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Gota de Amor - Mayo 27/2011






“Mas hizo Elohim que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo” (Éxodo 13:18


Nuestros padres habían florecido y multiplicado en Egipto, pero luego se levantó un Faraón que no conocía a José y ahí empezaron los problemas para el pueblo. Israel fue esclavizado y obligado a someterse al Faraón y a adorar los dioses egipcios. Cuando YHVH guía a Moisés a sacar el pueblo de Egipto, lo guía camino a Sucot. Si miramos el mapa diríamos que es un desvío, ir hacia el norte sería lo correcto, pero el pueblo debía ir a Sucot a recoger los huesos de José. Allí estaban los huesos de un gobernador egipcio llamado “Zafnat-panea. Era el deber de Israel sacar los huesos de allí y llevarlos a donde pertenecían, a Canaán. José no podía ser recordado como “Zafnat-panea” – como un egipcio, como un extranjero, sino como José, como un hebreo con su verdadera identidad. Es vital para nosotros también recordar nuestra identidad. Egipto no es nuestro hogar, los dioses de Egipto no son nuestro Elohim. El sistema de Egipto, no es nuestro sistema, nuestro reino. Lo que Elohim quiere para Su pueblo, es que: redimidos, miremos atrás a José y a sus ancestros, Abraham, Isaac y Jacob – y luego entremos al desierto camino de Sucot, hasta la Tierra Prometida.

Gota de Amor - Mayo 26/2011






“Toda la Escritura es inspirada por YHVH, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Elohim sea perfecto, enteramente preparado para todo buena obra” (2Timoteo 3:16-17)


La Torah nos muestra el camino, es nuestro mapa el cual es explicado en detalle por el Ruaj Hakoddesh. La Torah nos lleva a Yeshua quien a su vez en la Torah viva. Hemos comparado el viaje de los hijos de Israel por el desierto, como el viaje que todo hijo de Elohim debe recorrer en su peregrinaje hacia Canaán, la Tierra Prometida. Son 42 paradas en las cuales reciben lecciones, pruebas de confianza y sumisión a YHVH, corrección, y fortaleza para continuar su camino. Estas experiencias son comparadas con las pruebas que vivirá el pueblo en los últimos tiempos, protegidos en albergues temporales en el desierto durante 42 meses, o 1.260 días, profetizado por el profeta Daniel (Daniel 12:1-7) y por el apóstol Juan en el libro de Apocalipsis (Apocalipsis 12:6, 11:2-3 y 13:4-7). Estas experiencias son como el hilo de un tapete, que van tejiendo hasta formar una sola experiencia de vida en YHVH. Vimos que en Sucot ellos aceptaron vivir en albergues temporales. Hoy nosotros debemos aceptar el albergue espiritual que YHVH nos ha dado, habitar en El, ser uno con Él, y al mismo tiempo ser templos, albergues del Ruaj Hakoddesh, quien a través nuestro se manifiesta el mundo. También entender que cuando los tiempos difíciles lleguen, es el Ruaj habitando en nosotros, quien nos capacitará y guiará para pasar por todas las pruebas y tribulaciones.

Gota de Amor - Mayo 25/2011






“Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate” (Zacarías 2:7)


Salir de Babilonia y Egipto significa, dejar la oscuridad del politeísmo que tiene absorta a la religión hoy en día, para que podamos salir a servir a nuestro verdadero Elohim, el Adonai de la Creación. El politeísmo hoy en día está representado por un sin número de dioses personales, como: dinero, sexo, poder, ambición, drogas, la gratificación personal, complacencia, vanagloria. Todos los dioses del politeísmo antiguo, están representados en estos. Salir de Babilonia y Egipto, significa, dejar la idolatría, la inmoralidad, la corrupción en cualquier forma que se manifieste, dejar todo lo que nos separe del Reino de Elohim. Pero YHVH no solo está llamando a Su pueblo a dejar estos lugares, sino a ESCAPAR de ellos. Para escapar de un sitio, necesitamos tener nuestra mirada fija en el lugar u objetivo hacia dónde vamos. Y solo cuando nuestra mirada está fija en Canaán, en la Promesa, en la Tierra Prometida, en el Reino del Padre donde nuestro amado Mesías reinará, tenemos la suficiente motivación para escapar. Cuentan la historia del heredero del rey Luis XVI de Francia, cuando su familia fue asesinada, los detractores trataron de corromper al joven para destruir su moral y así Francia no lo aceptara como rey. Pretendiendo ser sus amigos, lo expusieron a todo tipo de depravaciones, pero el joven nunca participó de dichos actos. Cuando le preguntaron por qué no participaba, el joven respondió: “No puedo hacer lo que me piden, porque nací para ser rey”. Nosotros como pueblo de YHVH debemos “correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestro ojos en Yeshua, el autor y consumador de nuestra fe” – No podemos participar del sistema porque somos un pueblo Kaddosh para YHVH.

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