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Gota de Amor - Marzo 9/2014

“Oye, hija mía, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el Rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Adonai” – (Salmo 45:10-11)

 

El novio esta a la puerta – “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” – Mateo 25:6.  La medianoche del mundo cada día está más cerca, y con ello el regreso de nuestro Mesías.  El mensaje para la novia es: ¿Estas contando el costo mientras te preparas para el regreso del Mesías?  ¿Estás dispuesta a terminar la carrera? O ¿tu mente divaga pensando en lo que has dejado y anhelando regresar?  Cuando Yahshua dijo: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Elohim” – Lucas 9:62 – se refería a aquellos que retroceden y se aferran de nuevo a sus ídolos.  Y un ídolo es todo aquello que es objeto de tu devoción, cualquier cosa o persona que sea dueña de tu tiempo, atención, dinero, amor, interés.  Podemos ser excelentes esposos (as), hijos, hijas, empleados, padres; dedicar tiempo a la familia, ser honestos, honrados buenos ciudadanos, pero… ¿Cuánto tiempo pasamos con YHVH?  ¿Cuánto tiempo dedicamos a lo que yo llamo: “tiempo de abandono y olvido”?, ese tiempo en el que me abandono a Él y olvido todo lo que me distrae.  No es el trabajo, la familia, el estudio, etc., nuestro enemigo; es esa holgazanería, conversaciones vanas, horas frente a la televisión, lo que nos roba el  tiempo que le pertenece solo a Él.  Lo que Yahshua dijo sobre Jerusalén al no reconocer quien era El, es lo que nos puede estar diciendo a nosotros hoy – “¡Oh, si también  tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! … No conociste el tiempo de tu visitación”.  

 

Gota de Amor - Marzo 8/2014

“Salió Yahshua de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de Reposo (Shabbat), comenzó a enseñar en la sinagoga…”  (Marcos 6:1-2)

 

Fuimos creados con un propósito, de adorar y tener comunión con YHVH nuestro Creador.  La observancia del Shabbat pone esto en perspectiva, este es el tiempo para Adorarlo y separarnos para El.  Si verdaderamente amamos a Elohim y guardamos su Torah, no quebrantamos sus mandamientos voluntariamente, pero el cuarto mandamiento parece haber desaparecido de los “Diez Mandamientos”.  No hay problema con los demás mandamientos, todos los creyentes los consideran válidos hoy en día: no robar, no matar, no adulterar, etc., pero por alguna razón desconocida el cuarto es ignorado y más aún atacado.  Muchos que se denominan pueblo de YHVH hacen caso omiso de: “porque cualquiera que guarde toda la Ley, y tropiece (viole) en un punto, llega a ser culpable de todos” – Santiago 2:10 Biblia Textual.  Es decir, el dejar de observar un mandamiento, es igual a no cumplir ninguno.  Cuando la iglesia (congregación) dejo de observar el Shabbat, perdió su identidad como pueblo separado en el Mesías, lea la historia de la iglesia y vera el deterioro que ha sufrido desde entonces.  Muchas comunidades cristianas más parecen hijas de Roma.  El pueblo de YHVH debe andar en el poder del Ruaj Hakoddesh, con la Torah escrita en su corazón, dispuesto a obedecer en todo si verdaderamente ama a YHVH – “Si me amáis, guardad mis mandamientos” – Juan 14:15 – Shabbat Shalom

 

Gota de Amor - Marzo 7/2014

“Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró”  (Éxodo 34:8)

 

Cuando Moisés vio la gloria de YHVH – que El es misericordioso, piadoso, tardo para la ira, que perdona la iniquidad… rápidamente cayó de rodillas y adoró.  La revelación de la naturaleza de YHVH lo venció y solo pudo adorar.  Esta es la primera vez que leemos que Moisés adoró, antes de ver la Gloria de YHVH, vemos a Moisés orando e intercediendo, clamando por Israel, hablando con YHVH cara a cara, cantando en alabanzas al cruzar el Mar Rojo, llorando angustiado ante YHVH en Refidim cuando el pueblo estaba a punto de apedrearlo.  Pero esta es la primera vez que vemos a Moisés adorar.  Aquí podemos ver que se puede orar diligentemente y no adorar, que se puede ser un guerrero intercesor y no adorar, que podemos clamar por nuestra familia y por nuestras necesidades y las necesidades de otros, y no adorar, que podemos clamar por sanidad, y no adorar.  Pero… ¿cómo definir la adoración?  La adoración no se aprende.  Es un como un volcán en erupción, brota del corazón ante la revelación de la Gloria de YHVH y de Su increíble amor.  Adorar es la respuesta en gratitud al darnos cuenta que pudimos haber sido destruidos hace mucho tiempo por nuestra iniquidad, pero en vez de destruirnos, YHVH llega con su poderosa revelación – “Con amor eterno te he amado”.  Cuando Moisés vio la Gloria de YHVH, ya no oro por Israel, ya no pidió guía para seguir el camino, ya no rogo por un milagro o por sabiduría, solo adoró maravillado ante la Gloria de su Creador.  

 

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