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Gota de Amor - Mayo 12/2011






“Pues YHVH tu Elohim te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto…” (Deuteronomio 2:7)


Nuestra vida es un camino ya trazado por YHVH. Todos aquellos que creemos en YHVH y tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, salimos de Egipto y vamos hacia la Tierra Prometida. Este viaje nos lleva por todo tipo de terrenos, desiertos, valles, montañas, ríos, etc. En cada lugar hay lecciones que aprender y bendiciones para recibir. En cada etapa del camino, encontramos no solo la corrección y guía de nuestro Adonai, sino también su amor y misericordia. Al pueblo de Israel se le ordenó pasar por la tierra de Esaú, mas no quedarse en ella, seguir el camino. Hay muchas cosas en este sistema que pueden desviar nuestra mirada del verdadero objetivo de nuestra vida. Todo obstáculo en nuestro viaje hacía la Tierra Prometida, debe ser removido. También se le prohibió al pueblo meterse o interactuar con los hijos de Esaú, no pedirles nada, todo comprarlo con dinero. Cuando leemos estos versículos creemos que son simplemente historia y nada tienen que ver con nosotros hoy, pero estamos muy equivocados, todo en la Escritura tiene un propósito, y todos los triunfos y fracaso del pueblo de Elohim, fueron escritos para nuestra enseñanza, ejemplo y guía. Al igual que Israel, se nos prohíbe mezclarnos y se nos ordena mantenernos separados – kaddosh – para YHVH.

Gota de Amor - Mayo 11/2011






“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y cómo os he atraído a mí” (Éxodo 19:4)


Antes de que existieran los satélites de ubicación global, para viajar por el desierto usted necesitaba mapa y brújula. Debía chequear constantemente para verificar que si iba en la dirección correcta, pero aún así, perder la dirección era fácil. Si no tenía cuidado al final del día, podía estar a 5 millas del sitio indicado, solo deseando que de alguna manera Elohim lo sacara de allí y lo pusiera en el lugar donde se suponía que debía estar. Igualmente nosotros si no chequeamos constantemente el mapa (Torah), podemos encontrarnos en el sitio incorrecto. Muchas veces no salimos de ahí porque oramos incorrectamente. Le pedimos a Elohim que nos saque y nos lleve a donde queremos. Pero no funciona así con YHVH. El no nos saca para pasarnos al otro lado y que nosotros continuemos nuestro camino. Cuando Elohim nos toma en las alas de águila, no es para llevarnos al otro lado, sino para llevarnos a Él, a Su misma presencia, a la tierra prometida. Es allí, en Su presencia donde El nos revela Su voluntad para nuestra vida. Es allí, en Su presencia donde la gracia es abundante, la fe es fortalecida. Es allí, en Su presencia donde aprendemos que hemos sido llamados a estar en El, con El y a guardar Su Torah, Su pacto. Y guardar Su pacto no es difícil cuando estás en El, y sabes que El te dirige, te provee, te guarda. Después de todo, es por gracia y a través del sacrificio del Mesías que somos especial tesoro para YHVH.

Gota de Amor - Mayo 10/2011






“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19)


Debido a nuestra débil y racional naturaleza, y a la poca misericordia que tenemos cuando de dar nuevas oportunidades a quienes nos ofenden, se trata; nos cuesta entender que Elohim de nuevo lo hará. De nuevo abrirá camino en el desierto. En Apocalipsis 12:14 vemos que es en el desierto donde el remanente será sustentado al final de los tiempos. En la Escritura, el desierto es un lugar árido, seco, vacío, un lugar donde la vida no crece ni prospera. Un lugar habitado por bestias, un lugar sin descanso. No es un lugar de paz y estabilidad. Pero el desierto no es desconocido por Elohim. Fue allí a donde llevó al pueblo después de sacarlo de Egipto, allí los sustentó, probó, pulió y formó. Hizo de ellos una nación, les dio identidad, les dio mandamientos y les dio límites y reglas que debían observar como pueblo de Elohim. En ese lugar precario, llamado desierto, lleno de inseguridad y incertidumbre, el pueblo aprendió a confiar en YHVH, a creer en Su bondad y misericordia. El desierto nos obliga a dejar de controlar y nos permite a través de sus noches oscuras, entregar el control a Elohim y confiar que de nuevo abrirá camino en el desierto y nos llevará hasta el final. Fue en el desierto donde los Israelitas conocieron a YHVH, y es en el desierto donde nosotros encontramos respuestas a nuestra necesidad, es allí donde podemos ver Su gloria, donde no nos queda más y solo con El podemos salir, porque el desierto no es nuestro destino final. Hay una tierra prometida para poseer. De nuevo YHVH abrirá camino en el desierto y llegaremos allí, en el tiempo de YHVH y a la manera de YHVH.

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