“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para YHWH tu Elohim; no hagas en él obra alguna…” (Éxodo 20:8-10)
La palabra Shabbat significa, reposo, parar de trabajar - es el día de reposo que Elohim dio a toda la humanidad. El Mandamiento es bien simple: Usted trabaja seis días, y descansa un día, el séptimo. Usted no juega con las leyes del cielo, el proverbio secular dice “el pájaro no le tira a las escopetas”, Elohim lo dice, usted lo hace. Todos los profetas guardaron el Shabbat, Yahshua lo hizo, los apóstoles lo hacían y después de Yahshua resucitar lo siguieron haciendo. Los primeros creyentes lo hicieron, y no hay ni una sola referencia en el Nuevo Testamento que diga que el Mesías Yahshua nos dio en vez del Shabbat el Domingo. El Reposo semanal nos enseña que por un período de 24 horas, usted es libre de la esclavitud del mundo o sistema centrado en lo material. Es un día de descanso; un día para concentrarse en los valores espirituales y para profundizar en su relación con su Creador y su familia. Es un día para sacar un tiempo precioso y estudiar la Torah, para adorar y exaltar la grandeza de nuestro Adonai. Isaías 58:13-14 “Si retrajeres del día de Reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YHWH; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en YHWH; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de YHWH lo ha hablado”. SHABBAT SHALOM PARA TODOS.
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24-34)
La vida no consiste en el dinero que se tiene, la ropa que se usa, la comida que se come. La vida está hecha de relaciones personales, de cuidar de otros, es lo mismo que la Torah, es vivir nuestra vida para tener relaciones, primero con Elohim y luego con todos aquellos que Él ponga a nuestro alrededor: familia, amigos, comunidad. La mentalidad de una persona, o aquello que la preocupa dice mucho de ella. Si nuestra mente está enfocada en posesiones, nuestro corazón solo buscará acumular, nuestra confianza y seguridad estará en lo que tenemos y Elohim ocupará un lugar secundario en nuestra vida. Es imposible servir a Elohim cuando estamos tan ocupados con las cosas materiales. Nuestra mente siempre estará centrada en las posesiones y en el temor de perderlas. Pero cuando nuestra confianza está en Elohim y en la seguridad de que El está en control de las circunstancias, podemos descansar y estar tranquilos aun cuando tengamos escases de cosas porque sabemos que El nos proveerá de todo lo que necesitamos y teniendo esta mentalidad y sin nada que estorbe nuestros pensamientos y expectativas, lo único que nos queda es el Reino de Elohim y su justicia. “Encomienda a YHWH tu camino, y confía en él, y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante YHWH, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manea alguna a hace lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en YHWH, ellos heredarán la tierra” – Salmo 37:5-9.
“No os conforméis a este siglo (sistema), sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)
Para que se lleve a cabo esta renovación necesitamos recuperar la unidad de alma y espiritu que Adán tenía y que perdió al desobedecer a Elohim. Necesitamos la mente del Mesías para poder conocer con certeza todo lo que es nocivo para nuestra alma. Mucha gente aún sigue sufriendo por emociones moribundas, que no terminan de desaparecer por la falta de auto-estima y de paz interior. Continúan viviendo exiliados de ellos mismos, sin poder disfrutar de la verdadera libertad espiritual que se obtiene cuando el Ruaj HaKoddesh transforma nuestro ser e implanta la Torah en nuestros corazones. Lo triste es que muchos ni siquiera se dan cuenta que algo anda mal en su interior, aun no disfrutan de la vida abundante que el Mesías prometió a sus discípulos, vida abundante que se obtiene obedeciendo la Torah y haciendo de ella el código de conducta que guía nuestra vida diaria. Es la disciplina de la Torah lo que restaura nuestra alma y espiritu, es decir desarrolla en nosotros el carácter, y la mente de Yahshua que nos capacita para vivir rectamente comprobando la voluntad agradable y perfecta de Elohim para cada uno de nosotros. Pablo nos exhorta a no conformarnos, es decir no acostumbrarnos a este sistema del mundo. El pueblo de Israel sufrió y sigue sufriendo porque siempre han querido ser como las demás naciones. Cuando nuestros corazones ya no anhelen los caminos de los gentiles (mundo), seremos inmunes a su influencia. Si el mundo aún apela a tus sentidos, debes empezar a entrenar tu corazón en la construcción de carácter, respeto, honor, disciplina y responsabilidad que son la base de la Torah.
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