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Gota de Amor - Febrero 9/2015

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2 Timoteo 4:16)

 

Todos en algún momento de la vida hemos experimentado el abandono cuando más hemos necesitado esa persona o personas.  Puede haber sido el esposo(a), el mejor amigo, el compañero de trabajo, la familia, etc., y no hemos podido percibir la maravillosa intervención divina y su constante compañía por enfocarnos en la autocompasión y en los sentimientos negativos hacía aquellos que nos han abandonado.  Es necesario entender que como humanos todos fallamos y a veces esa persona o esas personas, ni siquiera percibieron nuestra necesidad.  Nuestra confianza debe estar centrada en YHVH, El nunca nos falla ni nos abandona.  Cuando nuestra relación con YHVH es sana y continua, podemos ver su mano de poder en todo a nuestro alrededor, su fortaleza en nosotros es evidente y nuestra dependencia de El, nos permite acceder a todos los recursos del cielo.  Podemos pasar por situaciones verdaderamente difíciles sin el apoyo de los demás, pero jamás podremos pasar por esas dificultades y salir victoriosos sin Elohim. 

 

Gota de Amor - Febrero 8/2015

“Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mateo 5:20)

 

No se necesita mucho para superar la justicia de los escribas y fariseos.  La idea que ellos tenían de justicia y rectitud era expresada en las apariencias. Yahushua los llamo “sepulcros blanqueados”, y ¿qué se encuentra en un sepulcro?  Huesos, muerte, todo lo que produce la hipocresía, el egoísmo, el engaño, la auto-complacencia, la justicia propia que determina que es bueno y que no lo es, sin importarle los parámetros establecidos por YHVH.  El orgullo propio y la justicia de YHVH se mezclan tan bien como el agua y el aceite.  Donde esta nuestro ego, queda muy poco espacio para YHVH.  ¿Qué relación puede tener Yahushua con alguien lleno de orgullo y soberbia?  En este caso, el alma se rinde a YHVH y deja su orgullo o Elohim tendrá que dejar de ser Elohim y eso es imposible.  Así que, si queremos superar a los escribas y fariseos, debemos empezar por rendirnos totalmente a YHVH, a Su Palabra, a Su voluntad.

 

Gota de Amor - Febrero 7/2015

“Ojalá hubiéramos muerto por mano de YHVH en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (Éxodo 16:3)

 

El pueblo en vez de dar gracias por la liberación, empezó a quejarse de las condiciones y empezó a añorar a Egipto, quisieron volver a hacer ladrillos para los monumentos de Faraón.  Añoraron todo el confort de Egipto aunque fueran esclavos, la esclavitud enceguece cuando el pueblo se acostumbra.  “Si Israel no hubiera probado el pan de los Egipcios, no hubieran permanecido allá en exilio, ni los Egipcios los hubieran podido oprimir” – Rabino Hiya, Zohar 2, pp.6ª, 6b. El orgullo y el ego son los ladrillos que construyen fortalezas en nuestra mente.  Nuestra carne solo hace lo que la mente le dice.  Somos esclavos cuando elegimos serlo, se dice que nadie extraña lo que no conoce, así que es ese conocimiento del pecado y de hábitos fuera de los parámetros de Elohim lo que nos esclaviza. Esclavitud es decidir ser controlado por la realidad del mundo físico de los sentidos, del árbol del conocimiento del bien y del mal, por consiguiente, no tenemos opción acerca de cómo actuar, sino que simplemente reaccionamos a las emociones, sentimientos y a los pensamientos no renovados por el Espíritu.  La esclavitud es tan fuerte que perdemos la habilidad de tomar decisiones de acuerdo a la Torah.  Así que si no podemos decidir cómo actuar, es porque somos esclavos de algo, y esa esclavitud nos dictamina como relacionarnos con el mundo y con la gente.  No podemos permitir que Egipto permanezca dentro de nosotros, no podemos añorar la carne y el pan de los egipcios.  Esas ollas egipcias son la religión, hábitos, creencias, percepciones, prácticas, prejuicios, juicios, forma de vivir y enseñanzas que han condicionado nuestra mente para pensar, caminar y hablar como egipcios (sistema).  Ese deseo de volver al sistema, esa pasión y ambición por ser como las demás naciones, es consecuencia de haber comido mucha carne y pan leudado de los egipcios.  “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” – Romanos 6:16.  Escojamos ser esclavos de la obediencia para justicia.  ¡Shabbat Shalom!

 

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