“¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1Reyes 18:21
Estas palabras del profeta Eliseo son para nosotros hoy. La Torah dice que debemos ser perfectos delante de Elohim – “Perfectos serás delante de YHVH tu Elohim” – Deuteronomio 18:13. La palabra “perfecto” en Hebreo es “Tamin” = completo – verdadero – integro. En nuestra relación con YHVH, Tamin es estar comprometidos, totalmente dedicados, caminar con El en Su Torah. El Salmo 119:1 dice “Bienaventurados los perfectos (Tamin) de camino, los que andan en la Torah de YHVH”. O sea que, la única forma para ser íntegros, completos, es andando en la Torah, viviendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Claudicar entre dos pensamientos es ser de doble ánimo. La persona de doble ánimo tiene el alma dividida en dos y ambas partes quieren hacer su propia voluntad totalmente diferente la una de la otra. ¿Cuándo tiempo se puede vivir en esta condición? La persona de doble ánimo siempre está desorientada, nunca puede tomar decisiones porque su mente vive confusa, vive en una tormenta espiritual. El único antídoto para esta condición está en la Torah – “Acercaos a Elohim, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” – Santiago 4:8.
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh YHVH, Roca mía, y Redentor mío” (Salmo 19:14)
Nuestras palabras revelan lo que hay en nuestro corazón. Debemos tener mucho cuidado de lo que pensamos sobre todo concerniente a los demás. Se dice que es mejor juzgar favorablemente y no críticamente, aunque estemos diciendo la verdad. Los sabios dicen que nuestros juicios tienen mucho peso en el cielo. Nuestras palabras, buenas o malas, traen respuestas en el ámbito espiritual. Nada se dice al aire, toda palabra da fruto de acuerdo a lo dicho – “Mas os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” – Mateo 12:36. Yahushua habló del buen tesoro y mal tesoro que puede haber en el corazón del hombre, el cual determina lo que él es y cómo es su vida – “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” – Lucas 6:45. Nuestra motivación determina nuestros pensamientos y consecuentemente afectan la forma como actuamos y hablamos. Si nuestro corazón está centrado en la Torah y nuestro único deseo es hacer la voluntad del Padre, nuestros pensamientos, acciones y palabras deben ser coherentes con lo que proclamamos.
“Si oyereis hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:15)
Es muy importante hacernos un auto-examen y analizar nuestra vida delante de YHVH. El proceso no es fácil, ser honestos con nosotros mismos no es algo que hagamos con frecuencia, reconocer, admitir que somos: envidiosos, celosos, mal pensados, intolerantes, mentirosos, etc., no es fácil. Por lo regular buscamos un chivo expiatorio y justificamos nuestras acciones con motivos sanos como: no fue mi intensión, solo quería ayudar, me malinterpretaron, etc. Pero el principal motivo del Teshuvah (arrepentimiento) es traernos sanidad por la opresión de nuestros pecados – y no me diga que usted no peca – “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” – Eclesiastés 7:20. Recordemos que las zorras pequeñas son las más sutiles. Alguien dijo que los pecados son como las posesiones que nos cuesta tanto dejar, pero tenemos que abandonar todo aquello que daña nuestra relación con YHVH. Por lo regular solo llegamos al punto del abandono, cuando somos afligidos – “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tu Torah” – Salmo 119:71. Yo digo que las aflicciones son “carrozas de YHVH portadoras de bendiciones”, “regalos mal envueltos” enviados por el Padre con el único propósito de acercarnos más a Él y mostrarnos Su gloria. Si oyes hoy Su voz, no endurezcas tu corazón.
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