“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡REGOCIJAOS!” (Filipenses 4:4)
Elohim nos ordena regocijarnos en El. Debemos celebrar. La gente celebra por todo lo que los hace felices. Nosotros celebramos el gozo de YHVH – “porque el gozo de YHVH es nuestra fuerza” – Nehemías 8:10. Celebramos el regreso de nuestro Redentor y Rey Yahushua. La Fiesta de Sukkot nos manda a ofrecer holocausto, en ofrenda encendida, es decir: adorar con pasión, con todo el corazón, ser una ofrenda de olor grato para YHVH. En Sukkot ensayamos la Gran Fiesta de Bodas, nosotros como Su novia nos preparamos para ese grandioso día. Hoy en día, la gente hace ensayos para las bodas, ensayan la boda. Hacen una cena de ensayo en el lugar donde va a ser la recepción con algunos invitados. Nosotros todos los años para Sukkot, ensayamos nuestra boda con Yahushua, hacemos Fiesta con YHVH, pasamos tiempo en Su presencia, le pedimos revelación sobre ese maravilloso día. Ensayamos año tras año y a medida que pasa el tiempo y vemos profecías ser cumplidas ante nuestros ojos, nos gozamos porque sabemos que el día de nuestra redención está cerca. Las bodas se acercan y debemos ser kaddosh – separados – cada día.
“Porque El me esconderá en Su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de Su morada, sobre una Roca me pondrá en alto” (Salmo 27:5)
En el Tanaj (Antiguo Testamento), el tabernáculo fue construido como el lugar de encuentro entre Elohim y el hombre. Era la Sukkah o habitación de Elohim. Él ha prometido mantenernos seguros en Su Sukkah. Es el lugar más seguro del universo para estar. Él ha decidido construir Su Sukkah en nuestro corazón y venir a habitar en él – “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23). Es maravilloso saber que podemos enfrentar cualquier dificultad seguros porque estamos en El, en Su tabernáculo. Tenemos todos los recursos del universo para hacerle frente a todos los problemas que se nos presenten. Ahora, no solo ha prometido escondernos en Su tabernáculo, sino también ponernos sobre la Roca (Mesías), en alto para que nada ni nadie nos dañe. Estamos escondidos por Elohim mismo, podemos lidiar con cualquier dificultad con El, Su guía, Su protección, es una promesa y El cumple todas sus promesas.
“Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré bajo la cubierta de tus alas” (Salmo 61:4)
Entre las muchas cosas que el pueblo de Israel debe recordar al celebrar la Fiesta de los Tabernáculos, es su dependencia de Elohim en el desierto y ahora si verdaderamente queremos seguir Su Camino. En el desierto no había ni una sola huella, ni una señal que ellos pudieran seguir, solo un inmenso y terrible desierto. Así que, era inútil buscar una guía o señal dejada por aquellos que lo habían transitado antes. Estaban a merced de Elohim en cada paso que daban, dependían totalmente de Su guía, estaban constantemente a la espera de Su dirección ya fuera para marchar o parar. Para una mente rebelde con una voluntad inquebrantable, el solo hecho de depender es intolerable, pero para el alma que conoce, depende, confía y se deleita en Elohim, nada podría ser más maravilloso. Habitar en Su tabernáculo es depender totalmente de Él, esa es la esencia de todo. ¿Amas, confías y te deleitas en Elohim? Si la respuesta es sí, tu corazón se deleitará en cada paso de tu vida. Si la repuesta en no, vas a sufrir a lo largo de todo el camino, porque es imposible caminar con El sin depender.
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