“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15b)
Entre Goshen y Canaán hay un desierto y no fue fácil para el pueblo de Israel cruzarlo y salir de la esclavitud. Pero una distancia que pudieron haber cruzado en menos tiempo, les tomó 40 años deambulando, quejándose, viendo la gloria de Elohim, sin embargo, añorando su Egipto. Si crees que seguir a YHVH es un antídoto contra los problemas, siento decepcionarte. Tal vez el sistema religioso te ofrezca esa panacea. Para seguir a YHVH debes aceptar el reto de cruzar el desierto, de ser diferente, de renunciar a seguir la corriente del mundo, de aceptar la guía del Ruaj Hakodesh y vivir la vida que Elohim tiene para ti, no la que tú quieres. No puedes ser ciudadano por nacimiento de dos reinos. No puedes disfrutar del Reino de Elohim, viviendo en Egipto.
“Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya” (Eclesiastés 3:15)
Según Einstein el tiempo es relativo, pero para Elohim el tiempo no existe, sólo es un eterno ahora. Horas, días, meses, años; son la forma como el hombre trata de organizar su vida y de encerrarse en dos tiempos tan irreales como el tiempo mismo. Pasa la vida lamentándose por el pasado y pretendiendo controlar el futuro, saliéndose así de la única realidad que posee que es el ahora. Este momento es lo único real, es el tiempo de YHVH, es la realidad divina y te lo está dando para que lo pases con Él, para que le des tu vida y le permitas organizarla con el tiempo de YHVH. Él lo abarca todo. El es nuestro eterno AHORA.
Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de la mayoría se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:12-13)
Las Escrituras hablan de una gran apostasía en los últimos tiempos (2 Tesalonicenses 2), y parece que la estamos viviendo en gran escala a nuestro alrededor. Prácticamente por todas partes se ve la decadencia moral, ética y espiritual – en el gobierno, la sociedad, la familia, en el ambiente laboral, nada se escapa de este flagelo que ha infectado al mundo últimamente. Estos son tiempos difíciles para los verdaderos creyentes, la maldad a nuestro alrededor puede ser desalentadora y la oscuridad tan opresiva que amenazan nuestra habilidad para andar en amor como el Mesías nos enseña. Sin embargo la realidad del mensaje del Padre (Basora) es más relevante ahora que nunca en este mundo. No podemos desanimarnos, ni permitir que el amor que el Padre ha depositado en nuestros corazones se enfríe. Estás señales del fin son simplemente una prueba de que Elohim está en Su trono y Su Palabra se está cumpliendo exactamente como Él lo habló. Debemos continuar en Su amor, irradiar Su luz, estemos donde estemos, donde quiera que vayamos – todo pasará pero el amor nunca dejara de ser.
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