“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)
El pecado no es el resultado de no entender lo que es correcto, sino la falta de voluntad para entenderlo, por consiguiente, pecado es rechazar hacer lo correcto. Pecado no es el resultado de la ignorancia, sino rebelión. Es un asunto de la voluntad, del corazón de los deseos ocultos del alma. Si una persona rehúsa aceptar y confesar su condición de pecador, la salvación para dicha persona es inasequible, ya que YHVH no puede salvar un alma que no acepta la necesitad que tiene de un Salvador. La persona que encubre sus pecados ya sea por pura y simple negación del hecho o autoengañándose con absurdas explicaciones, no prospera espiritualmente, porque no está viviendo la Torah, no vive la realidad que YHVH tiene para ella, vive una mentira. Solo la persona que viene a la Luz (Yahushua), que reconoce la verdad de su condición, y desea ser libre de las ataduras del pecado, recibe misericordia. La ira de YHVH sobre el pecado, no se aplaca cuando el pecado es minimizado, excusado o racionalizado, ya que el pecado es una ofensa contra YHVH, viola Su Torah y dicho acto crea una brecha en la relación entre YHVH y dicha persona.
“¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1Reyes 18:21)
Estas palabras del profeta Eliseo son para nosotros hoy. La Torah dice que debemos ser perfectos delante de Elohim – “Perfectos serás delante de YHVH tu Elohim” – Deuteronomio 18:13. La palabra “perfecto” en hebreo es “Tamin” = completo – verdadero – integro. En nuestra relación con YHVH, Tamin es estar comprometidos, totalmente dedicados, caminar con El en Su Torah. El Salmo 119:1 dice “Bienaventurados los perfectos (Tamin) de camino, los que andan en la Torah de YHVH”. O sea que, la única forma para ser íntegros, completos, es andando en la Torah, viviendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Claudicar entre dos pensamientos es ser de doble ánimo. La persona de doble ánimo tiene el alma dividida en dos y ambas partes quieren hacer su propia voluntad totalmente diferente la una de la otra. ¿Cuándo tiempo se puede vivir en esta condición? La persona de doble ánimo siempre está desorientada, nunca puede tomar decisiones porque su mente vive confusa, vive en una tormenta espiritual. El único antídoto para esta condición está en la Torah – “Acercaos a Elohim, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” – Santiago 4:8.
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1Corintio 13:11)
Según los sabios, los eventos del pasado no están grabados en piedra y nuestra relación con ellos puede cambiar. No tenemos porque vivir nuestra vida con los traumas o amarguras del pasado. Teshuvá también significa apartar todo aquello negativo del pasado, aquellas cosas o eventos de nuestra niñez que nos marcaron negativamente, y crecer. El amor del Padre transforma todos los aspectos de nuestra vida, desde la cuna hasta la tumba. Él está presente allí donde lo dejamos cuando nos apartamos. Es imperativo volver, regresar al Camino, perdonarnos, perdonar y pedir perdón. Para muchos volver es difícil, aun creen que imposible, pero con YHVH todo es posible, aun el milagro de cambiar un corazón de piedra por uno de carne. Perdonar es la forma de liberarnos de aquello que nos tiene atados. Es dejar ir el dolor del pasado y hallar el valor para continuar. Solo cuando renunciamos a nuestra herida, podemos seguir adelante creciendo espiritualmente. La fe y el perdón están íntimamente ligados. Pidamos que YHVH renueve nuestra mente para que podamos discernir Su voluntad, que nos ayude a permanecer en El – “Vuélvenos, oh YHVH, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio” – Lamentaciones 5:21
Hay 30 invitados y ningún miembro en línea