“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)
Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Elohim tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de Él.
“Rabí, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5)
La vida es frustrante a veces. Trabajamos duro, y vemos pocos resultados a nuestra labor. De hecho, con frecuencia caemos en un ciclo de vida que corre así: vamos a trabajar, ganamos con que suplir nuestras necesidades, nos alimentamos para estar fuertes y volver a trabajar y así sucesivamente. Pero la vida debe tener más sentido que ese. Pedro era un experto pescador, conocía todo sobre la pesca y seguro que le parecía absurdo tirar la red de nuevo a plena luz del día, pero lo hizo y conoció lo que era una profesión guiada por YHVH. La vida cíclica de Pedro había sido interrumpida por Yahushua, y había cobrado un nuevo sentido. No importa que gigantes tengamos que enfrentar ni que tan sin sentido pueda parecernos el ir contra la corriente de la vida, cuando Yahushua hable, obedezcamos, aunque nos parezca absurdo y no lo entendamos. Muchas veces YHVH tiene que desbaratarnos el nido, como el águila a sus aguiluchos para que entendamos que es tiempo de movernos. Pidámosle a YHVH que interrumpa el ciclo de nuestra vida, cuando sea necesario para entender Su voluntad. Esperemos en El.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3)
Hoy en día, la comida rápida está haciendo millones. Algunos de sus eslóganes son: “Hazlo a tu manera” - “Al instante”, etc. Es muy fácil caer en la mentalidad de comida rápida. Prácticamente eso es lo que somos. Pero en el Reino de YHVH no hay comida rápida. Nada se obtiene a nuestra manera ni al instante, siempre será a la manera de YHVH y a Su tiempo. Cuando estamos atrapados en la mentalidad de comida rápida, perdemos el verdadero significado de la paciencia. La verdadera paciencia es la capacidad de esperar en YHVH a través de la prueba, sin quejarnos ni preocuparnos. Necesitamos esperar pacientemente en YHVH. No podemos acelerar el proceso de YHVH en nosotros, Él tiene Su tiempo y Su método para llevarnos a donde Él quiere vernos reflejando Su gloria. Todo lo que nos pide es clamar y buscar con todo nuestro corazón Su voluntad, Su camino, Su unción, El a Su tiempo nos revelará todo lo que necesitamos para ser Su obra maestra.
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