sabemos de él, pero suficiente para ver que era un baluarte para los hermanos. Era un intercesor, siempre orando por los demás y dice que rogaba para que todos se mantuvieran firmes haciendo la voluntad de YHVH. La labor del intercesor es siempre detrás del telón, no se ve, es en silencio y poco sabemos de ellos, tienen un perfil bajo y pasan desapercibidos, pero su labor es más poderosa que cualquier arma en la tierra, desatan todo el poder del cielo que hace temblar los demonios. En estos tiempos, cuando podemos sentir vientos de guerra espiritual circulando alrededor, cuando nuestra confianza en YHVH será más probada que nunca, mi oración por todos los que reciben estas gotas de amor, es que se mantengan firmes y completos en la perfecta voluntad de YHVH.
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