“Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apocalipsis 18:4)
Cuando Elohim le dio la Torah a los hijos de Israel en el Monte Sinaí, les dio instrucciones específicas sobre cómo debían comportarse en presencia de las otras naciones que habitaban en la tierra de Canaán. En Deuteronomio 7:1-5, vemos a Elohim ordenando a Su pueblo con relación a: no mezclarse casándose con las hijas de las otras naciones (yugo desigual), no servir a los dioses de las otras naciones (sistema) y destruir los altares de adoración a esos dioses, incluyendo sus imágenes. Elohim nos pide lo mismo hoy en día a nosotros. La misma cultura que existía durante los días cuando los hijos de Israel fueron instruidos a conquistar la tierra prometida, existe hoy. Esta cultura es del sistema de valores Babilónico del mundo y sus caminos. Elohim ordeno a Su pueblo salir de él y no participar de esa cultura. Sin embargo, aún hoy, el pueblo de Elohim continúa cometiendo el mismo pecado que cometió Israel. Participa del sistema de valores que tiene el mundo, en vez de separarse de él, y obedecer a Elohim y Su Torah. Pero así como Elohim juzgo a Israel por su desobediencia, juzgará a Su pueblo hoy también. La Palabra dice que el juicio empezará por la Casa de YHVH. “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Elohim… el Espíritu que El ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” – Santiago 4:4-5.
“Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobe la faz de toda la tierra” (Génesis 11:4)
Aquí podemos ver como los ladrillos de Egipto continuaban pintando el cuadro de mezclar los caminos de Elohim con los caminos del hombre. Los ladrillos hechos por el hombre y formados mezclando barro con paja y agua, se deterioran y colapsan con el tiempo. Cuando empiezan a deteriorarse, los albañiles o constructores usan los métodos más modernos para ponerle parches y remendarlos. Una construcción de piedra sin embargo, permanece firme con el tiempo, y mientras la construcción de ladrillo se derrumba, la de roca sigue en pie. Porque, “si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? – Salmo 11:3. El Padre Eterno, ha mantenido Su fundamento (Torah) hasta hoy, nada de lo que salió de Su boca para Su pueblo ha cambiado, el hombre podrá seguir poniéndole parches a su doctrina hasta que un día toda esa estructura colapse y solo permanezca lo que ha sido construido sobre la Roca desde el principio. Para el hombre siempre ha sido de suma importancia el tener un nombre, algo que lo identifique como él quiere, como lo obtenga, carece de importancia, solo quiere el nombre. “Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra propia ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1. Igual que antes, el hombre sigue comiendo su propia doctrina, vistiéndose se su propia justicia, pero quiere llevar el nombre del Mesías. Elohim tuvo que destruir la torre de Babel, y vendrá de nuevo y destruirá toda la infraestructura religiosa que el hombre ha creado y limpiará Su nombre.
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15)
Las zorras son criaturas muy astutas. Se escabullan al anochecer cuando el rebaño se está preparando para la noche, y atacan cuando menos lo esperan. Así es como el enemigo hace con nosotros. A veces pensamos que todo está bien y que vamos en la dirección correcta y de un momento a otro nos damos cuenta que hemos caído de nuevo en viejos hábitos de pensamiento, acción o actitud. A veces no le damos importancia porque pensamos que es algo pequeño y podemos salir de ahí cuando queramos, más no es así, por pequeña que sea la zorra, sigue siendo zorra y sigue causando el mismo daño, hiriendo o matando a las ovejas. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos, vigilantes y permitirle a Elohim a través de su Ruaj, grabar en nuestros corazones la verdad de Su Tora y revelarnos cualquier parte oscura de nuestra vida y una vez reconocido el problema no subestimarlo o creer que es pequeño, sino actuar inmediatamente, rechazando todo lo que no traiga el sello divino y alinear nuestro comportamiento, pensamiento y actitud con la Palabra de YHVH. Esa es nuestra regla de medida. Recordemos, si estamos demasiado cómodos en el sistema, es porque alguna zorra está activa.
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