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Gota Diaria 30/11/2022

“Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de YHVH… se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores…”  (Jueces 2:11-12) 

Este es el inicio del libro de “Jueces”.  Un libro poco leído y regularmente conocido por la historia de Sansón y Dalila, que enseñan a los niños y lo presentan como el superhéroe que se sacrificó a si mismo matando a los malvados filisteos, cumpliendo así, la voluntad de YHVH.  Desafortunadamente, la forma como cuentan la historia distorsiona la realidad del personaje, igual que lo que hacen con el rey Salomón cuando lo presentan como el extraordinario y sabio rey de Israel haciendo la voluntad de Elohim.  Nada más lejos de la realidad, en ambos casos.  El libro de “Jueces”, cubre la era de la decadencia moral más grande de Israel, la era cuando Israel vertiginosamente se deslizó hacía el suicidio nacional, debido a su persistente apostasía.  El libro de “Jueces” presenta a un pueblo indulgente y autoengañado que pretendía, por un lado, seguir a YHVH y por otro, perseguir la paz y la amistad con sus vecinos paganos, a cualquier precio.  Y el precio de dicha paz, invariablemente los llevo a la asimilación dentro de culturas paganas y al sistema religioso de Babilonia, sistema que todos conocemos hoy.  La asimilación de Israel, en otras palabras, es la forma como el pueblo de Elohim se convierte más y más al mundo que lo rodea, en vez de separarse de dicho sistema.  Hoy en día el pueblo de Elohim, al igual que Israel en el libro de Jueces, va en picada por el camino del engaño, de una abierta idolatría (dioses diferentes, pero igual comportamiento), pretendiendo seguir a YHVH y al mismo tiempo buscando agradar a los vecinos con el pretexto de que la situación actual es diferente, los tiempos son distintos y la paz con los vecinos es más importante que la obediencia a mandamientos antiguos mandados a recoger.  Arthur Cundall en su comentario sobre el libro de Jueces dice: “Ojalá el lector moderno del libro de Jueces escuche la voz del Ruaj Hakoddesh diciendo: ESTE NO ES EL CAMINO, NO ANDEIS POR EL”.

Gota Diaria 29/11/2022

“Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes…” (Romanos 11:17) 

En el proceso de inserción, el árbol patrón y el vástago que va a ser injertado, deben ser de la misma familia.  El tallo del árbol está formado de varias partes, siendo una de ellas el cambium, zona donde se encuentran las células vivas que producen el crecimiento del tallo, si en el proceso de inserción, los cámbium respectivos no coinciden, la unión fracasa.  El árbol injertado debe absorber la vida del árbol patrón – “sabe que no sustentas tu a la raíz, sino la raíz a ti” – versículo 18.  ¿Quiénes son las dos casas de Israel (olivo natural y silvestre)?  Históricamente, eran el Reino del norte (Israel) y el Reino del Sur (Judá).  Israel fue disperso entre las naciones, perdió su identidad, se mezcló con los pueblos y hoy en día se cree que hay millones de personas descendientes de las 10 tribus que ni siquiera lo saben, son llamados “Goim” o naciones en general.  Se cree que las iglesias cristianas están llenas de Goims, descendientes de las 10 tribus que quieren volver a casa.  La casa de Judá es el olivo natural, y los Goims (gentiles) injertados son el olivo silvestre, ambos forman el pueblo de Elohim, Israel.  Elohim solo ha hecho pacto con Israel, y su propósito es de reunir las dos casas, judíos y gentiles injertados, en un solo pueblo.  Yahushua lo dijo claramente – “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” – Mateo 15:24. La diferencia entre un judío creyente en el Mesías Yahushua y un Goim creyente, no es el Mesías sino la Torah, “la rica savia del olivo”.   Todos los gentiles creyentes en el Mesías si quieren la vida del cámbium (tallo) deben volver a la Torah.

Gota Diaria 28/11/2022

“Anulando el acta de los decretos (deuda pendiente) que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola del medio y clavándola al madero” (Colosenses 2:14) 

Esta es una de las principales Escrituras usadas por el cristianismo para tratar de decir que la ley (Torah) fue abolida.  Pero ¿qué es lo que realmente dice esta Escritura? Dice que lo que fue abolido estaba en contra nuestro.  Muéstreme un solo mandamiento que esté en contra nuestro – “que guardes los mandamientos de YHVH y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad” – Deuteronomio 10:13.  Entonces, ¿qué fue clavado en el madero? En griego, “acta de los decretos” = Cheirographon, significa = Documento legal de deuda.  En los tiempos de Yahushua, se acostumbraba cuando alguien era crucificado, colgar los cargos de muerte sobre sus cabezas, por ejemplo: “Aquí está Ramón, un ladrón”.  En el caso de Yahushua, pusieron: “Yahushua, el Rey de los judíos”.  De acuerdo con la ley de los Césares, se castigaba con pena de muerte, a cualquiera que afirmara ser rey, por eso Pilatos le pregunto a Yahushua si era Rey.  Cuando Yahushua fue clavado en el madero, pagó la deuda pendiente que había en contra nuestro por quebrantar la ley (Torah) de YHVH.  El no clavó la Torah en el madero, clavó la deuda legal que había en nuestra contra.  La Torah no está en contra de nosotros, sino la pena de muerte por quebrantarla.  No hay ningún castigo en las Escrituras por la obediencia, sino por el pecado, por infringir la Torah – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues el pecado es infracción de la Torah” – 1 Juan 3:4.

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