“Han dicho: Venid destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel… Contra ti han hecho alianza las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas…” (Salmo 83:4-8)
La mayoría de la gente piensa que el problema entre Israel y los palestinos surgió en 1948 cuando Israel volvió a ser nación. Mas no es así, es un problema histórico. La Escritura anterior lo demuestra. Si lee los versículos del 4-8 y busca los nombres modernos de esas naciones verá que todos son musulmanes, descendientes de Ismael y Esaú, los eternos enemigos de Israel. Los palestinos, que en sí, son árabes, son simplemente el motivo puesto allí por todas las naciones musulmanas para justificar y ocultar el verdadero motivo del conflicto. Los palestinos no quieren la paz, quieren la tierra y aniquilar a Israel, está escrito, no podemos ser ciegos al hecho. Los musulmanes se declaran un pueblo de paz, según ellos, todo lo que el mundo tiene que hacer es aceptar y declarar que: Alah es dios y Mahoma su profeta. Que el mundo viva bajo la ley Sharia y todos tendremos paz. ¿Lo haría usted? No tiene porque preocuparse, si quebranta la ley, lo decapitan, no más. Es nuestro deber como creyentes el orar por la paz de Jerusalén, no hay ni un solo versículo en la Palabra donde Elohim nos mande a orar por la paz de Damasco, Beirut, Cairo, etc. no, es por la tierra donde a Él le plació poner Su Nombre que quiere que oremos. “Porque Yaweh ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí” – Salmo 132:13. “Pedir por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” – Salmo 122:6.
“Anulando el acta de los decretos (deuda pendiente) que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola del medio y clavándola al madero” (Colosenses 2:14)
Esta es una de las principales Escrituras usadas por el Cristianismo para tratar de decir que la ley (Torah) fue abolida. Pero, ¿qué es lo que realmente dice esta Escritura? Dice que lo que fue abolido estaba en contra nuestro. Muéstreme un solo mandamiento que esté en contra nuestro – “que guardes los mandamientos de YHVH y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad” – Deuteronomio 10:13. Entonces, ¿qué fue clavado en el madero? En Griego, “acta de los decretos” = Cheirographon, significa = Documento legal de deuda. Cuando Yahshua fue clavado en el madero, pagó la deuda pendiente que había en contra nuestro por quebrantar la ley (Torah) de YHVH. El no clavó la Torah en el madero, clavó la deuda legal que había en nuestra contra. La Torah no está en contra de nosotros, sino la pena de muerte por quebrantarla. No hay ningún castigo en las Escrituras por la obediencia, sino por el pecado, por infringir la Torah – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues el pecado es infracción de la Torah” – 1Juan 3:4
“Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apocalipsis 18:4)
Cuando Elohim le dio la Torah a los hijos de Israel en el Monte Sinaí, les dio instrucciones específicas sobre cómo debían comportarse en presencia de las otras naciones que habitaban en la tierra de Canaán. En Deuteronomio 7:1-5, vemos a Elohim ordenando a Su pueblo con relación a: no mezclarse casándose con las hijas de las otras naciones (yugo desigual), no servir a los dioses de las otras naciones (sistema) y destruir los altares de adoración a esos dioses, incluyendo sus imágenes. Elohim nos pide lo mismo hoy en día a nosotros. La misma cultura que existía durante los días cuando los hijos de Israel fueron instruidos a conquistar la tierra prometida, existe hoy. Esta cultura es del sistema de valores Babilónico del mundo y sus caminos. Elohim ordeno a Su pueblo salir de él y no participar de esa cultura. Sin embargo, aún hoy, el pueblo de Elohim continúa cometiendo el mismo pecado que cometió Israel. Participa del sistema de valores que tiene el mundo, en vez de separarse de él, y obedecer a Elohim y Su Torah. Pero así como Elohim juzgo a Israel por su desobediencia, juzgará a Su pueblo hoy también. La Palabra dice que el juicio empezará por la Casa de Yaweh. “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Elohim… el Espíritu que El ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” – Santiago 4:4-5.
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