“El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos” (Proverbios 2:7-8)
Elohim ha trazado una senda para sus hijos y quienes caminamos por ella podemos estar seguros de que Su protección, promesas y bendiciones son nuestras. Esta Escritura es una promesa de victoria (en las batallas de la vida) para aquellos que deliberadamente toman decisiones santas en los momentos de tentación. Cuando el deseo de nuestro corazón es establecer la autoridad del Reino de Elohim en nuestra vida, los ángeles están ahí para sostenernos y ministrarnos como lo hicieron con Yahushua cuando fue tentado en el desierto. Cuando una persona va a iniciar un viaje en alta mar, lo más importante es saber navegar, porque si no puede establecer un curso de navegación va a estar perdido por siempre en medio del océano. Cuando nosotros decidimos ser rectos, justos en todo lo que pensamos, hacemos y decimos, Elohim promete darnos sabiduría, ser escudo, guardar nuestras veredas y preservar el camino a medida que navegamos el curso de nuestra vida. Es maravilloso andar en los caminos del Señor, Salmo 19:7-14.
“Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Torah. Forasteros soy en la tierra; no encubras de mí, tus mandamientos” (Salmo 119:18-19)
Creo que el error más grande que los seres humanos cometemos es el creer que llegamos a este mundo a echar raíces y vivimos como si nunca fuéramos a partir y entonces pasamos la mayor parte de nuestro tiempo trabajando para hacer nuestro nicho lo más cómodo posible y nos rodeamos de toda clase de comodidades que lo único que hacen es hacernos perder de vista la perspectiva real de nuestra vida. Somos forasteros y la única manera de conocer la ruta de nuestra vida y la forma de vivirla sin perder de vista la meta final, es conociendo a Elohim y Su Torah (mapa) donde Él nos da instrucciones y a través de la cual nos guía. Hebreos 11:13 nos dice que todos los antepasados confesaron que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Lo que necesitamos ahora es que Elohim abra nuestros ojos y nos muestre las maravillas de Su Torah, todas las verdades que están ocultas en ella para ser reveladas a quienes le aman y quieren seguirle. Vivimos en un mundo que fue entregado al diablo y por ahora nos movemos en sus dominios, por eso como hijos de Elohim debemos estar en sintonía con Su palabra para evitar ser consumidos por todas las cosas no santas que invaden el sistema.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él, mana la vida” (Proverbios 4:23)
El espíritu humano es el canal a través del cual Elohim irriga la sedienta tierra de nuestra vida. El agua del Ruaj (Espíritu Santo) fluye trayendo vida eterna a la tierra árida de nuestro corazón. Desde el mismo momento en que le pedimos a Yahushua que calme nuestra sed, el agua (Espíritu) empieza a fluir haciendo cambios dramáticos en nuestra vida, dándonos entendimiento inmediato, cambiando el color de todo a nuestro alrededor. En Juan 4:14 Yahushua promete que: “el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Sin embargo, la condición del canal puede ser un problema para la irrigación. Bloqueos como temor, orgullo, incredulidad, pueden dejar parte de nuestra vida seca, improductiva y en las manos del enemigo. Cuando el Ruaj encuentra este tipo de bloqueos y resistencias a su fluir, Él está dispuesto a mostrarnos la verdad de nuestra situación, para que cooperando con Él se produzcan los cambios necesarios. El no forzará el bloqueo, El espera a que nos rindamos al Señorío de Yahushua y así recibamos el agua de vida.
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