“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su madero cada día, y sígame” (Lucas 9:23)
El sufrimiento es parte de la vida, encontramos problemas y dificultades en cada vuelta del camino y nuestra tendencia es a huir de ellos. Lo vemos por ejemplo en la forma como reaccionamos ante cualquier dificultad ya sea física, emocional o laboral. Cuando tenemos un dolor hacemos todo lo posible para deshacernos de él. Cuando nos traicionan y sentimos que nos rompen el alma, buscamos alivio de alguna forma. La sociedad actual presenta miles de alternativas para evitar el sufrimiento. Sin embargo, tenemos que admitir que en cada tribulación hay enseñanzas que solo las aprendemos cuando hemos pasado por ellas, cuando las hemos sufrido. No debemos desanimarnos cuando vemos que el tiempo pasa y nuestro problema no se ha resuelto. No digo que no busquemos soluciones, sino que no desperdiciemos el beneficio de la prueba para aprender lecciones valiosísimas que nos acercan más a YHVH y nos permiten ver Su gloria. Vivamos día a día de Su mano.
“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo 6:7)
Algunas personas son muy buenas para hablar, les gusta ser escuchadas, mas no muestran el mismo interés en escuchar. Y es que para el corazón egoísta del hombre, es más fácil que lo escuchen y le pongan atención, que el escuchar y dedicar algo de su tiempo en la necesidad que otra persona tiene de ser escuchada. Yeshua quiere que entendamos que orar involucra ambos, hablar y escuchar, pero si queremos dirección para nuestra vida, orar es más cuestión de escuchar que de hablar. Yeshua también enfatiza que el Padre conoce nuestras necesidades y en Su enseñanza sobre la oración, señala que lo más importante es reconocer a YHVH como el Padre que es, la importancia de que Su voluntad sea hecha y la necesidad de perdonar y ser perdonados. Como los apóstoles, pidámosle a Yeshua que nos enseñe a orar. ¡Shabbat Shalom¡
“¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?” (Mateo 16:13)
Ningún personaje en la historia de la humanidad ha provocado más comentarios o debates que Yeshua. Y la respuesta que damos a ¿quién es Yeshua?, determina todo en nuestras vidas: valores, convicciones morales, la fe que nos impulsa a seguir a pesar de las circunstancias, la esperanza en la vida por venir. Todo gira alrededor de Él y de esa relación que tenemos basada en nuestra convicción de lo que Él es, “El hijo del Dios viviente”. Esa respuesta demanda compromiso de nuestra parte, no podemos seguir siendo los mismos después de tener la revelación de lo que Yeshua es, porque cuando Elohim a través de Su Ruaj (Espíritu) se revela al hombre, es imposible no experimentar el cambio que produce el fuego transformador de Su amor.
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