Saber algo sobre Elohim no es lo mismo que personalmente poner tu vida en sus manos. La diferencia entre un profesante y un verdadero creyente, es que este último lucha en medio del dolor, de la ambigüedad, del quebrantamiento, se sostiene como dice Hebreos 11:27 – “como viendo al Invisible”. Job dijo – “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante, defenderé delante de él mis caminos” – Job 13:15. Conocer a Elohim no es tener formulas teológicas, dogmas y credos. Hay camino que parece derecho… aun para creyentes profesionales (líderes), pero cuando llega la exigencia, cuando se dan cuenta que hay una obligación eterna de vivir auténticamente a la luz de la Verdad, el interés decae. Tomar el madero es difícil porque la carne no quiere morir, lucha por derechos que no quiere ceder al Señorío de Aquel a quien llama Padre. “¿Por qué me llamáis Adonai, Adonai, y no hacéis lo que yo digo?” – Lucas 6:46.
Toda vida, ya sea física o espiritual, mana del corazón. Y así como, el corazón físico suple la vida a través de la sangre que fluye por las arterias, el corazón espiritual una vez cambiado por el Ruaj Hakoddesh, da vida al hombre. “Os daré un corazón nuevo… y pondré dentro de vosotros mi Espíritu” – Ezequiel 36:26-27. “Daré mi Ley (Torah) en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” – Jeremías 31:33. La palabra “guardar” viene del hebreo H5341 = Natsar = Proteger / obedecer. Protegemos el corazón, cuidando que su contenido, la Torah, no sea alterada ni contaminada con doctrinas de hombres – “No añadirás a la Palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim” – Deuteronomio 4:2. Obedecemos cuando somos hacedores y no oidores – Porque no son los oidores de la ley (Torah) los justos ante YHVH, sino los hacedores de la ley serán justificados” – Romanos 2:13. Es nuestra responsabilidad guardar el corazón de toda influencia negativa, debemos pedirle constantemente al Ruaj Hakoddesh que abra los ojos de nuestro corazón de acuerdo a la verdad de la Escritura y nos llene de su poder para transformar nuestros deseos y afectos de acuerdo al carácter del Mesías.
Cuando perdemos de vista la verdad de que YHVH está en completo control de todas las cosas, empezamos a sentirnos ansiosos. La preocupación viene de enfocarnos demasiado en nosotros mismos, una perspectiva que puede hacernos sentir, solos, olvidados y aun victimizados. La preocupación nos lleva a defendernos, a buscar refugio en nuestros propios deseos, y a olvidar que todo lo que Elohim permite en nuestra vida, trae un propósito, ya sea de enseñarnos, corregirnos o disciplinarnos. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” – Salmo 32:8. En realidad, todo lo que tenemos es este momento, y este momento es suficiente si lo caminamos a la luz de YHVH, buscando conocer sus caminos. La primera parte del Shema nos exhorta a recordar la Verdad de YHVH cuando estamos en la casa, cuando vamos por el camino, al acostarnos y al levantarnos. Es decir: buscar la presencia y la guía de YHVH en todo lo que hagamos y digamos.
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