Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal, está profetizada. Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras. Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, mas cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados. Las guerras peleadas bajo la guía de YHVH, eran guerras santas cuyo único propósito eran de establecer a Israel en la Tierra Prometida, protegerlos contra las invasiones extranjeras y promover la justica y rectitud. Uno de los requisitos, era que el pueblo debía purificarse – “Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala… Porque YHVH tu Elohim anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti… “ – Deuteronomio 23:9-14). Tanto el pueblo como su causa, debía ser santa. Elohim solo pelearía en una batalla santa y justa. Los parámetros de YHVH no han cambiado. En los últimos tiempos, peleará de nuevo por su pueblo y el propósito será el mismo: establecerlo en la Tierra prometida, defenderlo de invasión extranjera y establecer un reino de rectitud y justicia. Pero mientras está guerra final llega, tenemos batallas que pelear y si queremos que Elohim pelee por nosotros, debemos separarnos, ser kaddosh para Él, y que tanto nuestra vida como la causa sea santa.
La mayoría de los cristianos creen que la Torah fue clavada en el madero, por consiguiente, no es necesario guardarla. Hay tantas bendiciones para todos aquellos que siguen el patrón del Mesías de obediencia a la Torah de YHVH: sabiduría, revelación, gozo, protección. Considerando los innumerables beneficios, es fácil ver la mano del enemigo detrás de la idea de que fue abolida. ¿Quién puede tener más motivos para quitar del pueblo de YHVH la Torah, la pared de protección? ¿Quién tiene un interés personal en mantener a los creyentes indefensos contra sus ataques? Satanás, por supuesto. El es astuto, mente diabólica que desea destruir toda alma. ¿Qué armas podemos esperar que use? Todo militar sabe que destruir las defensas del enemigo, hace el ataque mucho más efectivo. No solo ha sido removida la pared de protección, sino también rechazada, y al rechazar las Escrituras que revelan el carácter divino de Elohim, Satanás ha hecho que su presa ofenda al Padre Celestial, y por consiguiente se hallen fuera de Su protección. Aquí en la tierra, estamos en una zona de guerra. No se equivoque, todos estamos involucrados en una pelea, cuyo resultado determina nuestra eternidad. Ahora, Satanás no tiene poder para remover esa pared de protección que Elohim ha dado a Su pueblo. La única manera de que sea removida, es porque usted la remueva, la rechace, crea que fue clavada en el madero y voluntariamente salga de la zona de protección. El pueblo de Israel sabía que la única manera para estar bajo la nube y bajo la columna de fuego, era estando dentro del campamento. Quien quebrantara la Torah, debía ser sacado del campamento, y el pueblo esperaba hasta que fuera restaurado de nuevo a la congregación de YHVH. “Ata el testimonio, sella la Torah entre mis discípulos” – Isaías 8:16.
“Bueno es alabarte, oh YHVH, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; anunciar por las mañanas tu misericordia y tu fidelidad cada noche…” – Salmo 92:1-2. Es bueno alabar a YHVH, especialmente en el Shabbat porque es el día santo separado para este propósito. Y ¿por qué lo alabamos? Le damos gracias por todo lo que ha hecho en nosotros y por nosotros, por Su paz, por la provisión, por Su protección. Lo adoramos porque El merece toda la adoración, por Su amor y misericordia y por darnos a Yahshua para librarnos de la esclavitud del pecado. Este día debe ser un día lleno de alabanzas a Su nombre. Shabbat es un día para reflexionar en el gozo y paz que YHVH trae a nuestra vida y agradecerle porque diariamente nos da la victoria aun en los momentos de mayor adversidad, porque nos sostiene el la palma de Su mano. Es tiempo para meditar en Su maravillosa obra, es tiempo para renovar nuestras fuerzas en Su presencia y recordar quienes somos en el Mesías Yahshua. Es tiempo para ser ungidos con aceite fresco, con el Ruaj Hakoddesh, para poder vivir la semana que llega dando testimonio al mundo de Su presencia en nosotros. Shabbat es el día para “anunciar que YHVH mi fortaleza es recto, y que en El no hay injusticia” – Salmo 92:15. Shabbat Shalom.
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