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Gota de Amor - Marzo 31/2014

“… de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para YHVH.  Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes…” (Levítico 2:11-13)

 

Hay muchas leyes relacionadas con la ofrenda de sacrificios en el Tabernáculo y luego en el Templo.  Y aunque ya no se sacrifican animales, podemos entender el sistema sacrificial como una forma de adoración.  La palabra “ofrenda” viene del H7133 = Korban = Acercar.  El acto de traer una ofrenda era la forma de “acercarse a YHVH” – algo que debemos hacer todos los días.  La Escritura dice que no debemos adicionar miel a nuestra ofrenda, pero si adicionar sal.  Los antiguos sabios decían que la miel cambiaba el sabor de la comida, la hacía dulce, mientras que la sal no le cambiaba el sabor, sino que hacía el sabor ya existente en el alimento, mas fuerte.  Romanos 12:1 nos dice: “… que presentéis vuestro cuerpos en sacrificio vivo, agradable a YHVH…”, no añadiéndole miel, es decir, no inventando nuestro propio sistema de adoración, sino añadiéndole sal, la sal del Pacto – “y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del Pacto de tu Elohim” – Levítico 2:13, adorando de acuerdo a la Torah, ofreciendo nuestro cuerpo como “Korban” (acercándonos a YHVH) a través de la Torah Viva – Yahshua, ofreciendo lo que somos en El, para Su servicio.  

 

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