Cuando una nación escoge un partido político para gobernar el país, tiene que vivir con las consecuencias de su elección. Igualmente, cuando nosotros elegimos servir a YHVH o a los dioses del sistema, tenemos que asumir las consecuencias de dicha elección. Cuando se elige un partido político, es por un período de tiempo, pero cuando elegimos servir a Elohim o no servirle, las consecuencias pueden ir más allá del ámbito del tiempo y afectan nuestro destino eterno. Elegir los dioses del sistema es fácil y atractivo porque podemos ajustarlos a cualquier estilo de vida o comportamiento moral que queramos. Es fácil seguir a un dios que te permite hacer lo que quieras, sin ninguna referencia de si lo que haces es bueno o malo para ti. Y el sistema y sus dioses siempre distorsionan la verdad y venden una bien elaborada mentira. Elohim es un Elohim vivo cuyo amor y cuya Torah nos provee márgenes de seguridad que nos garantizan protección, provisión, salud, y vida eterna. Los tiempos son malos, ya es hora de tomar la determinación de seguir a YHVH y amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Es hora de fijar nuestra mirada solo en El y dejar cualquier dios del sistema que esté obstaculizando nuestra relación con El. El sistema no fue hecho para protegerte sino para fallar y destruir. En el final de los tiempos lo verás, pero no esperes a entonces para decidir a quién servir. Hazlo ahora.
Tan pronto David fue ungido como rey, se convirtió en el objetivo de los filisteos. Ellos no habían olvidado como David siendo un niño, les había matado a su campeón Goliat. Así que, los filisteos arrecieron contra David en varias ocasiones durante su reinado. Vez tras vez, David consultó a YHVH concerniente a sus guerras contra los filisteos, y YHVH siempre le dio instrucciones para derrotarlos. En cada guerra, YHVH le daba instrucciones diferentes, si David hubiera actuado siguiendo siempre las instrucciones dadas en la primera guerra, con seguridad habría sido derrotado por los filisteos. En esta ocasión, YHVH le dio instrucciones específicas; no moverse hasta oír el sonido como de marcha – y cuando lo oyere, moverse inmediatamente. Hay cuatro lecciones vitales en esta historia. Primera: cuando nos hallemos frente a una dificultad y no sepamos que hacer, preguntarle a YHVH. Segunda: cuando sepamos que YHVH ha hablado, obedecer. Tercera: no asumir que toda situación difícil es igual y que podemos aplicar la misma táctica, siempre hay que consultar a YHVH. Y cuarta: habrá momentos en nuestra vida cuando tendremos que esperar por una señal para actuar. Si diariamente aplicamos estas lecciones en nuestras batallas espirituales, confiando y obedeciendo las instrucciones de Elohim, El saldrá delante de nosotros contra nuestros enemigos.
El hombre va hasta el fin del mundo, buscando conocer la verdad, para encontrar la razón de ser, para entender el por qué nació, por qué está aquí. Busca en cientos de dioses diferentes, comida para su alma, luz para su espíritu, investiga, experimenta, y por lo regular vuelve a quedar tan hambriento y sediento como cuando empezó y en los momentos duros de su vida, no tiene a quien ir. Yahshua dijo: “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Cuando pasamos por situaciones difíciles, enfermedades, tragedias, pérdidas insoportables que nos rompen el corazón y donde ni siquiera aquellos más cercanos pueden ayudarnos a soportar el dolor, conocer a Yahshua y su gran amor, saber que El nos sostiene, nos da descanso y calma nuestro dolor por medio del Ruaj (Espíritu Santo), es la esperanza más bella de todo creyente. Por lo regular son esos momentos, esas espinas en el corazón, las que dan paso a los momentos más bellos en comunión con nuestro Padre Celestial, son los que maduran nuestro carácter y dulcifican nuestro espíritu, son los que nos permiten ver la gloria de Elohim en todo su esplendor, restaurándonos y poniéndonos en pie de nuevo. ¿A quién iremos? ¿A dónde se va cuando ya no hay a donde ir? A Yahshua, el conoce tu dolor y sólo el, sabe como sanarlo.
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