Contra todo pronóstico, cuando todos los enemigos de Israel creían que lo habían destruido por completo, surge la Mano de Elohim de nuevo para rescatar a Su pueblo y en un día, Israel vuelve a ser nación – Mayo 15, 1948. Sin embargo no es un día de regocijo para el pueblo árabe. Ellos llaman a este día el “Día Nakba” o día de la catástrofe del renacimiento de Israel. Pero fue una profecía cumplida. Israel y Judá fueron llevados cautivos por no obedecer las instrucciones de YHVH – 2Reyes 17. La Escritura también dice cuanto tiempo iban a estar fuera de su tierra. “Y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados” – Levítico 26:18, 21, 24, 28. Babilonia empezó a invadir a Israel en el año 605 A.C. Invadió y destruyó el templo en el año 586 A.C. Quedó un remanente con Jeremías que en el año 572 escaparon a Egipto. El principio de un día por año lo encontramos en Números 14:34 – “…un año por cada día; y conoceréis mi castigo”. 1 año = 360 días x 7 = 2.520 – 572 (año en que salieron de su tierra) = 1.948. El 14 de Mayo de 1948 nació Israel, fue oficializado el día 15. “Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán” – Jeremías 23:3. “Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho YHVH Elohim tuyo” – Amos 9:15
¿Cómo describiríamos a YHVH? ¿Qué atributos de Su carácter son más notables en las Escrituras? ¿Su amor, su soberanía, su poder, su gracia, su misericordia, su sabiduría, su bondad, su fidelidad, su gloria, su perfección?, y la lista es interminable. Pero, ¿Qué tal Su Justicia? La justicia incluye la implementación de un alto estándar de virtud y rectitud moral. Dicho estándar dictamina que hay estándares absolutos que determinan lo que es correcto e incorrecto. Pero para que esos estándares tengan sentido, debe haber una ley y orden y un sistema judicial que implemente esas leyes, sin las cuales, habría caos y anarquía. YHVH, el Elohim Creador, gobierna su universo a través de leyes físicas y espirituales. Hace mucho que el Supremo Legislador puso las ruedas de la justicia en movimiento. Las leyes de causa y efecto, es decir: se cosecha lo que se siembra. Hay leyes físicas, químicas, biológicas y matemáticas. Leyes que gobiernan la sociedad y las relaciones humanas. Y hay leyes espirituales que determinan si un hombre vivirá o morirá eternamente. A través de toda las Escrituras, YHVH ha escogido relacionarse con el hombre por medio de la ley y el orden, ya que su carácter justo, no tolera la anarquía, rebelión, confusión ni el caos. Su Reino es justo y ordenado en todos los niveles. Esta estructura es conocida como: Pacto / Acuerdo. En las Escrituras vemos a YHVH haciendo Pactos con el hombre. Hay Pacto de Noé, Pacto Abrámico, Pacto Mosaico, Pacto Davídico, y el Pacto Renovado. YHVH desea hacer pacto con el hombre, pero el hombre tiene la libertad de entrar en pacto con el Creador o no. Si el hombre decide entrar en los vínculos de Pacto con YHVH, debe vivir bajo los parámetros de dicho pacto y permanecer en él, le trae bendición. Si no, debe afrontar las consecuencias
El Tabernáculo era el centro de la vida comunitaria de Israel en el desierto. Las doce tribus acampaban alrededor de él. Tres en cada dirección, en la forma como Elohim lo había ordenado. Pero, ellos no estuvieron en un mismo lugar por los cuarenta años, de vez en cuando, empacaban y se movían a un nuevo lugar. YHVH ordenaba cuando partían y hacia dónde ir y donde acampar. Hoy no tenemos la columna de nube y la columna de fuego que nos indiquen cuando partir, pero tenemos el Ruaj Hakoddesh dentro de nuestro corazón que nos guía, así que, no tenemos excusa para no obedecer. El punto es que necesitamos escuchar la dirección personal de YHVH, para todo en nuestra vida. Así, que: 1. Necesitamos el Ruaj para guiarnos y YHVH solo lo da a quienes entran en los vínculos del Pacto con El, aceptando la obra redentora del Mesías en nuestra vida, y permitiendo que el Ruaj escriba la Torah en nuestro corazón. 2. Si no estamos dispuesto a escucharlo concerniente a un asunto en particular, no va a hacerlo. La elección es nuestra, somos nosotros quienes tenemos que cambiar y buscar ayuda y dirección. Elohim nos dice lo que necesitamos hacer, no lo que queremos oír. 3. Elohim no corta Su comunicación con nosotros, pero nosotros si lo hacemos. Desafortunadamente tenemos ese poder, de cortar el contacto con YHVH por nuestros pecados que contristan el Ruaj dentro de nosotros y nos impide escucharlo. 4. Elohim maneja su propio horario y nuestra impaciencia no hace que el asunto sea urgente para El. Es a Su tiempo, no al nuestro. 5. Por último, “sabemos que a los que aman a Elohim, todas las coas le ayudan a bien” – Romanos 8:28
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