En la Torah en hebreo se lee: “La gran justicia seguirás para que nazcas de nuevo y heredes la tierra que Hashem tu Elohim te da”. Los sagas hebreos dicen que cuando en la Torah se repite una palabra dos veces, se transforma en la/el “Gran”. Por ejemplo: “el amor el amor de YHVH = el gran amor de YHVH”, o cuando Yahshua decía: “de cierto, de cierto = si, en verdad”. Según ellos la repetición hace a dicha afirmación, veraz. La traducción que nosotros tenemos hoy en día, dice: “para que vivas”. Pero seguir la justica para vivir es = nacer de nuevo y seguir la Torah (justicia) para tener parte en el mundo venidero. Para Israel la salvación nunca tuvo que ver con salir del infierno e ir al cielo a danzar o alabar en la nueva Jerusalén. Cuando Moisés le dijo al pueblo – “Estad firmes y ved la salvación que YHVH hará hoy con vosotros” – les estaba mostrando a Yahshua y el camino que él abriría para que todo el pueblo pudiera pasar el mar e ir a tomar posesión de la tierra prometida. Salvación = Yahshua. Durante los años en el desierto, cuando alguien quebrantaba la Torah, era sacado del campamento hasta que se purificara y fuera de nuevo integrado al pueblo y pudiera de nuevo estar bajo la columna de nube y la columna de fuego, es decir, bajo la protección de YHVH. Seguir la justicia es seguir el Camino trazado por Elohim. “Tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de YHVH nuestro Elohim, como él nos ha mandado” – Deuteronomio 6:25. “Me guiará por senda de justicia (Torah)” – Salmo 23:3. “Mi boca publicará tu justicia (Torah) y tus hechos de salvación todo el día” – Salmo 71:15. “En el camino de la justicia (Torah) está la vida, y en sus caminos no hay muerte” – Proverbios 12:28. Cuando en un país un juez ejerce justicia, está haciendo que la constitución de dicho país se cumpla y todo aquel que quiera vivir en paz y protegido por dicha constitución, debe observarla. La Torah es la constitución del Reino de Elohim y todo aquel que quiera ser parte de Su Reino y tener la protección del Rey, debe observar la constitución – la Torah. Sigamos la justicia (Torah) para que vivamos y heredemos la tierra.
La Escritura continua: “… para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”. Elohim le recuerda constantemente a los Israelitas, su viaje por el desierto, de cómo dependían totalmente de Él, no quiere que lo olviden, quiere que mantengan sus ojos puestos en él. En el desierto es donde nos damos cuanta verdaderamente de que estamos hechos, todo lo que somos sale a la luz. Es allí donde sabemos si de verdad nuestro corazón le pertenece a YHVH o no, si lo obedeceremos a pesar de las circunstancias, de la aridez, de la sequía, de la aparente desolación, es allí donde tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida, es allí donde decidimos confiar en YHVH o seguir nuestro propio camino. Elohim le prometió al pueblo ciertas cosas si ellos obedecían sus mandamientos. Por cuarenta años: su vestido no se envejeció, ni sus pies se hincharon. Les prometió una tierra de arroyos, de fuentes de manantiales; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel. Tierra en la cual no comerían el pan con escasez, ni les faltaría nada en ella. Pero también les recordó que: “no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de YHVH vivirá el hombre”. La tierra produce y todos, justo e injustos comemos de ella, pero solo aquellos que comen del pan verdadero, de la palabra, Torah de YHVH tiene la verdadera vida.
El primer error de Israel en su partida, fue del corazón. Ellos dejaron físicamente el reino de Egipto, pero sus corazones quedaron allá. Vez tras vez en el desierto vemos como anhelaban volver, como no se habían desprendido totalmente de todo lo que Egipto representaba. Ya vimos que la vida de Israel en Egipto no empezó en esclavitud, termino así. El proceso de cómo Israel llego a ser esclavo, tiene lecciones para nosotros hoy. Satanás sigue inspirando un espíritu de cínica justificación en el cautivo que acepta como normal el pecado, aceptando la maldad con tolerancia. Lleva incautos a acciones que requieren compromiso de conciencia, tal vez un poco al comienzo, pero finalmente los ata a hábitos que fortalecen los grilletes de la esclavitud. De la misma forma como los Israelitas fueron lentamente abusados hasta esclavizarlos, Satanás no empieza con cadenas espirituales, él primero muestra el burbujeante vino, luego la intoxicación y finalmente la esclavitud, como un espiral, buscando diariamente un poco más para hacer la vida más tolerable. Israel cada que encontraba un obstáculo, recordaba su esclavitud en Egipto y deseaba la provisión de la oscuridad por encima de la libertad y la maravillosa provisión de YHVH Jireh, quien los suplía de todo. Israel seguía con las cuerdas de su corazón atadas a Egipto. Igualmente hoy, muchos creen que pueden tener lo mejor de ambos, las bendiciones del Reino de YHVH, y seguir en el mundo (sistema). Pero para ser verdaderamente libres debemos dejar a Egipto no solo físicamente sino en el corazón.
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