Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Dios tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos, será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de Él.
El rey David tenía muchos enemigos y tenía que enfrentar muchas batallas. Unas veces huyó cuando creía que no había esperanzas, pero a lo largo de sus muchas tribulaciones, nunca olvidó las experiencias vividas en sus tempranos años cuando cuidaba el rebaño de su padre. El aprendió a seguir y confiar en esa voz interior de Elohim que fue su defensa inconmovible en muchas ocasiones. Hoy a través de este Salmo, el nos enseña por experiencia propia que sin importar que tan difícil sea la situación, podemos confiar en Elohim y que podemos estar seguros que esperar en El es más beneficioso que actuar precipitadamente no confiando en El y luego tener que huir. Estoy segura que todos hemos actuado sin esperar la guía de Elohim y si somos honestos tenemos que admitir que el resultado no fue lo mejor ni lo que esperábamos. Aprendamos que es mejor esperar que actuar cuando no hemos oído esa voz interior guiándonos; no solo es lo mejor sino que en muchas ocasiones es el salva vidas que nos saca de situaciones intolerables. Muchos pueden estar pasando por situaciones difíciles en estos momentos, y se que decirles esperen, no actúen sin Su dirección y confíen en EL, puede ser difícil, pero créanme, es lo mejor.
David es conocido como el hombre con un corazón según Elohim. Cometió muchos errores como todos nosotros, pero sabía ir a Elohim y llevarle los pedazos en que quedaba su corazón y no paraba ahí, luego después de ser ayudado y fortalecido prorrumpía en alabanzas reconociendo que solo por YHVH, el estaba en píe. Hagamos como David, llevémosle a YHVH los pedazos, acerquémonos a El confiados de que no solo nos oirá, sino que nos dará la sabiduría para actuar, las fuerzas para seguir, nos mostrará su misericordia y poder y luego alabémosle por todo lo que El es. David también alentaba su corazón el mismo, “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque YHVH te ha hecho bien”. No esperemos que alguien venga y nos aliente, pidámosle al Ruaj HaKoddesh que traiga a nuestra mente todas las Escrituras llenas de esperanza y alentemos nuestro corazón con ellas, recordándonos a nosotros mismos que quien ha prometido es FIEL a Sus promesas. Luego gritémoslo desde las montañas, no nos guardemos para nosotros, las grandezas que YHVH hace en nuestras vidas, proclámenos Su gloria y seamos testimonio a otros de Su amor.
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