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Gota de Amor - Marzo 6/2014

“Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy” (Jueces 1:21)

 

Cuando Josué murió, no todo Canaán había sido conquistado y todas las tribus excepto Levi, debían terminar de sacar a los cananeos del territorio.  El capítulo 1 de Jueces narra cómo ninguna de la tribus lo hicieron.  Los jebuseos eran uno de los muchos grupos tribales que habitaban la tierra de Canaán.  Israel optó por hacer las cosas a su manea y desobedecer a YHVH – “Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país…” – Números 33:51-52.  La orden de YHVH era de echarlos, de destruir sus ídolos, y de no hacer tratados con ellos.  Ahora, podemos comprender un poco más la raíz de los problemas que enfrenta Israel como nación hoy día.  Tristemente, las actuales generaciones son víctimas de una conquista incompleta.  Y el problema de ese entonces y de ahora, es el rehusar creerle a YHVH.  A todos aquellos que apoyan la idea de que Israel ceda parte de la Tierra Prometida a sus enemigos, déjenme decirles que es una ofensa a YHVH.  Hacerlo es aceptar que en el Monte del Templo, lugar escogido por YHVH para poner allí Su nombre, se adore un dios pagano, Alah, el dios luna; es participar de idolatría.  Es negar el Pacto de Abraham, es decir que Elohim no quiso decir eso o que es incapaz de cumplir el Pacto.  La batalla de Armagedón no es más que la batalla final de la tierra de Canaán, la batalla que los líderes que siguieron a Josué, luego David, Salomón y el actual gobierno electo de Israel, han decidió que no vale la pena pelearla.  Cuando Yahshua nuestro Mesías regrese, liderará esa final batalla por la conquista de Canaán.  Será duro con los enemigos de Israel como YHVH esperaba que lo fuera, Josué y los subsiguientes líderes.  La conquista por la tierra de Canaán no ha terminado, está en su furor en estos momentos, ante nuestros ojos, lo peor está por venir.  Más aún, esta vez, su efecto se expandirá por toda la tierra.  

 

Gota de Amor - Marzo 5/2014

“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32)

 

Algunas de las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida, han sido a través de mis errores.  Han sido dolorosas en su momento, pero cuando miro atrás y veo los frutos le doy gracias a Elohim por no haberme atajado cuando iba cuesta abajo, haberme permitido tocar fondo, poder mirar hacia arriba y buscar su mano que me levantó y me sigue levantando con misericordia y amor, mostrándome mi error, corrigíendome, consolándome y ayudándome a ponerme en pie de nuevo.  A esto le llamo la disciplina del amor.  Cuando un niño está aprendiendo a caminar, el deseo de los padres es que lo logre sin caerse, es duro ver cuando cae y se lastima, pero es imposible no caer.  Ya en su adolescencia, caerá de nuevo, pero será diferente y ahí, el hijo necesita corrección y disciplina.  Ser corregido y disciplinado justamente es bueno, aceptar la corrección y disciplina es mejor, aunque duela.  Las lecciones que se aprenden a través de la disciplina permanecen para siempre.  Elohim es el mejor Padre.  El sabe cuando necesitamos aliciente y cuando necesitamos la disciplina del amor.  El no quiere que nos perdamos las lecciones vitales que nuestros errores nos dan para la vida.  Cuando esto suceda, no nos rebelemos a Su disciplina de amor, démosle gracias por cuidar de nosotros y ayudarnos a crecer y madurar en El.  

 

Gota de Amor - Marzo 4/2014

“Pero, no solo esto, sino también gloriémonos en nuestras tribulaciones; porque sabemos que las tribulaciones producen paciencia, la paciencia produce carácter en todos sus sentidos, y el carácter produce esperanza” (Romanos 5:3-4 – Kaddosh)

 

El libro de Proverbios es un libro de sabiduría que nos muestra principios y nos da instrucciones de vida.  Muchos de ellos hablan del carácter, el cual es más estimado que la reputación.  Todos tenemos reputación – es lo que otros piensan de nosotros – lo que somos para ellos.  Elohim no está interesado en nuestra reputación, El está interesado en nuestro carácter, en lo que realmente somos.  El carácter no se forma de la noche a la mañana.  El carácter se forma con nuestras elecciones diarias, de cómo vivimos nuestra vida – de las elecciones que tomamos y que se convierten en nuestra forma de vivir, ya sea buena o mala.  Algunas veces Elohim elige la tribulación para desarrollar nuestro carácter.  Los tiempos difíciles prueban lo que realmente somos.  Ellos desarrollan perseverancia mientras nuestros ojos están fijos en Yahshua y no en las circunstancias que nos agobian.  El carácter no se puede divorciar de la paciencia, él crece con el diario caminar con Yahshua.  El reconocer que somos responsables ante Elohim, influye las decisiones que tomamos – decisiones formadoras de carácter, basadas en Su fidelidad y en nuestra seguridad de que El siempre estará con nosotros, lo sintamos o no.  

 

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