“Y de allí me declarare a ti, y hablaré contigo” (Éxodo 25:22)
Las conversaciones repetitivas, rutinarias hacen que uno pierda el interés. Orar es conversar con nuestro Padre Celestial y si reducimos nuestra conversación a una fórmula o rutina, tarde o temprano vamos a perder el deseo de hablar con Él, o terminamos volviéndonos religiosos, solo preocupados por cumplir con nuestras actividades religiosas, ortodoxos llenos de rituales repitiendo frases huecas donde el corazón no tiene arte ni parte y ya se le ha olvidado lo que significa, derramar su alma delante de YHVH. La vida de oración es una vida de comunión. Es una comunicación de doble vía, donde uno habla y el otro escucha y viceversa. Elohim quiere hablar, quiere ser escuchado, no solo escuchar. La oración no es una herramienta para obtener favores de YHVH, es el medio que El escogió para comunicarse con Su pueblo y quiere que nuestro corazón este en silencio, que el ruido del mundo, el silbido de la duda y el susurro del temor se acallen y lo escuchemos.
“Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Adonai y Salvador Mesías Yahushua” (2 Pedro 3:18)
Vida es crecimiento y desde el momento de la gestación se inicia el proceso. Nuestra vida inicialmente es una total dependencia, de la madre en el vientre, de los padres en nuestra niñez y adolescencia, pero llega un momento en que dejamos de depender y empezamos a valernos por nosotros mismos y nos vamos de casa. La vida espiritual, por el contrario, la iniciamos por lo regular independientes y lejos de casa, y el plan de Elohim es atraernos de nuevo a Él y a una total dependencia de Su guía. Mientras que el permanecer en casa esperando ser suplidos por nuestros padres hasta la vejez, significa inmadurez, permanecer en casa al lado del Padre Celestial es lo que nos lleva a la madurez espiritual. Necesitamos crecer y para ello debemos ser totalmente dependientes de YHVH. ¿Significa que nos volvemos ineptos? No, significa que aprendemos a obedecer, a descansar en la sabiduría de Elohim, a no actuar independientemente de Él, a creer que quien nos creó sabe lo que es mejor para nosotros y nos guiará a través de nuestro peregrinaje.
“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas YHVH lo encaminó a bien” (Génesis 50:20)
¿No te has preguntado cómo pudo José perdonar a sus hermanos que lo habían vendido como esclavo? Primero que todo, José confió que YHVH estaba en control y pudo ver que usó la adversidad para llevarlo hasta llegar a ser gobernador de Egipto y ser bendición para otros. YHVH con frecuencia usa las crisis y el dolor para prepararnos para lo próximo que tiene para nosotros en nuestra vida, para acercarnos a Él, para revelarnos Su voluntad. Esas cosas que llamamos desastres, obstáculos por lo regular llevan el sello divino en ellos. Cuando estemos pasando por momentos difíciles, no podemos olvidar lo que Pablo dijo en Romanos 8:28 — “a quienes amamos a YHVH, todas las cosas nos ayudan a bien” — O sea, que nada de lo que está pasando es en mi contra, si YHVH lo está permitiendo, es por mi bien y para mi bien, sin importar lo horrible que parezca, o lo desagradable que se sienta, si causa dolor o angustia. Pidámosle que nos permita ver más allá del dolor y la desesperanza que causa todo en este sistema. Que nos de su paz y fortaleza para seguir de pie, caminando, aunque cojeemos. YHVH ESTA EN CONTROL. ¡Shabbat Shalom ¡
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