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Gota de Amor - Mayo 23/2014

“Si algo he perdonado, lo he hecho en presencia del Mesías para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2Corintios 2:10-11)

 

¿Cómo puede Satanás ganar ventaja sobre nosotros? Simple, a través de los miedos, falta de perdón, pecados o hábitos no sanos, pensamientos o acciones que no glorifican a Elohim y a través de los cuales abrimos brecha para que el enemigo dañe nuestra vida y por consiguiente nuestra relación con YHVH. Satanás nunca ganó ventaja sobre Yahshua, aunque lo intentó de muchas formas, pero aún en los momentos de más angustia el Hijo de Elohim se sometió a la voluntad de Su padre bloqueando así cualquier oportunidad al enemigo. Si hemos elegido seguir al Mesías y obedecer los Mandamientos del Padre, mantengamos una actitud de perdón hacia los demás, de arrepentimiento en los momentos que fallamos, de tolerancia, amor, bondad, es decir una actitud que manifieste los frutos del Espíritu constantemente, y Yahshua ha prometido sentarnos en las alturas junto con El, en un lugar de autoridad sobre el enemigo y sus maquinaciones. Sabemos que Satanás quiere controlar áreas de nuestra vida, pero somos nosotros quienes elegimos: permitírselo o someternos a la autoridad y voluntad del Padre Eterno y ser libres. 

 

Gota de Amor - Mayo 22/2014

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:16)

 

Había un acueducto que llevaba el agua a Laodicea. El agua era fría y refrescante en el norte, pero para cuando llegaba a Laodicea ya estaba tibia. Y ya sabemos a qué sabe el agua tibia. Juan usa está bien conocida situación para caracterizar a los creyentes de Laodicea quienes no eran muy activos en la vida del Mesías, pero tampoco eran totalmente indiferentes. El sabor de la tibieza de estos creyentes en la boca de YHVH era un asunto serio. Dice claramente que los vomitaría de su boca. La gente era rica y proclamaba no tener necesidad de nada, pero a la vista de YHVH eran pobres, miserables, desventurados, ciegos y desnudos y debían arrepentirse. La vida de muchos creyentes hoy en día no es nada diferente. Vivir una vida separada (kaddosh) no aplica para muchos, es ser fanático, legalista y no conocer la gracia de YHVH que según ellos nos ha hecho libres para vivir como queramos. Debemos estar vigilantes y pedirle al Ruaj HaKoddesh que nos guíe y nos fortalezca para no caer en la tentación de negarnos a dejar la zona de confort y convertirnos en agua tibia, vomitivo de YHVH. Debemos estar siempre dispuestos a buscar el Reino de YHVH y Su justicia y no olvidar la palabras del Mesías cuando dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” – Mateo 6:21.

 

Gota de Amor - Mayo 21/2014

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:3)

 

Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo. Fueron hechas para el hombre pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar. Dentro de él estaba YHVH y era quien gobernaba su vida. Pero el pecado complicó las cosas e hizo que aquellos regalos y bendiciones, se convirtieran en su ruina. Nuestro dolor empezó cuando Elohim fue echado fuera de Su santuario (corazón) y se le permitió a todas esas cosas que habían sido creadas para uso del hombre, entrar en el corazón y tomar el lugar de Elohim. El hombre por naturaleza ya no tiene paz en su corazón porque YHVH ya no es el centro de él. Ahora son las cosas y la ambición por acumularlas lo que gobierna al hombre. Esta no es una simple metamorfosis, es un minucioso análisis de nuestra realidad espiritual. Muy dentro del corazón hay raíces de una vida caída cuya naturaleza es poseer y poseer. Desea cosas con pasión y los pronombres “mi” y “mío” suenan inofensivos, pero su uso constante y universal es muy significativo. Expresan la verdadera naturaleza adámica del hombre. Son el síntoma más visible de nuestra enfermedad. Las cosas se han vuelto tan necesarias, que lo que una vez fueron regalos de Elohim, se han convertido en nuestro elohim. Han tomado Su lugar. Mientras más posee el hombre, mas teme perder y recordemos que aquello que tememos perder, ese es nuestro dios.

 

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