La palabra “ley” usada en los Escritos Apostólicos (NT) es equivalente a la palabra “ley” en hebreo la cual es “Torah” – H8451 – y que significa: enseñanza / instrucciones / preceptos. La palabra griega para “ley” es “Nomos”, y es la palabra usada como la palabra hebrea “Torah” en la septuagésima (traducción griega del Tanaj (AT) del siglo tercero). Por consiguiente, los eruditos judíos quienes tradujeron el Tanaj (AT) al idioma griego, consideraron las palabras Nomos y Torah equivalentes. Para los judíos mesiánicos que escribieron el Nuevo Testamento, cuando se usaba la palabra nomos, no se referían a la ley Romana, Griega o Babilónica, sino a la palabra hebrea, “Torah” o – Ley de Moisés”. Recuerden que la Biblia fue escrita en hebreo o arameo, por hebreos que hablaban hebreo, que vivían bajo la cultura y religión hebrea y que adoraban y servían a YHVH el Elohim de los hebreos. Para los israelitas del tiempo de Yahshua, incluyendo los apóstoles, la Torah de Elohim, dada a Moisés en el Monte, forma la enseñanza central que regula y gobierna todo aspecto de la vida, cultura, familia, matrimonio, sociedad, relación con las demás naciones y religión del pueblo de Elohim. Por consiguiente, “ley” para ellos, era “Torah”. Tenga en cuenta que el concepto de Torah para la mentalidad hebrea, no tiene la connotación que el término ley tiene para la mentalidad cristiana tradicional occidental, que tiende a ver la palabra “ley” de los Escritos Apostólicos (NT), con predisposición legalista. Pero si queremos conocer el corazón del Padre y Creador del Universo, que debe ser la pasión de todo creyente, debemos buscarlo en la Torah, la cual es la clave para tener una correcta, profunda y eterna relación con nuestro Creador.
¿Qué haces en una crisis? ¿Qué haces cuando todo va mal? ¿Qué haces cuando sientes que estas siendo bombardeado por todos los lados? Todos hemos experimentado o experimentaremos situaciones como estas en nuestra vida. Cuando esto suceda podemos sacar fortaleza y coraje de la misma fuente que lo hizo el rey Ezequías. El ejército asirio era el más poderos de la época y había derrotado a todos su enemigos, Israel era una nación pequeña y presa fácil, pero Ezequías no le hizo la tarea fácil, todo lo contrario, fortaleció los muros de la ciudad, preparó a sus hombres y los animó recordándoles que YHVH estaba con ellos. Si estás frente a una crisis en estos momentos, pregúntate primero si debes tomar alguna acción. ¿Estás desanimado(a), negativo y sin fuerzas espirituales para pelear? ¿Le estás haciendo las cosas fáciles al enemigo? O ¿estás fortaleciendo los muros y sellando todo orificio para que no encuentre entrada? Recuerda esas cosas pequeñas a las que no le damos importancia pueden aportillar el vallado: falta de perdón, negligencia en nuestra vida espiritual, compromiso con el mundo, etc. Y segundo, después de bloquear la entrada al enemigo, recuerda quien está contigo. YHVH de los ejércitos quien pelea tus batallas.
La Escritura dice que aquellos que buscan a Elohim lo hallan, cuando lo buscan con todo su corazón. El anhela que lo conozcamos, ha provisto todo lo necesario para que lo hallemos, y está listo a respondernos. El se revela a través de Su maravillosa creación. Un proverbio popular dice: “detrás de la intrincada maquinaria de un reloj, hay un experto relojero”. Es imposible contemplar el orden de la creación y creer que no hay alguien maravilloso, poderoso, sabio, detrás de ella. Cuentan de un hombre ateo que subió una empinada montaña llena de nieve, halló una catarata congelada y ante semejante belleza, cayó de rodillas y adoró a Elohim. Pero, además de la creación, Elohim ha provisto la forma perfecta para que lo conozcamos, nos ha dado a Su hijo, el Mesías quien es la imagen del Elohim invisible, quien nos revela el amor del Padre, trayéndonos sanidad y restauración a nuestras vidas. Cuando Yahshua es Salvador y Señor de nuestra vida, el Padre envía Su Ruaj que nos guía, nos revela Su gloria, nos permite conocer el carácter del Padre, nos enseña a escuchar Su voz y nos muestra como tener una comunión con El. Pablo contó todo como basura por la gloria de conocer a Yahshua.
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