“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos será el reino de los cielos” (Mateo 5:10)
Alguna vez escuche esta pregunta: si fuera un crimen ser creyente del Mesías, ¿encontrarían en nosotros suficiente evidencia para condenarnos? ¿Mantenemos un perfil tan bajo de nuestra fe que nadie sabe en quien creemos? ¿Hay alguna verdad por la que estamos dispuestos a morir? Yahushua nunca ocultó el hecho de que seríamos perseguidos por seguirlo, dijo que el mundo nos odiaría como lo odiaban a Él. Pero, Yahushua quiere que sepamos que El estará con nosotros siempre, que nos ayudará y protegerá durante los tiempos difíciles de persecución que se avecinan. Quiere que sepamos que no hay nada que pueda separarnos de Él, si permanecemos firmes en nuestra fe, y seguimos sus caminos, que el gozo de estar en El, nadie nos lo puede robar, no importa cuánto trate el mundo de destruirlo a través de las circunstancias, que todo lo que llegue a nuestra vida trae un propósito y ha sido permitido por El, aun la persecución. Cuando el pueblo de Israel se estableció en la tierra prometida, Elohim dejo unos pueblos ahí, para probar si sus hijos seguían fieles a Él, a pesar de la persecución. Corrie Ten Boom, dijo que, durante su experiencia en el campo de concentración, su comunión con Yahushua era tan íntima, que su oración era que una vez libre no la perdiera. No importa si nos rechazan, hacen burla de nosotros, o nos odian, cualquier forma de persecución es insignificante ante el hecho de ser parte del pueblo de Elohim y estar en El.
“Bueno es alabarte, oh YHVH, y cantar salmos a tu nombre, oh, Altísimo; anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche” (Salmo 92:1-2)
Es bueno recordar que en Elohim no existe el tiempo y que El conoce el principio y fin de todas las cosas, en nuestra vida y en el mundo. El conoce los tiempos tristes y los gloriosos, Él sabe que hay cosas que no entendemos, como el universo y su expansión, los hoyos negros, las fuerzas de gravedad desconocidas, etc. Él está en control del calentamiento global, de la era de hielo, y sin embargo Él es Emmanuel, Elohim con nosotros, quien camina con nosotros a través de inundaciones, fuegos o hambrunas, está justo donde nosotros estamos. Está ahí, para sostenernos y darnos seguridad a través de lo desconocido, o para recibir el espíritu de quien es llevado a la eternidad. Él ha puesto en acción las leyes de la conciencia y la naturaleza, las leyes de la siembra y la cosecha, las leyes del Espíritu de vida y muerte, las leyes de las bendiciones y las maldiciones, y sin embargo, Su corazón se rompe de dolor ante una humanidad decadente, que lo ignora y no quiere recibir nada de Él. Necesitamos conocer al Elohim fiel quien nos ha revelado la salvación a través del Mesías Yahushua y proclamar como el Salmista: “No tendremos temor de malas noticias, nuestro corazón está firme, confiado en YHVH” – Salmo 112:7). Él es fiel, ¡Aleluya!”
“Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre” (Proverbios 27:19)
Los reflejos en el agua tranquila son una maravilla de la naturaleza. La cantidad de colores y detalles que se reflejan, son un espectáculo digno de observar. La Escritura nos dice que el corazón del hombre refleja al hombre. Refleja la verdadera persona. Es desde el centro del corazón que vivimos la vida. Nuestras decisiones, emociones y comportamiento se originan en nuestro corazón. O sea que lo que está pasando en nuestro corazón, se evidencia en nuestra vida. Esta es una verdad que tal vez no nos guste. Las actitudes, creencias, resentimientos, disgustos, ira, temores, arrogancia son unos cuantos ejemplos de lo que podemos albergar en nuestro corazón y que no queremos que los demás vean; presentamos una imagen diferente a lo que realmente hay en nuestro interior, y no nos damos cuenta de que la gente muchas veces puede ver a través de la máscara que nos ponemos. Tal vez no vean todos los detalles del reflejo, pero si la esencia de lo que albergamos. Debemos ir a nuestro amado Padre quien nos sana y restaura hasta lo más profundo del corazón. Que revele lo que tratamos de esconder y nos ayude a tratar con la raíz del asunto. Y una vez sanos, debemos ser transparentes, abiertos para que los demás puedan ver el reflejo de Yahushua en nosotros. ¡Shabbat Shalom!
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