Al estilo farisaico, Pablo hace una pregunta para aclarar un punto. Pablo explica que en realidad Elohim concedió justicia a los gentiles, pero de ninguna manera reemplazan ellos a Israel. En Romanos 11:1, Pablo hace la misma pregunta – “¿Ha desechado Elohim a su pueblo? En ninguna manera”. Observar la Torah en base a nuestra fe, es lo correcto y no ha sido abolida por creer en Yahshua, de hecho en Romanos 3:31, Pablo muestra que la Torah es buena, hay que observarla y ese no es el punto que el condena. “¿Luego por la fe invalidamos la Torah? En ninguna manera, sino que confirmamos la Torah”. Pero, observar la Torah sin fe como medio para obtener la salvación, es “tropezar en la piedra”. Pablo afirma que el problema de Israel es que tropezaron en la Torah y el Mesías. La Torah y el Mesías son UNO, y ese UNO es el plan del Pacto de Elohim, expresado en la Torah e implementado en el Mesías. Israel no llego al fin o meta, la cual es Yahshua – “Porque el fin de la Torah es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree” – Romanos 10:4. La palabra fin aquí es del G5056 = propósito u objetivo. No quiere decir como muchos enseñan, que aquí la Torah terminó y empezó Yahshua. Es imposible, si admiten que Yahshua es la “Palabra” (Torah), como es posible que algo que se acaba de manifestar, termine inmediatamente. La piedra de tropiezo y el objeto de la fe son lo mismo, Israel tropezó en el Mesías del que habla la Torah. Guardar la Torah para obtener justicia sin poner la fe en el Mesías, es incorrecto, tan incorrecto como poner la fe en el Mesías y anular la Torah. No puedes separa lo uno de lo otro. El discípulo del Mesías, pone su fe en El y guarda la Torah. “Ata el testimonio, sella la Torah entre mis discípulos” – Isaías 8:16. Testimonio del H8584 = Tudah = Precepto.
“Israel debería ser borrado del mapa. El mundo musulmán no permitirá que su enemigo histórico viva dentro de él” -- Palabras del anterior presidente de Irán en una conferencia estudiantil a la que asistieron más de 3.000 jóvenes. No veo ninguna diferencia entre las dos declaraciones, es solo cuestión de tiempo. La primera fue hecha hace más o menos 4.000 años, y la última la repiten diariamente. Es un odio histórico promovido por muchos. La iglesia con la Teología del Reemplazo, le ha estado echando carbón al fuego desde hace cientos de años. Debemos prepararnos. Como pueblo del Pacto que somos, tenemos el deber de orar por la paz de Jerusalén, de orar por el remanente de Elohim, de observar todo lo que se está dando en Israel. “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado” – Lucas 21:20. Esaú no va a descansar hasta matar a su hermano Jacob, todo por la bendición. El mundo musulmán no quiere la paz, quiere la tierra, quiere la bendición. Y sabemos que la verdadera paz solo la puede dar el Príncipe de paz, Yahshua. No me cansaré de repetir que los tiempos son malos, que no podemos seguir viviendo como si nada estuviera pasando, ignorando que se están cumpliendo muchas profecías y que el regreso de nuestro Mesías está a la puerta. Amen, si, ven, Adonai Yeshua.
Malaquías fue el último profeta, el que antecedió a los 400 años de silencio. Elohim guardo silencio por 400 años, no hay registro de palabra de YHVH durante todo ese tiempo, pero El hace la promesa de que antes del Día Grande y Terrible de YHVH, enviará al profeta Elías quien hará volver al pueblo a Elohim. Así como la función del sacerdote es la de enseñar la Torah, la del profeta es y será hasta el fin de los tiempos, la de volver al pueblo a Elohim. La función del profeta jamás ha sido la de agorero o adivino, ni de tarotista repartiendo bienes y prosperidad a granel en la congregación, como lo tienen hoy en día. El profeta es enviado para volver al pueblo a Elohim y restaurar la Torah; si el pueblo persiste en su pecado, para advertirle de las consecuencias. Elías volverá aunque su espíritu y unción ya está en acción, miles de creyentes están volviendo a la Torah, están recordando los estatutos dados a Moisés para todos y ahora más que nunca están buscando las raíces hebreas de la fe, y yendo al Mesías con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón por haber abandonado el Camino verdadero y haber creído la mentira que desde tiempos antiguos los escribas y fariseos alteraron y que luego Grecia y Roma torcieron para su propio beneficio. “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de YHVH está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” – Jeremías 8:8. “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a YHVH” – Lamentaciones 3:40. Miremos si hemos permitido que tradiciones y doctrinas de hombres contaminen nuestra fe, y limpiemos nuestro corazón de toda esa levadura y volvamos a la Torah de Moisés, al Camino trazado por YHVH para Su pueblo.
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