“Me hizo sacar del pozo de la desesperación… puso luego en mi boca cántico nuevo… verán esto muchos, y temerán y confiarán en YHVH” (Salmo 40:2-3)
Cuando le contamos a otros como YHVH nos ha bendecido y como ha sido fiel a Sus promesas, nuestra fe crece y hace que otros quieran conocerle y confiar en El. David, a través de los Salmos, cuenta todo lo que YHVH hace por él a lo largo de su camino. En el Salmo 40, vemos a David esperando pacientemente que YHVH llegue en su ayuda, y YHVH llega y lo saca del lodo cenagoso y pone sus pies sobre peña. David en gratitud escribe — “puso en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Elohim”. David no puede evitar darle la gloria a YHVH. V.9 — “He anunciado justicia en grande congregación, he aquí no refrené mis labios” — V.10 — “He publicado tu fidelidad y tu salvación”. Tal vez no seamos tan elocuentes como David, pero todos tenemos testimonios de la grandeza de YHVH en nuestras vidas para contar. Compartir tu testimonio puede ser lo que alguien que este pasando por un momento difícil, necesita escuchar.
“El principio de la sabiduría es el temor de YHVH; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7)
Los niños tienen un amor y adoración incondicional por su padre, especialmente en los primeros años. Amor acompañado de temor sano, es decir ellos responden inmediatamente al tono de la voz de su padre, ya sea de preocupación, reproche o advertencia. Así, es como empiezan a aprender donde están sus límites, a saber, cuando están en peligro y cuando están protegidos. Tal vez no entiendan estas cosas, pero las aceptan como verdades. Este es “el principio de la sabiduría”. El temor de YHVH es lo que nos mantiene en el camino a medida que aprendemos a caminar en justicia y santidad. Lo que siempre pasa, es que a medida que adquirimos conocimiento de Elohim, tendemos a creer que sabemos tanto como El y que tenemos el derecho no solo de cuestionar sino de escoger alternativas a Sus caminos. La sabiduría solo proviene de una fuente y es de YHVH. Muchos creen que ser maduro en la fe es saber mucha Escritura o tener la habilidad para tomar buenas decisiones, pero el verdadero conocimiento va acompañado de disciplina. Una persona no sabía lleva una vida indisciplinada, hace alarde de sus percepciones y emociones, pero falla en el momento de buscar la guía de Elohim. La disciplina es la base para el crecimiento y la madurez espiritual. Cuando no buscamos la voz de Elohim y no esperamos en El, tomamos decisiones de acuerdo con nuestra propia prudencia y eso es insensatez.
“YHVH es mi Pastor, nada me faltará” (Salmo 23:1)
YHVH es nuestro pastor ya sea que queramos ser pastoreados o no, es nuestra elección permanecer bajo su pastoreo o desviarnos. Pero la otra cara del asunto es que, para recibir los beneficios de su pastoreo, debemos someternos a Él, permitiéndole guiarnos escuchando solo Su voz. Tan pronto entramos en esta relación de obediencia, podemos decir “nada me faltará”. Muchos piensan que el “nada me faltará” significa estar libre de problemas y escaseces, pero no es así. Siempre habrá valles de sombra de muerte, siempre habrán desiertos. “Nada me faltará” significa que en medio de esos momentos de oscuridad que tenemos, nuestro Pastor estará ahí, a nuestro lado fortaleciéndonos y ayudándonos a pasar por ellos. Bajo los cuidados del Pastor, el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida, esa es la vida abundante a la que estamos llamados. Someter todo pensamiento, toda palabra, toda acción a nuestro amado Pastor, da paz aun en los momentos de adversidad. Oremos: Amado Padre, guíanos, restáuranos, enséñanos a someternos a tu pastoreo y a escuchar solo tu voz. Perdónanos por tratar de encontrar tu paz y dirección a nuestra manera, ya sabemos que solo en tu presencia nos prepararás mesa delante de nuestros enemigos. Gracias por ir delante de nosotros mostrándonos el camino perfecto.
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