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Gota de Amor - Febrero 23/2014

“Pero estoy como olivo verde en la casa de Elohim.  En la misericordia de Elohim confío eternamente y para siempre” (Salmo 52:8)

 

El olivo en su estado natural es inservible y amargo, pero cuando esa amargura es destruida, o cuando el olivo es exprimido, machacado para extraer el aceite, se convierte en una fuente de vida y de luz.  Elohim necesita machacarnos para poder sacar de nosotros toda la amargura, todo el residuo del viejo hombre, para que el nuevo hombre, regenerado a la imagen del Mesías, quien es la Torah viva, brille para la gloria de Elohim.  He aquí algunas similitudes entre el olivo y su aceite y un hijo de YHVH: 1. En su estado no refinado, ambos son amargos y necesitan ser lavados con lejía, para ser aceptable al consumidor o a Elohim.  “Te lave con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite” – Ezequiel 16:9.  2.  Ambos, el olivo y el hombre, son difíciles de crecer y muy temperamentales cuando de producir fruto se trata.  Ambos requieren mucha atención.  Hay muchos factores involucrados y se necesita de muchos cuidados para garantizar una buena producción.  3.  El fruto del olivo y el hombre necesitan ser machacados para poder sacar el precioso aceite.  Un mortero de piedra o un molino se usaba en tiempos antiguos para machacar las olivas y producir el aceite.  El Mesías fue molido por nosotros  -- “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados… cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado… verá el fruto de la aflicción de su alma” – Isaías 53:5-12.  Nuestro peregrinaje por la tierra no es más que el terreno de prueba, donde  Elohim está probando, machacando, refinando y purificando sus vasos escogidos, preparándolos para hacer de ellos reyes y sacerdotes para Su Reino.  Este proceso involucra el sacrificar nuestra vieja naturaleza, el morir a nuestros propios deseos, el renunciar a todo aquello que ofende a nuestro Padre, el ser Kaddosh, separados cada día más para El.  

 

Gota de Amor - Febrero 22/2014

“Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Elohim de todas sus obras en el séptimo día” – Hebreos 4:4

 

El Shabbat ha sido llamado: la Novia, libertad, redención, día de descanso completo, día de estudio.  El Shabbat es el ensayo de la boda entre la novia y Yahshua, es el ensayo del futuro reino milenial de Nuestro Adonai.  El Shabbat nos recuerda semanalmente, nuestro descanso en el Mesías, el gozo que El ha traído a nuestra vida y el futuro glorioso que compartiremos con El.  Debemos prepararnos para el Shabbat al igual que la novia se prepara para su boda.  Los antiguos decían que la preparación para el Shabbat era como prepararnos para la visita de un personaje muy distinguido.  Debemos parar nuestras labores con anticipación para tener tiempo de bañarnos, arreglarnos, preparar nuestra casa, la mesa para la cena y la cena por supuesto. Y la preparación no solo es en lo natural, sino también espiritual.  Es el tiempo en el cual cambiamos nuestras fuerzas por la fortaleza de YHVH.  Es el tiempo en el cual contamos las bendiciones recibidas durante la semana, como: la vida, la salud, la familia la provisión, los amigos, y agradecer por darnos un día especial para restaurarnos completamente.  SHABBAT SHALOM

 

Gota de Amor - Febrero 21/2014

“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?  Mas vosotros tenéis la mente del Mesías”  (1Corintios 2:16)

 

Para la mente hebrea, la vida es un todo en las manos de Elohim.  Es decir, los hebreos no hacen distinción entre las áreas sagradas y las seculares de la vida.  Ellos ven todo en la vida como una unidad.  Todo es dominio de Elohim.  Todo lo que pasa, está en sus manos, ya sea tribulaciones o alegrías.  Reconocen a Elohim en todo lo que hacen.  Con relación al pensamiento hebreo, el Salmista dice: “A YHVH he puesto siempre delante de mí” – Salmo 16:8.  “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” – Proverbios 3:6.  Por consiguiente, para la mente hebrea, todas las circunstancias de la vida, los buenos tiempos y los malos tiempos, no provienen de la suerte, sino que están bajo el control soberano del Elohim Todopoderoso.  La oración es para los hebreos la forma para estar en tono con el concepto de que todo en la vida es sagrado.  Las oraciones hebreas son cortas porque todo el día de un observante de la Torah, está delineado con oraciones.  Cientos de estas oraciones o bendiciones cortas, son repetidas constantemente durante todo el día.  La presencia de Elohim es reconocida todo el tiempo, todo el día, con bendiciones y oraciones.  Esta es la forma de estar en constante comunión con el Padre.  La santidad o ser Kaddosh, no consiste en hacer cosas, como oraciones extensas y excesivas, sino que es una actitud demarcada por la total obediencia a la Torah de YHVH, viviendo la vida que YHVH desea para Su pueblo, en constante acción de gracias y alabanzas por todo.  Esto fue lo que quiso decir Pablo en 1Tesalonicenses 5:17-18  – “Orad sin cesar. Dad gracias en todo porque ésta es la voluntad de Elohim para con vosotros en el Mesías Yahshua”.  

 

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