“¿Qué Elohim como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Miqueas 7:18)
Una de las tradiciones judías en estos días entre Yom Teruah y Yom Kippur, es ir a un río cercano y echar en la corriente migas de pan a medida que confiesan sus pecados, a esta ceremonia se le llama “Tashlich” = Echar fuera. A medida que las migas desaparecen de su vista, ellos creen que así YHVH limpiara sus pecados. Como creyentes en el Mesías, sabemos que el perdón no viene por obras, ni por guardar tradiciones, ni por tomar parte en hermosas ceremonias. Nuestra reconciliación con YHVH viene aceptando la obra redentora del Mesías en nuestra vida y entrando en los vínculos del Pacto con nuestro Padre Eterno, guardando Su Torah como código de conducta para nuestra vida. Siempre vamos a lidiar con el pecado, pero la Escritura es clara y dice; “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” – Proverbios 28:13. Confesemos nuestros pecados delante de YHVH, Él está en el negocio de la restauración, así que entreguemos nuestra vida una vez más y oremos por el pueblo judío para que puedan ver la verdad del Mesías.
“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona” (Levítico 17:11)
Estos diez días después de Yom Teruah, días de arrepentimiento, culminan con Yom Kippur o día de “Expiación”, de expiación nacional. Entender la idea del sacrificio y expiación con sangre hoy en día es difícil, uno se pregunta; ¿por qué YHVH requería sangre como el precio para restablecer nuestra relación con Él? Unos dicen que, por el costo, el costo del sacrificio debía recordarnos que había que pagar un precio por el pecado. La desobediencia a Elohim degrada nuestra relación con Él y con los demás. Pero si miramos atrás a los tiempos cuando existía el Templo, vemos que el principio del sacrificio substitutivo era claramente comprendido como la única forma para restaurar el balance que la presencia del pecado había desequilibrado. El inocente actuaba como medio a través del cual “Shalom” (paz) era restablecida entre el pecador y YHVH. Para nosotros creyentes en el Mesías, ni los sacrificios en el Templo, ni ningún otro medio de reconciliación es necesario excepto la obra del Mesías, Quien, una vez por todas proveyó el sacrificio perfecto para reconciliarnos con YHVH. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” – Hebreos 10:14.
“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador...” (Zacarías 9:9)
¡FELIZ YOM TERUAH!
Un día como hoy, en un futuro no muy lejano, veremos y palparemos la razón de nuestra esperanza – Yahushua nuestra esperanza de Gloria. El mismo lo prometió – “Habéis oído que os he dicho: voy y vengo a vosotros” – Juan 14:28. Hoy tenemos una cita con nuestro Padre para ensayar el regreso de Su Hijo, nuestro Mesías. Durante todo el mes sexto nos hemos preparado para esta cita gloriosa. Yom Teruah = Día de Algarabía, de Júbilo, de Proclamación, de Gozo, de Alarma.
¡Alabad a Elohim en su santuario...
Alabadle a son de bocina
Alabadle con salterio y arpa
Alabadle con pandero y danza
Alabadle con cuerdas y flauta
Alabadle con címbalos resonantes
Alabadle con címbalos de júbilo
Todo lo que respira alabe a YHVH, Aleluya!
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