“Y conoceremos y proseguiremos en conocer a YHVH; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:3)
La Escritura dice que aquellos que buscan a Elohim lo hallan, cuando lo buscan con todo su corazón. El anhela que lo conozcamos, ha provisto todo lo necesario para que lo hallemos, y está listo a respondernos. El se revela a través de Su maravillosa creación. Un proverbio popular dice: “detrás de la intrincada maquinaria de un reloj, hay un experto relojero”. Es imposible contemplar el orden de la creación y creer que no hay alguien maravilloso, poderoso, sabio, detrás de ella. Cuentan de un hombre ateo que subió una empinada montaña llena de nieve, halló una catarata congelada y ante semejante belleza, cayó de rodillas y adoró a Elohim. Pero, además de la creación, Elohim ha provisto la forma perfecta para que lo conozcamos, nos ha dado a Su hijo, el Mesías quien es la imagen del Elohim invisible, quien nos revela el amor del Padre, trayéndonos sanidad y restauración a nuestras vidas. Cuando Yahshua es Salvador y Señor de nuestra vida, el Padre envía Su Ruaj (Su esencia) que nos guía, nos revela Su gloria, nos permite conocer el carácter del Padre, nos enseña a escuchar Su voz y nos muestra como tener una comunión con El. Pablo contó todo como basura por la gloria de conocer a Yahshua.
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13)
No podemos describir la vida del creyente como una “cuna de rosas”. La Biblia claramente dice que tendremos luchas y solo podemos obtener la victoria con la fortaleza que Dios nos da. Es esencial entender que para poder fortalecernos en Dios, necesitamos conocerlo íntimamente a través de Su Torah, conocer Su carácter, Sus caminos y vivir una vida de obediencia a sus mandamientos. Para fortalecernos en El, no podemos confiar en nuestra propia prudencia, la gente más fuerte es aquella que reconoce que es débil en sus propias fuerzas y solo la fortaleza que proviene de Yaweh les da la victoria. Ahora, tomar la armadura de Elohim, no es algo que nos ponemos y quitamos constantemente. La armadura es en sí, el carácter, el estilo de vida del creyente. La justicia, verdad, paz, fe son parte integral de nuestro caminar con Elohim. La Palabra de Yaweh es la base sobre la cual construimos nuestra vida. Vivimos en un campo de batalla, el creyente en Yeshua siempre va a tener conflicto y persecución, pero una vida de consagración, obediencia y relación íntima con Yaweh, lo mantendrá firme y podrá resistir cualquier ataque del enemigo.
“Entonces Moisés se volvió a YHVH, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? (Éxodo 5:22)
YHVH había enviado a Moisés a Faraón para que dejara salir al pueblo, pero en vez de dejarlos ir, Faraón empeoró las condiciones del pueblo. Moisés acababa de empezar un largo camino de fe. Tenía que aprender acerca de los Planes de YHVH versus su propio entendimiento sobre como debían ser las cosas. Tenía que aprender acerca del tiempo de Elohim que no era su propio tiempo. Tenía que aprender a confiar en Elohim. Moisés empezaba a interactuar con YHVH. La base del camino de fe que Moisés iba a iniciar, era su relación intima con YHVH y el hecho de que el conocía Su carácter y sabía que a pesar de las circunstancias, YHVH estaría ahí para él y debía confiar en El, aunque el camino de YHVH no fuera su propio camino. Nuestra vida también es un camino de fe, un viaje donde muchas veces vamos a sentir como si Elohim empeorara las cosas en vez de resolverlas. Podemos ser tentados a creer que podíamos haberlo hecho mejor que Elohim, pero la esencia de nuestra confianza en El, es resistir esta tentación, luchar de la mano de Elohim compartiendo nuestro corazón con El, y finalmente poniendo nuestra total confianza en El, y veremos igual que Moisés, que YHVH nunca nos defraudará.
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